Mario Vilau se fue a portagayola para recibir al primero de Hermanos Sandoval, dejando clara desde el inicio su intención de apretar la mañana. El novillo se apagó pronto y obligó al catalán a meterse en sus terrenos para mantener viva la faena. Vilau no dudó en acortar distancias y, desde la firmeza y la entrega, consiguió arrancarle tandas de mérito a un animal cada vez más parado. El público valoró el esfuerzo y la disposición del novillero con una oreja.
Víctor volvió a enseñar en Nimes un concepto personal y de buen gusto frente al manejable segundo de la mañana. El novillero encontró acople por ambos pitones y construyó una faena de buen pulso, toreando con temple y dejando tandas de notable expresión. La labor había tomado cuerpo y tenía argumentos para el premio, pero el desacierto con los aceros terminó borrando lo conseguido con la muleta. Tras escuchar un aviso, fue reconocido con una vuelta al ruedo.
Manuel Quintana se encontró con un utrero de Hermanos Sandoval condicionado por su escasa fortaleza, lo que obligó al cordobés a medir mucho las alturas. Con la muleta a media altura y sin exigir más de la cuenta, Quintana consiguió sostener las embestidas y construir varias tandas de trazo elegante y buen gusto. La falta de fuerza del novillo impidió que la faena pudiera alcanzar mayor dimensión. Ovación para Manuel Quintana.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Nimes (Francia) – Novillada con picadores || Segunda de la Feria de la Vendimia 2026
Entrada: Un cuarto de plaza
Se lidian novillos de Hermanos Sandoval,
- MARIO VILAU : Oreja
- VÍCTOR : Vuelta al ruedo tras aviso
- MANUEL QUINTANA : Ovación

