Mario Vilau y Ruiz de Velasco tocan pelo en la apertura de la Vid de Oro de Arganda

Mario Vilau y Ruiz de Velasco tocan pelo en la apertura de la Vid de Oro de Arganda

FOTO : Aplausos

Mario Vilau fue quien más hizo por levantar una tarde en la que casi siempre hubo que poner más de parte de los novilleros que de los animales. Su primera actuación ya estuvo marcada por la disposición. Recibió de rodillas a Inclusero, un novillo basto, serio y muy justo de fuerzas, y volvió a apostar fuerte en el inicio de muleta, también de hinojos en los medios.

Vilau supo administrar las pocas fuerzas del animal y encontró una tanda diestra de intensidad antes de que el novillo comenzara a apagarse. Fue entonces cuando el catalán decidió meterse en sus terrenos, enlazando redondos invertidos de mucha cercanía y ligazón. La apuesta todavía creció cuando repitió de rodillas en la cara del toro, poniendo en pie a parte de la plaza. Un pinchazo frenó el posible premio y, tras una petición minoritaria, terminó dando vuelta al ruedo.

El quinto, Cantinero, volvió a encontrar a un Vilau dispuesto desde la salida. Se fue a puerta gayola y tuvo que echar literalmente el cuerpo a tierra para esquivar el atropello. Después, en el tercio, enlazó cuatro largas cambiadas de rodillas y otra de pie que incendiaron los tendidos.

Con la muleta fue estrechando distancias y consiguió algunos derechazos ligados y profundos. La faena mantuvo corrección técnica y limpieza, aunque la escasa calidad del novillo terminó restándole emoción. El arrimón final resultó menos convincente ante un animal ya completamente apagado, pero una estocada entera, contraria y en todo lo alto, aseguró la oreja.

La otra oreja de la tarde la consiguió Ruiz de Velasco frente al sexto, Alpargatero. El burgalés dejó ya de inicio un saludo capotero de buen gusto, con verónicas acompasadas y una media de gran factura. En la muleta comenzó con torería y consiguió una primera tanda diestra larga, ligada y por abajo.

La faena cambió cuando el novillo se le metió por dentro y lo prendió de la pierna, propinándole un feo revolcón. Ruiz de Velasco se levantó de inmediato y, sin mirarse, volvió a ponerse delante. El animal continuó avisando, sobre todo por el izquierdo, pero el novillero dejó destellos de buen concepto en una obra irregular.

Precisamente al natural surgió el muletazo de mayor belleza de toda su actuación: largo, lentísimo, llevado con los vuelos hasta detrás de la cintura. Un estoconazo hasta la bola y en todo lo alto puso al novillo patas arriba y aseguró la oreja.

Mucho más áspero había sido su primero. Aguililla salió orientado y peligroso, poniendo ya en dificultades a Ruiz de Velasco con el capote. El de Brazuelas tomó dos varas apretando con los riñones y saliendo después disparado hacia la querencia. Manso, pero con casta y picante, nunca dejó estar cómodo al burgalés.

Con la muleta, el toro se quería comer los engaños y llegó incluso a desarmarlo cuando intentaba ceñirse por el pitón izquierdo. Después se rajó por completo y obligó a abreviar. Estocada y tres descabellos. Silencio tras aviso.

Menos fortuna tuvo Adrián Centenera, que no encontró materia suficiente en ninguno de sus dos novillos. En el primero, Alpargatero, dejó sus mejores momentos sobre la diestra, apretando por abajo y encontrando algunos derechazos de buen trazo. Por el izquierdo, el animal cabeceó y se quedó corto, imposibilitando que la faena creciera. El de Arganda cerró por bernardinas antes de una estocada trasera y contraria. Silencio tras aviso.

El cuarto, Puntero, tuvo todavía menos contenido. Centenera dejó un buen recibo de rodilla genuflexa, pero después se encontró con un novillo defensivo, que topaba y apenas completaba las embestidas. La faena terminó alargándose cuando el animal estaba ya completamente venido abajo. Tras estocada y tres descabellos, escuchó silencio tras dos avisos.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Arganda del Rey (Madrid)Novillada con picadores – Lunes 07 de septiembre || Primera de la Feria de la Vid de Oro

Entrada: Lleno de ‘No hay localidades’

Se lidian novillos de Toros de Brazuelas,  seriedad en varios ejemplares y ofreció más exigencia que calidad. Aguililla, tercero, fue el más complicado y peligroso; Inclusero tuvo muy poca fuerza; Cantinero careció de clase y terminó apagándose; el sexto permitió algunos pasajes de buen toreo, aunque también desarrolló complicaciones. El lote de Adrián Centenera resultó deslucido, especialmente el cuarto

  • ADRIÁN CENTENERA : Silencio tras aviso y Silencio tras dos avisos;
  • MARIO VILAU : Vuelta al ruedo y Oreja;
  • RUIZ DE VELASCO : Silencio tras aviso y Oreja tras aviso;