A mediados de semana quedó confeccionada la primera fase de la VI Edición de la Copa Chenel, un certamen ideado por la Fundación del Toro de Lidia (FTL) para dar respuesta a una carencia cada vez más acusada en las temporadas taurinas, y es la escasez de oportunidades para los toreros del segundo circuito. La reducción notoria de festejos tras el COVID agravó el panorama a partir de 2021, que fue cuando nació esta competición sostenida económicamente por la Comunidad de Madrid.

Los grandes empresarios miraron con escepticismo el nacimiento del proyecto, pues no les resultaba cómodo que una entidad que “no se había creado para eso”, decían, se convirtiera en una paraempresa que, tirando de dinero público, organizara corridas de toros (y también novilladas, en las diferentes ligas autonómicas). La pregunta que no se hacían ni aún se hacen es por qué a ANOET, con 45 años de historia por aquel entonces, no se le había ocurrido nunca algo así. Tampoco, dónde estarían algunos toreros que ellos ahora contratan para sus ferias de tronío, de no ser por la Copa Chenel.

1.500 OPORTUNIDADES MENOS

La situación de una buena parte del escalafón era desoladora. Incapaz de subsistir de su profesión y sin apenas contratos, no había futuro para ellos. Los números no engañan. En el primero año del siglo XXI se habían celebrado en España unas 900 corridas de toros por unas 400 en el 2019, último año antes del COVID. Esa reducción de 500 festejos (1.500 oportunidades menos) afectaba especialmente a los toreros del segundo grupo, incluidos los de reciente alternativa, que sufrían un parón traumático. A esto había que unir la cada vez más acusada presencia de figuras del toreo en plazas menores, algo que afectaba menos cuando el volumen de corridas era mayor, pero que ahora hacía un daño notorio.

Ni que decir tiene que tras la pandemia las cifras fueron aún peores, un total de 280 corridas de toros en 2021, muy pocas de ellas en plazas de tercera categoría, así que a mediados de temporada se presentó la I Edición de la Copa Chenel, que se celebraría en el mes de agosto. Fueron un total de 9 corridas de toros, 18 participantes y la presencia de las cámaras de Telemadrid no sólo para financiar el certamen, sino además para darle visibilidad a unos toreros poco conocidos para el gran público. De este primer concurso salió vencedor Fernando Adrián, cuya vida profesional cambió de manera evidente a partir de aquel momento.

UN GRAN ESCAPARATE

A partir del siguiente año, resultar triunfador llevaba aparejado un premio añadido, torear en la Feria de Otoño de Madrid. Así, Francisco de Manuel ganó el certamen de 2022 y actuó en la Corrida del 12 de Octubre en Las Ventas, saliendo en hombros junto a Roca Rey. En la temporada siguiente apareció anunciado en muchas ferias aparte de la de San Isidro, como las de Castellón, Valencia, Sevilla o Nîmes.

En aquella edición ya hubo 11 corridas de toros igual que en 2023, en la que resultó vencedor Isaac Fonseca pero de la que salió catapultado a la postre Borja Jiménez. Apartado antirreglamentariamente de la final a dos, su gran papel le permitió acceder a la corrida de Victorino en la Feria de Otoño, cortando tres orejas y saliendo por la Puerta Grande en una tarde decisiva en su carrera. Las corridas de la Copa Chenel aumentaron hasta 14 en 2024, con Víctor Hernández como triunfador tras librar una competida final con Molina; mientras que en 2025 el concurso contó con 13 festejos, los mismos que habrá en 2026.

En total serán, sumando los de esta temporada, 71 corridas de toros celebradas en la Copa Chenel, que este año introduce una novedad exigida por los políticos, y es que la gran final será en la plaza de toros de Las Ventas. En mi opinión es una mala decisión, y no sólo porque vaya en contra de la propia esencia de la competición, enfocada a los pueblos. En el caso de que ninguno de los tres finalistas triunfe (algo muy habitual en una plaza de esta exigencia) la final quedará un tanto desvirtuada, sin contar con los efectos colaterales que puede acarrear, es decir, que el ganador podría ya no optar por un puesto en la Feria de Otoño, un escaparate de mayor repercusión que esta final programada para el mes de julio.

Hay que tener en cuenta además que muchos de los participantes en la Copa Chenel aún no se han presentado en Madrid, de manera que se verían obligados a confirmar la alternativa con compañeros y en una fecha que, por mucho que queramos, nada tienen que ver con los de campanillas de por ejemplo una Feria de Otoño. Sin ir más lejos Sergio Rodríguez, ganador de la edición de 2025, confirmó alternativa nada menos que el 12 de octubre con Morante de la Puebla y Fernando Robleño.

LAS TARAS DE LA CHENEL

La Copa Chenel es como el VAR, una magnífica idea que sería perfecta si no interviniera la mano del hombre. Planteada como una competición deportiva, el sistema de puntuación no contempla sin embargo algunos condicionantes. El año pasado comprobamos cómo García Pulido quedó virtualmente sin opciones de pasar a la siguiente fase al ser corneado después de una gran faena y tras una valiente estocada, en el primero de su lote. ¿Tan difícil es multiplicar por 2 la puntuación del primero de su lote, si una cornada impide al torero matar el siguiente toro? El reglamento de la Chenel parece ideado por funcionarios alejados de la propia esencia del toreo, pues una cornada jamás puede ser una circunstancia que penalice la actuación de un torero.

Más debate genera la elección de las ganaderías, en la que hay opiniones para todos los gustos. La Copa Chenel parece planteada también como un escaparate para ganaderos de menos fama, pues aunque en las fases finales aparecen divisas de mucho prestigio, en las clasificatorias hay hierros de poco nombre y, a veces, escasas posibilidades.

«El reglamento de la Chenel parece ideado por funcionarios alejados de la propia esencia del toreo«

Ni que decir tiene que los toreros de corte artístico tienen las de perder en una competición de este tipo, en la que se exige triunfos, regularidad y capacidad para pegarle pases a cualquier tipo de toro. El desfase es más acusado si cabe en 2026, con matadores como Mario Navas, Alejandro Marcos, Álvaro Burdiel, Fabio Jiménez o Tomás Campos, que se las verán con ganaderías que generan esperanzas muy limitadas. Cosas más raras se han visto, pero la Copa Chenel parece a veces la Copa Ruiz Miguel…

¿Y POR QUÉ NO UNA “COPA MANOLETE”?

Pero pese a todas las cosas mejorables que tiene la Copa Chenel, su función principal queda cumplida con creces. No es una panacea, en el sentido de que poco más de una docena de corridas de toros no puede rellenar el espacio que deberían cubrir las empresas taurinas. Pero cada año, a principios de temporada, este certamen sigue siendo la única oportunidad real para muchos toreros, de entre los cuales puede haber escondida alguna potencial figura del toreo.

Además, su prestigio ha ido creciendo de año en año. No olvidemos que en un principio había mucha gente en contra de este certamen, incluidos toreros a los que se les ofreció actuar y no quisieron. Para esta edición en cambio ha habido un total de 133 solicitudes de matadores de toros de todo el mundo, lo cual demuestra que la FTL, con Victorino Martín y Borja Cardelús al frente, estaban en el camino correcto.

Exportar este formato a Andalucía, que cuenta con una base de plazas de toros y ganaderías amplísima, supondría un paso más en este proyecto que, al menos en la Comunidad de Madrid, ha funcionado desde el principio. Con Canal Sur y el Gobierno autonómico andaluz de cara, quizá la FTL debería plantearse una “Copa Antonio Ordóñez” o una “Copa Manolete” como próximo objetivo.

A la hora de mirar por este amplio grupo de toreros dentro del cuál puede haber escondidas algunas potenciales figuras del toreo, por su labor.