Con prontitud se estiró Sebastián Castella a la verónica con el primero, que se movió con ritmo en el capote antes de cerrar el recibo con una chicuelina y una revolera. En el caballo apenas fue señalado, tratando de cuidar a un toro que ya había mostrado su justa fortaleza y que echó las manos por delante cuando el francés lo colocaba en suerte. El animal midió mucho en banderillas, aunque los hombres de plata resolvieron con eficacia. Castella comenzó la faena junto a tablas, con el brazo izquierdo apoyado en tablas y toreando por alto en un inicio de intensidad frente a un toro que se movía sobre las manos. Ya en los medios, por el derecho, el toro acortó mucho los viajes y nunca terminó de llegar a los finales, obligando al francés a perderle pasos entre tandas para darle aire. Por el izquierdo todavía tuvo menos recorrido y protestó más, derrotando en la muleta y descomponiendo la embestida. Quiso humillar, pero le faltó raza y poder para que la faena pudiera adquirir mayor vuelo. Castella mató de una estocada baja que el toro fue escupiendo y precisó de un certero golpe de cruceta. Silencio.
Por delantales a pies juntos recibió Roca Rey al segundo, que se movió en el capote antes de salir suelto hacia el caballo que guardaba la puerta. Allí recibió un puyazo caído y trasero que no fue rectificado. En el segundo encuentro apenas fue señalado y el toro ni siquiera quiso llegar al peto. Se movió a arreones en banderillas, condicionado por una evidente falta de poder. Roca brindó al público oscense y comenzó a pies juntos por estatuarios en el tercio. El toro se arrancó al galope, pero perdió las manos en el remate y quedó sentado, mostrando hasta qué punto andaba justo de fuerzas. El peruano trató de construir la faena en la corta distancia, pero el animal se movía sobre las manos, sin emoción ni recorrido. Roca tuvo que hacer prácticamente todo, apretando en cercanías y buscando una transmisión que el toro nunca tuvo. Cuando pasaba, lo hacía con sosería y en viajes muy cortos. Mató de una estocada. Oreja.
A pies juntos, con una caleserina y varias gaoneras, recibió Cristiano Torres al tercero, que terminó perdiendo las manos al final del saludo. El puyazo cayó bajo y el toro se quedó dormido en los pechos del caballo. La lidia de banderillas resultó desordenada, con demasiados capotazos ante un animal complicado que acabó aculado en tablas. Hasta los terrenos de las peñas se fue Cristiano de rodillas para pasárselo por delante y por detrás, despertando a los tendidos en un inicio de mucha exposición. Trató de construir la faena frente a un toro de medias embestidas, tragando los arreones por el derecho a base de valor y firmeza. El animal terminó tumbándose y volvió a hacerlo cuando el aragonés intentó ponerse al natural. Acertadamente, Torres no prolongó la labor ante un toro prácticamente inválido.
Mató de una buena estocada al segundo intento. Silencio y pitos al toro en el arrastre.
Suelto de salida resultó el cuarto, que nunca terminó de encelarse en el capote de Sebastián Castella. El toro se fue directamente al caballo cuando este salía por la puerta, sin permitir siquiera que se colocara, y protestó en el puyazo haciendo sonar el estribo dentro de un castigo medido. Castella quitó por chicuelinas desde los medios y remató con una media ante un animal que ya mostraba su escaso poder. Brindó al público y encontró por el pitón derecho la mejor condición del toro: calidad, humillación y recorrido que fue a más. Por ahí llegaron los momentos de mayor entidad, toreando en redondo con suavidad y muy encajado, dejando siempre la muleta puesta al final del embroque para tirar de la embestida y tocar con temple. Por el izquierdo el toro se desplazó largo, aunque con una condición distinta y menos entrega.
Con el animal ya a menos, Castella cerró nuevamente en redondo una faena de firmeza y expresión. Mató de una buena estocada que hizo rodar al toro. Oreja con petición de la segunda.
Más largo se desplazó el quinto en el capote de Roca Rey, que lo recibió a la verónica e intercaló chicuelinas antes de que el toro pasara por el caballo. Allí protestó, rehuyó la pelea y apenas fue señalado. A las 20:26 horas, mientras la luna comenzaba a ocultar el sol sobre Huesca, Roca Rey se hincó de rodillas en paralelo a tablas y logró que las peñas apartaran por momentos la mirada del cielo para centrarla en la plaza. Ligó una primera tanda en redondo, por bajo y con mucho mando, frente a un toro que respondió a la exigencia. Ya erguido, el peruano siguió componiendo una faena de dominio, ligando en redondo y obligando al toro a sacar el fondo necesario para aguantarle el pulso. Levantó a las peñas con varios pases mirando al tendido y cerró por luquesinas, mientras la tarde recuperaba poco a poco la luz. Una faena marcada por el eclipse, pero en la que Roca Rey consiguió reclamar todo el foco. Mató de una estocada baja al segundo intento. Oreja.
Muy frenado salió el sexto, con poca fuerza y sin terminar de entregarse en el capote de Cristiano Torres. Acudió con alegría al caballo, aunque terminó encelado en el peto sin llegar a empujar. En banderillas midió mucho y complicó la labor de los hombres de plata. Cristiano brindó el toro a Roca Rey y se fue a los medios para iniciar de rodillas con un cambiado por la espalda. El toro no soportó la exigencia y perdió las manos. A partir de ahí, el zaragozano entendió que debía cuidarlo y consiguió una primera serie por el derecho de mucha suavidad, llevando siempre la embestida a media altura. La faena se sostuvo principalmente al natural, tirando de uno en uno y buscando constantemente el pitón contrario para alargar unas embestidas cada vez más cortas. Con el toro ya aplomado llegó un final vibrante en cercanías, cambiándole el viaje por ambos lados y dejando llegar los pitones hasta la taleguilla. Fue una labor de valor, disposición y firmeza frente al peor lote de la tarde. Mató de una estocada que precisó de un certero golpe de cruceta. Dos orejas.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Huesca (Aragón) – Corrida de toros – Miércoles 12 de agosto || Tercera de la Feria de la Albahaca 2026
Entrada : Lleno de ‘No Hay Localidades’
Se lidiaron toros de Luis Algarra,
- SEBASTIÁN CASTELLA (Grana y Oro con los cabos en negro) : Silencio y Oreja;
- ANDRÉS ROCA REY (Butano Y Azabache) : Oreja y Oreja;
- CRISTIANO TORRES (Verde manzana y Oro) : Silencio y Dos orejas;

