Tristán Barroso se rebela en Mont de Marsan: «Había que triunfar en mi plaza y delante de mi gente»

Tristán Barroso se rebela en Mont de Marsan: «Había que triunfar en mi plaza y delante de mi gente»

Tristán Barroso volvió a responder en una plaza profundamente ligada a su carrera. Mont de Marsan exigía determinación y el torero la encontró para cortar una oreja de valor, conquistada a base de entrega y de no resignarse a marcharse de vacío.

La tarde no resultó sencilla ante la corrida de Zacarías Moreno, pero Barroso entendió pronto que tenía que asumir riesgos. «Es mi tierra y tenía que defender mi estatus, mi cartel y todo lo que esta plaza significa para mí», reconoce.

El público esperaba su reacción y el diestro respondió desde la ambición. La faena alcanzó sus pasajes más importantes con la mano izquierda, dentro de una actuación en la que pesó tanto la actitud como la necesidad de aprovechar cada oportunidad.

«La oreja fue de las que se guardan como un tesoro, porque no fue fácil arrancarla», asegura el torero, satisfecho por haber dejado una imagen firme en uno de los escenarios que mejor conocen su evolución.

Otra tarde clave en el horizonte

El triunfo en Mont de Marsan refuerza el momento de Barroso después de su confirmación de alternativa en Madrid y antes de afrontar otra cita de máxima responsabilidad en Francia.

El próximo 16 de agosto hará el paseíllo en Dax, donde se enfrentará a toros de Lagunajanda junto a David Galván y David de Miranda.

Se trata de otra plaza muy vinculada a su trayectoria y en la que buscará confirmar el paso adelante dado durante las últimas semanas. «No pienso en otra cosa. Es una plaza importante para mí, donde siento mucho respeto y que me ilusiona muchísimo», afirma.

Mont de Marsan dejó una oreja, pero también algo más importante: la sensación de un torero dispuesto a defender cada oportunidad como si fuera la última.