FOTO: Víctor Luengo
La Real Maestranza de Caballería de Sevilla vivió una de esas tardes que quedan fijadas en la memoria reciente. En la undécima cita de la Feria de Abril, con el cartel de “No hay billetes”, David de Miranda volvió a escribir su nombre en la historia del coso del Baratillo al abrir, por segundo año consecutivo, la Puerta del Príncipe, consolidando un idilio que ya trasciende lo episódico.
El triunfo del onubense tuvo su epicentro en el tercer toro, “Secretario”, un ejemplar de El Parralejo que rayó a gran altura y fue justamente premiado con la vuelta al ruedo. A partir de ahí, todo fue un ejercicio de plenitud: temple, profundidad y una naturalidad que conectó de inmediato con los tendidos.
La faena tuvo un inicio de enorme personalidad, con el torero flexionando la rodilla en tablas para, desde ahí, construir una obra que fue creciendo en intensidad. Sobre la mano derecha, el toreo fluyó con cadencia y limpieza, mientras que al natural alcanzó cotas superiores, dejando muletazos de trazo eterno, lentos y profundamente sentidos. La estocada, en lo alto, rubricó una obra de dos orejas con petición de rabo, en una de las faenas más rotundas de la feria.
Lejos de conformarse, De Miranda volvió a demostrar su momento en el sexto, donde, pese a un toro de menor entrega, tiró de recursos, firmeza y convicción para sostener una faena de mérito. Su disposición y capacidad para sobreponerse a las dificultades le valieron una oreja que certificaba la salida a hombros por la Puerta del Príncipe, en otra tarde de máxima dimensión.
Más discreta fue la actuación de sus compañeros de cartel. Emilio de Justo dejó una labor de peso técnico ante el segundo, basada en el conocimiento de los tiempos y la medida exacta de las distancias. La falta de acierto con la espada le privó de un trofeo, quedando su actuación en una ovación tras una faena de mérito. En su segundo, un toro más áspero, volvió a mostrar firmeza, aunque sin opciones de mayor lucimiento.
Por su parte, Diego Urdiales firmó una actuación de corte clásico, con momentos de buen gusto especialmente en el cuarto, donde dejó pasajes de pureza y torería. Sin embargo, la falta de rotundidad con los aceros diluyó sus opciones de premio, quedando todo en una ovación tras aviso. En su primero, condicionado por el viento y la falta de entrega del toro, pasó más desapercibido.
En cuanto al encierro, El Parralejo presentó una corrida de gran presencia y seriedad, acorde a la categoría del escenario. Dentro de un conjunto desigual, sobresalió con claridad el tercero, bravo, encastado y con calidad, permitiendo el gran triunfo de la tarde. Otros ejemplares ofrecieron opciones más limitadas, acusando falta de continuidad o entrega, aunque siempre dentro de un tono digno.
LA RESEÑA
Real Maestranza de Caballería de Sevilla – Corrida de Toros || Undécima de la Feria de Abril 2026
Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’

Ganadería de EL PARRALEJO

DIEGO URDIALES (Nazareno y Oro)
- Primer toro: SILENCIO TRAS AVISO
- Cuarto toro: OVACIÓN TRAS AVISO

EMILIO DE JUSTO (Tabaco y Oro)
- Segundo toro: OVACIÓN
- Quinto toro: SILENCIO

DAVID DE MIRANDA (Pizarra y Oro)
- Tercer toro: DOS OREJAS
- Sexto toro: OREJA CON PETICIÓN
Incidencias: Antonio Chacón y Pérez Valcarce se desmonteraron tras parear al segundo.
El banderillero Fernando Pereira fue atendido en la enfermería de la Real Maestranza después de sufrir un ‘Varetazo raíz muslo derecho, cara posterior y pequeña erosión gluteo derecho. Refiere también dolor en cara externa de muslo ipsilataral sin evidencia en la exploración de lesiones o síntomas de alarma. Pronóstico leve’.

