David de Miranda tira de raza y Luque encuentra la inspiración en Huelva

Con muchos pies salió el primero, con el hierro de Domingo Hernández, aunque nunca anduvo sobrado de fuerzas. Morante de la Puebla lo recibió a la verónica, embistiendo el toro con mayor claridad por el pitón derecho. Empujó con ese mismo pitón en el caballo, donde recibió un castigo muy medido. Morante quitó por chicuelinas, perdiéndole pasos para darle sitio y rematando con una larga en los medios. El toro se movió en banderillas, aunque siempre al galope. El sevillano inició la faena por alto, paralelo a tablas, sacándolo hacia los medios. La embestida llegó rebrincada, violenta y con la cara alta por su falta de raza. Al natural apenas pudo completar una primera serie antes de que el toro saliera suelto hacia toriles. Fue en ese terreno, por el derecho donde  consiguió hilvanar los pasajes más estimables, aunque nunca más allá de tres muletazos ligados, pues al cuarto viaje el animal se violentaba por su escaso poder. Solo dos series alcanzaron cierta compactación dentro de una labor que no pudo adquirir rotundidad. Mató de una estocada tendida y baja que hizo rodar al toro. Ovación con saludos.

Tampoco salió sobrado de fuerzas el segundo, con el hierro de José Luis Pereda, que se movió sobre las manos en el capote de Daniel Luque. El de Gerena lo llevó muy toreado antes de que el toro se arrancara de largo al caballo, aunque protestó en el peto y rehuyó la pelea dentro de un castigo medido. Luque quitó desde los medios por chicuelinas de mano baja y remató con una larga. El toro volvió a mansear en banderillas, saliendo suelto. Antonio Manuel Punta saludó montera en mano tras dejar el tercer par al sesgo. El sevillano brindó al público y comenzó a pies juntos por estatuarios. El toro se le coló por dentro hasta en cuatro ocasiones, pero Luque permaneció firme, sin perderle la cara. Con toque seco y mando logró llevarlo embebido en una primera serie de autoridad. La faena se convirtió después en un constante pulso frente a un animal que buscaba la huida a la mínima. Luque dejó siempre la muleta puesta en los embroques, corrigió con el toque y fue fijando una embestida que terminó buscando las tablas. Allí cerró la labor con unas luquesinas de gran exposición. Tras un mete y saca en el primer encuentro, dejó una estocada contraria al segundo intento. Oreja.

Muy suelto de salida se mostró el tercero, con el hierro de Juan Pedro Domecq, al que le costó fijarse en el capote de David de Miranda. Fue en los medios donde el onubense consiguió torearlo muy despacio a la verónica, dejando tres lances de gran temple y llevando siempre muy toreada la embestida. Por chicuelinas al paso lo condujo hasta el caballo y lo dejó colocado con una larga. El puyazo cayó bajo, aunque Rafael Carbonell rectificó después frente a un toro que no se entregó y protestó haciendo sonar el estribo. De Miranda quitó a pies juntos con el capote a la espalda, muy ajustado y sin inmutarse cuando el animal acortó el viaje. El toro midió mucho en banderillas antes de que el de Trigueros brindara al público. Comenzó la faena por estatuarios, más allá de la segunda raya, firme ante una embestida que llegó al galope y se le coló por dentro en uno de los viajes. Por el derecho dejó una primera serie en redondo rematada con un largo pase de pecho que hizo rugir los tendidos. La labor tuvo mayor continuidad al natural, con muletazos largos y de buen trazo, aunque el toro fue acortando progresivamente la embestida. De Miranda expuso mucho en el tramo final, cuando el animal apenas quería pasar y se quedaba rozándole la taleguilla. Cerró por ayudados por alto con la rodilla en tierra y, tras un pinchazo, dejó una estocada. Oreja.

A la verónica se estiró Morante de la Puebla con el cuarto, de Cayetano Muñoz, al que pudo enjaretar dos lances antes de que el toro le enganchara el capote y descompusiera el saludo. Salió el animal con mucho genio. En el caballo protestó de costado con el pitón izquierdo y echó la cara arriba en un puyazo en el que apenas fue señalado. Después midió mucho a los hombres de plata durante el tercio de banderillas. La nula condición del toro, que giraba sobre las manos y no ofrecía opciones, llevó a Morante a abreviar y tomar pronto la espada. El público le dedicó una bronca, mientras el animal fue despedido con pitos en el arrastre.

Corto y sin terminar de pasar salió el quinto, de Santiago Domecq, que apenas permitió el lucimiento de Daniel Luque con el capote. El toro se fue al pecho del caballo en el único puyazo que recibió y el sevillano quitó después por delantales a pies juntos desde los medios. Luque brindó el toro a David de Miranda y comenzó la faena con una serie en redondo de mucha autoridad, ligando las embestidas de un animal que acudió con ritmo y fue a más en su embestida. Al natural llegaron los pasajes de mayor profundidad, toreando largo, con los riñones encajados y desmayando la figura con mucho relajo. El toro fue perdiendo continuidad conforme avanzaba la labor, pero Luque consiguió afianzar su embestida y tirar de él hasta los terrenos de cercanías. Allí apareció la inspiración con un pase completamente improvisado, llevando la muleta del revés en la mano izquierda y pasándose al toro con la figura baja. El de Santiago Domecq mantuvo hasta el final una embestida brava, humillada y con clase. Luque enterró una estocada hasta la bola y paseó las dos orejas. El toro fue ovacionado en el arrastre.

Con muchos pies y una embestida rebrincada salió el sexto, de Cayetano Muñoz, que no permitió a David de Miranda estirarse con el capote. El toro empujó con el pitón derecho en un puyazo medido y se movió en banderillas, aunque siempre al galope y con mal estilo. El de Trigueros construyó una faena de enorme mérito frente a un animal violento, que siempre pasó con la cara alta y con un peligro sordo que mantuvo durante toda la faena. De Miranda estuvo muy firme, cruzándose siempre al pitón contrario y tirando de la embestida hasta afianzar progresivamente al toro en una labor que fue creciendo a base raza por parte del torero. En uno de los derrotes, el animal lo prendió por la pierna izquierda a la altura del muslo. David quedó con evidentes gestos de dolor y la posible existencia de una cornada, pero no se arrugó. Tiró de raza, regresó a la cara del toro y cerró con unas manoletinas de enorme exposición, buscando siempre el pitón contrario y pasándose unas embestidas muy cortas a milímetros. Una estocada puso en sus manos los máximos trofeos, premio a una entrega y una raza incontestables.

LA RESEÑA


Plaza de toros de ‘La Merced’ Huelva Corrida de toros || Última de las Colombinas 2026

Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’

Se lidian toros de Domingo Hernández, José Luis Pereda, Juan Pedro Domecq, Cayetano Muñoz (4º y 6º), Santiago Domecq,

  • MORANTE DE LA PUEBLA : Ovación con saludos y Pitos;
  • DANIEL LUQUE : Oreja y Dos orejas;
  • DAVID DE MIRANDA : Oreja y Dos orejas y rabo;