
La corrida de Victoriano del Río tuvo más contenido que el balance final de los toreros. Un encierro de luces y sombras, con varios ejemplares de buena condición y otros de menor entrega, ante el que David de Miranda y Víctor Hernández dejaron los pasajes de mayor interés. Marco Pérez, en cambio, cerró una tarde gris que confirmó un paso discreto por la feria de Albacete.
David de Miranda abrió plaza con Soleares, un toro basto que terminó rajándose después de apuntar clase en los primeros compases. El onubense dejó momentos estimables por ambos pitones y supo prolongar la embestida cuando el animal comenzó a apagarse. Una estocada fulminante precedió a una vuelta al ruedo.
Con Jara volvió a encontrar su mejor versión sobre la mano izquierda. Tras un inicio más despegado por la diestra, se ajustó al natural y tragó ante un toro que protestaba y perdía recorrido. Los aceros redujeron el balance a ovación con saludos.
Víctor Hernández tuvo dos toros con posibilidades. Frente a Forajido construyó una faena ligada y de buen tono sobre la diestra, aunque por momentos faltó pausa y ajuste. Cuando el animal comenzó a venirse abajo, el madrileño se cruzó y trató de hacerlo romper hacia delante. Fue ovacionado con saludos.
Más claro fue el fondo del quinto, Frenoso, un toro con clase que exigió colocación y terminó desbordándolo en algunos pasajes. Hernández dejó muletazos sueltos de calidad, pero nunca terminó de acoplarse por completo. El toro fue ovacionado en el arrastre y el torero saludó una ovación tras aviso.
La tarde tuvo menos argumentos para Marco Pérez. Con Español, ofensivo de presencia pero protestón y soso, faltaron ajuste y colocación desde el quite. La faena se alargó más de la cuenta y llegó incluso a provocar protestas, aunque el salmantino salió después a recoger una ovación.
Tampoco encontró posibilidades en Epicentro, precioso de hechuras pero complicado y pronto apagado. Marco buscó el lucimiento en un quite sin terminar de encontrar el sitio y, ya con la muleta, entendió pronto que no había faena, optando acertadamente por abreviar. El descabello prolongó el final y fue silenciado, mientras el toro recibió pitos en el arrastre.

