Adrián de Torres vuelve a quedar ligado a la historia reciente de Villacarrillo. El diestro linarense ha sido distinguido con la ‘Muleta de Plata XLIV’ después de firmar, por segundo año consecutivo, la mejor faena de la Feria.
El reconocimiento llega por su actuación ante ‘Zafarrancho’, número 11 de Salvador Domecq, lidiado en quinto lugar y premiado con la vuelta al ruedo. Frente a él, Adrián construyó una faena de gran expresión, especialmente al natural, donde encontró los pasajes de mayor profundidad y temple.
La obra estuvo marcada por la limpieza, la verticalidad y el trazo largo, en una labor que fue creciendo con el paso de las tandas y que encontró también un marco especial bajo los sones de ‘Esperanza de María’.
El linarense volvió a mostrar en Villacarrillo un concepto muy personal, basado en la quietud, el ritmo y la colocación. Sin abusar de recursos accesorios, fue dando forma a una faena de fuerte contenido artístico que remató por manoletinas.
Antes, en el primero de su lote, ya había dejado pasajes de gran suavidad y largura, paseando dos orejas y convirtiéndose también en el triunfador numérico de la tarde.
La actuación tuvo además el escaparate de las cámaras de Canal Sur, que volvieron a recoger una de las tardes más completas de Adrián de Torres en una plaza con la que mantiene una relación especialmente significativa.
El premio cobra todavía más valor por su continuidad. Adrián de Torres ya había conquistado la Muleta de Plata en 2025, también tras firmar la mejor faena artística del ciclo.
Dos ediciones, dos reconocimientos y una misma línea de toreo. Villacarrillo vuelve así a distinguir a un torero que atraviesa un momento de madurez y que sigue reclamando sitio a base de actuaciones de peso.

