Mario Vilau ya no es únicamente una promesa. El novillero de L’Hospitalet se ha convertido en uno de los nombres propios de la temporada entre los novilleros con picadores, respaldado por sus resultados y, especialmente, por la dimensión mostrada en escenarios de máxima exigencia.
Las Ventas ha terminado de confirmar su crecimiento. Vilau ha cortado dos orejas en sus tres actuaciones en Madrid y se ha ganado una plaza en la próxima Feria de Otoño, después de alcanzar también la final del certamen de novilladas nocturnas.
Antes de su paso por la capital, el catalán ya había impactado en Pamplona, donde salió a hombros tras cortar dos orejas en la novillada inaugural de San Fermín. Una semana antes había dejado también una actuación de mérito en Céret, dentro de un mes de julio que ha elevado definitivamente su nombre.
Francia vuelve ahora a ocupar un lugar protagonista en su temporada. Su reciente actuación en Orthez ha reforzado el crédito que ya había conseguido en abril en Arles, donde firmó una faena de gran rotundidad.
Un verano sin descanso
El calendario inmediato llevará a Vilau por Hagetmau, Parentis-en-Born, Millas y Saint-Gilles, cuatro nuevas oportunidades para mantener su crecimiento al otro lado de los Pirineos.
Su posición en el escalafón se ha construido tanto en plazas de primera como en los principales circuitos de novilladas. Madrid, Pamplona, Sevilla, Valencia, Arles y Alicante han servido para mostrar las condiciones de un novillero que empieza a responder con regularidad ante compromisos de distinta exigencia.
Por delante todavía aparecen citas importantes en Albacete, Bayona, Calasparra, Arganda del Rey, Algemesí y Arnedo, dentro de una temporada intensa y decisiva.
Mario Vilau ha dejado de llamar a la puerta. Sus actuaciones en las plazas de primera ya le han permitido entrar en la conversación de los novilleros llamados a marcar el futuro inmediato.

