TODOS SOMOS CONTINGENTES, PERO TÚ ERES NECESARIO

Opinion

¿Recuerdan la mítica Amanece que no es poco? Aquellos diálogos surrealistas, y la antológica escena en la que el alcalde comentaba el resultado de las elecciones con frases como:

Hemos ganado los de siempre, es decir, de alcalde, yo, de cura Don Andrés, maestro no hay.

Han salido cinco adúlteras; monja tampoco hay.

La Guardia Civil ha perdido las elecciones, ha ganado la Secreta. Pero la secreta somos nosotros mismos, menos el guardia Fermín.

Y sobre todo, espero que recuerden aquel “¡Di que sí alcalde, que todos somos contingentes, pero tú eres necesario!” – de corazón, si no has visto tan magna película, están tardando en hacerlo – que le gritaba un pueblerino al recién elegido alcalde.

Pues bien, algo así deben estar gritándole los empresarios taurinos a José Antonio Morante Camacho, para que toree sus ferias. Y es que ha llegado un momento en el que, para la gran parte del empresariado taurino, sin Morante no hay tauromaquia. Me explico:

Morante llena las plazas. Morante cuelga el no hay billetes en plazas en las que no se colgaba desde hace décadas. Morante torea con todo el mundo. Morante elige las ganaderías. Morante levanta estatuas. Morante hace homenajes… ¿Y los empresarios qué hacen? Eso es lo mejor. No tienen que hacer absolutamente nada. Sentarse, esperar y llevárselo calentito.

Hemos llegado a un punto en el que, si Morante no puede torear en una plaza – llamémosla, qué sé yo, Sevilla, por ejemplo – , por torear en otra plaza, el mismo empresario que se había comprometido a dar toros esa tarde, da marcha atrás, recoge cable y alega que sin Morante no tiene sentido darla. Un empresario que, por ejemplo, se había comprometido a recuperar fechas históricas que se habían perdido del calendario.

Pero un momento ¡es que no acaba ahí la cosa! Es que para colmo, ese empresario que quería recuperar fechas tradicionales, cambia de fecha un festejo ya existente ¡porque Morante ya torea ese día en otra plaza y le va a quitar público!

¿Se lo pueden creer? A eso estamos llegando

Morante lo es todo para el 90% del empresariado. Lógico por otra parte. Los mismos que hasta hace no muchos años montaban carteles mediocres para llenar media plaza, en estos dos últimos años han visto que, con Morante acartelado, se acaba el papel. Y claro, cuando Morante no está, ya no se pueden dar toros, no vaya a ser que la plaza no se llene.

El futuro es negro porque el empresario se ha acomodado, acostumbrándose a que, poniendo a Morante en el cartel, el trabajo ya está hecho y lo demás es secundario. Y si no, miren el verano que ha echado el torero.

Cuatro tardes en el Puerto, dos tardes en prácticamente todas las ferias o toreando hasta en el último pueblo de la Extremadura más profunda, corridas temáticas y ¿romano-goyescas? con cante, rejones, forcados, disfraces… ganaderías que ni se anuncian, porque el toro es lo de menos. Todo ello jaleado por los nuevos seguidores de Morante.

El neo-morantismo, esa plaga. ¿saben quiénes fueron – o fuimos – los únicos que clamamos al cielo viendo el esperpento de Mérida? Los Morantistas de siempre; mientras que el nuevo “aficionado” defiende a capa y espada que el agosto que está echando José Antonio es el mejón y los demás no lo entendemos. Pero eso sí, no saben entender una bronca.

En definitiva, Amanece que no es poco no era tan surrealista, lo que es verdaderamente surrealista es la dependencia de los empresarios con El Genio, porque todos somos contingentes, pero él es necesario.