Pedraza de Yeltes afronta este viernes 4 de septiembre uno de los compromisos señalados de su temporada. El hierro salmantino lidiará por primera vez una novillada completa en el Alfarero de Oro de Villaseca de la Sagra, después de haber dejado su sello en una campaña en la que sus dos comparecencias en Madrid han vuelto a colocar el nombre de la ganadería en primer plano. José Ignacio Sánchez desgrana para TOROLIVE las claves de un encierro escogido especialmente para la ocasión, con presencia de las mismas reatas que dieron a ‘Brigadier’ y ‘Dulce’, y que será lidiado por El Mene, Martín Morilla y Simón Andreu.
Pedraza de Yeltes llega a Villaseca en un momento de confianza. La temporada está respondiendo y Madrid, siempre juez de máxima exigencia, ha dejado argumentos para sostener esa sensación. Especialmente importante fue la aparición de ‘Dulce’ durante San Isidro, continuando el camino abierto un año antes por ‘Brigadier’, dos toros que han puesto nombre propio al momento reciente de la divisa.
José Ignacio Sánchez no rehúye esa lectura positiva. «Llegamos en un buen momento. Las dos corridas de Madrid han tenido interés y ha habido posibilidades de que los toreros hubieran obtenido triunfos mayores», señala. A ello suma otros resultados de la temporada y una reciente novillada sin picadores lidiada en Sepúlveda para completar un balance que, hasta ahora, considera satisfactorio.
Pero Villaseca no es una fecha más en el calendario. Pedraza ya conoce la plaza después de lidiar anteriormente un ejemplar en una novillada concurso, pero este viernes se producirá su debut con una novillada completa en uno de los certámenes con mayor peso del escalafón.
«Villaseca es un punto importantísimo dentro del circuito de novilladas con picadores. Es una de las ferias más consolidadas y de mayor relevancia para los novilleros», asegura Sánchez. Y Pedraza ha respondido a esa exigencia con una elección a la altura.
«La cabecera de las dos novilladas que teníamos para sacar este año va a Villaseca»
La seriedad que caracteriza al Alfarero de Oro también ha condicionado la selección. No basta con encontrar utreros con trapío: hay que presentar un conjunto capaz de responder a una plaza en la que el novillo se anuncia y se exige prácticamente con hechuras de toro.
«La novillada está escogida con cariño y con mucha delicadeza. Siempre intentas buscar el gusto de la plaza a la que vas y sabes perfectamente el tipo de animal que sale en Villaseca. Está muy bien presentada», explica.
Hasta tal punto llega la apuesta que algunos de los ejemplares que viajarán a tierras toledanas estaban inicialmente concebidos para permanecer un año más en el campo.
«Nosotros tenemos camadas cortas y esta novillada la hemos sacado por ser Villaseca y por ser Jesús, su alcalde. Es una corrida de toros que el año que viene nos valdría para muchísimos sitios. La verdad es que inicialmente no teníamos pensado sacarla como novillada, sino dejarla para corrida de toros», revela.
Una decisión en la que ha pesado también el reconocimiento al trabajo que Villaseca de la Sagra desarrolla alrededor de la tauromaquia y, especialmente, de su cantera. Sánchez reivindica el compromiso que también deben asumir los profesionales ante municipios que mantienen una apuesta tan decidida.
«Por todo lo que se está haciendo allí por la Fiesta, por la cantidad de festejos que celebran y por la implicación que existe con la tauromaquia, creo que los ganaderos y los profesionales también tenemos que aportar nuestro granito de arena».



La sangre de ‘Brigadier’ y ‘Dulce’, presente en Villaseca
Si hay dos nombres que resumen el Pedraza de Yeltes más reciente son ‘Brigadier’ y ‘Dulce’. El primero destacó en San Isidro de 2025; el segundo volvió a reivindicar este año en Madrid la personalidad de una ganadería que pretende hacer de la bravura en el caballo uno de sus grandes argumentos. Y Villaseca tendrá conexión directa con ambos.
«En la novillada van uno o dos novillos de esas familias. ‘Brigadier’ y ‘Dulce’ eran hijos del mismo padre, aunque de madres diferentes, y aquí llevamos dos hijos de ese semental», desvela José Ignacio.
Los dos toros tuvieron puntos de encuentro, pero no fueron idénticos. Ahí está precisamente uno de los objetivos de Pedraza: mantener una identidad reconocible sin fabricar comportamientos uniformes.
«Se parecieron en algunas cosas y fueron distintos en otras. Uno tuvo más fiereza y el otro fue más enclasado, pero los dos fueron bravos en el caballo».
«Buscamos variedad de comportamientos, pero siempre esa entrega total en el caballo»
Ese es el patrón sobre el que trabaja la casa. José Ignacio desea animales que se entreguen en varas y que después permitan desarrollar el toreo fundamental, aunque sin renunciar a la exigencia.
«Queremos que en la muleta humillen. Habrá algunos más exigentes y otros menos, pero buscamos que haya espectáculo y que puedan propiciar el triunfo del torero, aunque algunas veces haya que pasar la raya con esfuerzo».



Tres novilleros ante un escaparate decisivo
Delante estarán El Mene, Martín Morilla y Simón Andreu, una terna con recorrido suficiente para entender la dimensión del compromiso. Pedraza espera también que esa necesidad competitiva ayude a mostrar todas las posibilidades del encierro.
«En estas ferias y estos compromisos cada uno intenta dar lo mejor de sí mismo porque de ellos depende mucho el final de esta temporada y también el devenir de la siguiente. Los triunfos en Villaseca son muy importantes», sostiene.
Sánchez conoce además de primera mano la trascendencia que puede alcanzar una tarde en el Alfarero. Cita precisamente el ejemplo de El Mene, cuyo paso por Villaseca terminó siendo determinante para reactivar su trayectoria después de atravesar un periodo con pocas oportunidades.
«Ahí está su caso. Estuvo prácticamente una temporada parado, tuvo una oportunidad en Villaseca y aquello le permitió volver a entrar en el circuito. Lo que sucede en estas plazas tiene trascendencia».
Ahora El Mene vuelve a ese escenario en la antesala de un momento decisivo de su carrera, con la alternativa apareciendo ya en el horizonte. «Es importante que en estos últimos compromisos como novillero apriete fuerte y deje ambiente, porque cuando tome la alternativa necesitará tener opciones para poder sacar la cabeza», apunta.
Más allá de este viernes, José Ignacio Sánchez pone el foco en aquello que representa Villaseca. Su implicación con la formación de jóvenes toreros le lleva a valorar no solamente el Alfarero de Oro, sino también un Alfarero de Plata que cada temporada gana peso como escaparate de nuevos valores.
«Estoy involucrado al cien por cien con la promoción de la cantera. Los municipios y ayuntamientos que tienen esa vocación por cuidar a los jóvenes necesitan que todos, desde nuestra posición, los apoyemos al máximo. Sin sitios así sería muy difícil que siguieran apareciendo nuevos valores».
Pedraza de Yeltes desembarca así este viernes en Villaseca con una apuesta que va bastante más allá de cubrir un compromiso ganadero. Una novillada escogida entre la cabecera de su camada, con sangre estrechamente vinculada a dos de los toros que han marcado la trayectoria reciente de la casa y con una presentación que, según reconoce el propio ganadero, bien podría haber esperado doce meses más para afrontar otros escenarios como corrida de toros.

