El segundo de la tarde, ‘Bullanguero’, nº 138, colorado ojo de perdiz, nacido en diciembre de 2020 y con 538 kilos, de la ganadería de Juan Pedro Domecq, se presentó en el ruedo como un toro fino, suelto de carnes, corto de manos y con cuello, dentro del prototipo clásico de la casa.
En el tercio de varas no terminó de emplearse con intensidad. Peleó de forma discreta en el caballo, sin entregarse del todo ni romper hacia adelante con la bravura que exigía el encuentro, quedando un paso por debajo en ese primer contacto con el peto.
En banderillas mantuvo su movilidad y mostró cierta calidad en el embroque, entrando con corrección a los capotes de brega y sosteniendo el ritmo del tercio sin problemas, aunque sin excesiva transmisión.
Fue en la muleta donde ‘Bullanguero’ cambió el tono de su actuación. Embistió con el pitón de dentro, con clase y fondo, dejando acometidas enclasadas que permitieron el toreo de Diego Urdiales, que pudo expresarse con temple y suavidad. Fue un toro más de calidad que de entrega, con embestida noble y con recorrido cuando se le llevó enganchado y en buen sitio.
Un ejemplar que, sin haber destacado en los primeros tercios, sí ofreció una embestida de nota en la muleta, aportando clase y continuidad al trasteo.
Fue despedido con palmas en el arrastre, tras un comportamiento notable, dentro de un conjunto de buen fondo y nobleza.

