Jaime Torija, ganador de la V edición del Bolsín del Club Taurino de Torre Pacheco

Jaime Torija, ganador de la V edición del Bolsín del Club Taurino de Torre Pacheco

En la nublada mañana de este primer domingo de marzo, la finca La Herencia presentó un nuevo lleno en el marco de la V edición del Bolsín del Club Taurino de Torre Pacheco. Y es que nada es casual. La cotidianidad de sus éxitos no opaca la fragilidad que presentan siempre estas necesarias y tan escasas iniciativas. El compromiso de dicha organización con la tauromaquia, y en especial con la de nuestra tierra, es inamovible, sirviendo de ejemplo a los demás clubes de la Región de Murcia. La temporada de la Región comienza en Torre Pacheco. De un lorquino, gracias.

A las once en punto de la mañana, tras entregar unos recordatorios por su asistencia a los participantes, y con Javier Hurtado como padrino de esta edición, comenzó el tentadero clasificatorio con vacas de Los Ronceles.

El primer grupo estuvo compuesto por Iván de Benito (Escuela de Murcia «El Toreo»), Toni Marín (Escuela de Murcia «El Toreo») e Iker Ruiz, murciano perteneciente a la Escuela Taurina de Úbeda. La vaca se presentó pronta y brava al caballo, acudiendo en varias ocasiones, desde cualquier parte de la plaza, al cite con el jaco. Lo más destacado de su lidia llegó con la muleta. Un templado y gustoso Toni Marín recibió al animal en tablas, amoldando su indecisa embestida con entereza. Por abajo y con mesura, lo sometió, andándole gustosamente hasta los mismos medios. Uno de los detalles más preciados de la mañana. Toni Marín evoluciona de manera gratificante. Otro de los fotogramas para el recuerdo del aficionado fueron las tandas al natural de un exquisito Iván de Benito: absoluta delicadeza y saber estar en la plaza. Supo captar las necesidades de un animal que anduvo corto por el pitón derecho para cuajarlo por el izquierdo de manera extraordinaria, propiciando los olés más sentidos de la mañana. Una tanda de frente, pecho en alto, firme, abandonado y con la muleta plana, remató la obra. Toreo caro y sincero, del que se ve poco a esas edades y que el aficionado agradece. No le pierdan la pista. Iker Ruiz supo responder con una mano derecha poderosa y amplia, dominando a la cambiante vaca con ligazón, variedad y valor como premisas.

Samuel Mancilla, de Marbella (Escuela Municipal de Algeciras); Jaime Torija (Escuela Taurina de Guadalajara); y Roberto Cordero, de Madrid (Escuela Taurina de Pepino, Toledo), recibieron en segundo lugar a «Chaquetera», vaca de buena embestida que se prestó a las intenciones de los novilleros. Jaime Torija la recibió en el centro del ruedo, a pies juntos, como prólogo de unos estatuarios que evidenciaban el devenir de la faena: rodilla en tierra, circulares y ligazón para ganarse la plaza. En las antípodas artísticas, Samuel Mancilla nos regaló el mejor recibo de capote del certamen, con una cadencia y un temple impropios de su edad, al igual que el planteamiento de faena: trincherillas, derechazos y naturales de puro dominio, manifestado en la sosegada cadencia de sus trazos. Síganlo. Roberto Cordero cerró este segundo grupo con varias tandas con la diestra de técnica y coherencia.

Cerraron el clasificatorio Cristóbal Granero (Escuela Taurina de Alicante), Jesús Montiel (Escuela Taurina de Murcia «El Toreo») y Neyzan Espín (Escuela Taurina de Albacete), frente a la mejor vaca del certamen. Lo evidenció en la decisión de su embestida al caballo: prontitud, entereza y sinceridad, ayudando a Cristóbal Granero a cuajarla por el pitón derecho de manera excepcional: ligazón con sentido, buena colocación, temple y variedad. El saber de la justa medida y el buen gusto.

El veredicto del clasificatorio anticipó el fallo final del certamen: primer puesto para Jaime Torija, seguido de Samuel Mancilla. Sorprendió la ausencia del murciano Iván de Benito en la final.

Con los erales de Hermanos Segura no hubo dudas. Mancilla tuvo que hacer frente a un complicado animal que no le permitió lucimiento alguno. Frente a él, Torija gozó de un novillo bien hecho que acometió a ras de albero durante gran parte de la lidia, pese a que acabó por mansear. Recibido con dos largas cambiadas, las tandas en redondo, los estatuarios, circulares y las continuas muestras de valor le sirvieron para proclamarse vencedor de esta nueva edición.