Estamos a menos de quince de días de que se alumbre el Ferial granadino, desde la portada – la misma de los últimos años, porque en Granada somos así – hasta la última caseta o hasta el último puesto de escopetillas y algodón de azúcar. Quedan, por tanto, menos de dos semanas para que comience la semana grande de Granada. Y, por supuesto, quedan escasos quince días para que comience la Feria Taurina del Corpus Christi, y de eso mismo vengo a hablarles hoy.
Carlos Tirado, Julio Norte e Iván Rejas. Esa es la terna que abrirá la Feria. Granada vuelve a tener una novillada picada diez años después, y el cartel no puede ser más interesante. Carlos Tirado, triunfador del Circuito de Novilladas de Andalucía del pasado año. Julio Norte, aspirante a ser triunfador del mismo el próximo 14 de junio en Málaga – ya les hablaré de esa final en la Malagueta a su debido momento – y con un cartel de alternativa de máximo relumbrón a la vuelta de la esquina – Roca y Aguado en Dax, poquita cosa –. Por último, Iván Rejas, semifinalista del citado circuito y, sobre todo, y lo que es más importante, novillero local, que debutara con caballos hace menos de un año en la vecina localidad de Atarfe, en una corrida mixta con El Fandi y Manuel Escribano. En el aspecto ganadero, los novillos a los que hará frente la terna serán de la ganadería salmantina Hermanas Angoso Clavijo, ganadería compuesta actualmente, casi en su totalidad, por vacas de García Jiménez y Olga Jiménez.
En lo que se refiere a los tres festejos a pie, hay que resaltar la entrada de Luque en una feria de pocos cambios respecto a años anteriores, y el regreso de Ortega tras su ausencia del pasado 2025 por asuntos que más tenían que ver con los despachos que con lo estrictamente taurino.
Regresa Daniel Luque a una feria que no le es desconocida, pero que sí lleva más de una década sin pisar (desde 2014 concretamente); su buen hacer en el festival benéfico del pasado mes de abril, donde perdió un rabo por el mal uso de los aceros, le avalan como el principal interés en la tarde del Jueves de Corpus. Le acompañarán un Miguel Ángel Perera que ha convertido a Granada en uno de sus feudos más recientes y un Sebastián Castella que, si bien no nos tiene acostumbrados a los granadinos a obtener grandes triunfos, suele dejar destellos y entrega. Serán los de Domingo Hernández los toros que se lidiarán en el día grande de la ciudad, aunque todo parece indicar que más de uno estará más pendiente del sevillanísimo festejo que estará celebrándose en la Maestranza, que del primero de los tres festejos mayores de la feria granadina.
La del viernes es una tarde que, si bien hasta hace un par de años me tendría ilusionado cuál niño chico en la noche del 5 de enero, en este momento me produce una indiferencia casi absoluta. Duele decirlo, pero mi orteguismo se ha desvanecido casi tanto como las temporadas del propio Juan Ortega: triunfos contados que salpican temporadas de silencios y de “cuando no puede ser, no puede ser y además es imposible” en sus redes sociales, qué les voy a contar que no sepan ya… No digo que no me ilusione pensar en nuevo triunfo del sevillano en una plaza en la que ha obtenido notables éxitos, pero como comprenderán, ahora mismo es difícil pensar en tal cosa. La presencia de Manzanares en el cartel tampoco ayuda demasiado, más bien todo lo contrario, pero creo que no hay necesidad de
seguir escribiendo – un año más – acerca de la intrascendencia que lleva arrastrando el alicantino desde hace… no sé ni cuántas temporadas van ya. Cómo estará cosa, para que lo más interesante del cartel, sea la presencia de Roca Rey, posiblemente el torero que más en las antípodas se sitúa del concepto de toreo que a mí, como aficionado, me llena. Y de lo de Núñez de Cuvillo qué les voy a decir… únicamente pido que embista el lote de Ortega, creo que no es tanto.
Y del cartel del sábado no sé muy bien qué decir. Recuerdo una crónica de Jesús Bayort para el ABC de Sevilla que se titulaba “Los combinados, mejor con hielo y tónica” en alusión a uno de los carteles que se dio en aquella gran feria de San Miguel de 2021; estaban acartelados El Fandi, Manzanares y Juan Ortega – se presentaba, para más inri, como matador de toros en la Maestranza –. Pues algo parecido podría decirles acerca del tercero de los carteles de toreo a pie: Morante de la Puebla, El Fandi y Pablo Aguado con toros de Álvaro Núñez. Ya me dirán si eso no es un combinado curioso… No discuto que, conociendo al público granadino, seguramente el cartel sea un éxito a nivel empresarial, y viendo cómo avanza la venta de entradas, es más que probable que se roce un lleno similar al del viernes de feria del pasado año – la mejor entrada vista en la ciudad desde la fugaz reaparición de José Tomás en 2019, durante la Era Garzón – pero, no podrán negarme que se trata de un cartel curioso, cuanto menos. Regresa Morante en un momento de gracia absoluta, más tocado por la varita que nunca; a Aguado siempre se le espera, más aún en Granada, plaza dónde ha realizado faenas que aún quedan en la retina – a este que les escribe no se le van a olvidar, diría que nunca, las de los toros Carcelario y Veraneante, ambos de Matilla, en 2021 y 2025 respectivamente –; y de la presencia de El Fandi en Granada hay poco que añadir a estas alturas. Aunque les cueste creerlo, siempre voy a alegrarme de que Fandila toree en su ciudad, y cuando digo siempre es siempre, porque a él – junto a El Juli – le debo esta afición.
Por último, como es tradicional, el último de los días de toros lo protagonizarán los caballeros rejoneadores, y en este caso, el cartel no puede ser más apetecible incluso para los que no somos aficionados a dicho arte: Diego Ventura, el gran figurón del rejoneo, mano a mano con Sebastián Fernández, el rejoneador local que, por sus formas y su clasicismo, ha convencido a la afición. En el apartado ganadero, a priori lo mejor de toda la feria: Miura, Pallarés y los Espartales. Si salieran en puntas, otro gallo cantaría, pero algo es algo, supongo.
En definitiva, una feria de luces y sombras – con más sombras que luces – con protagonistas muy claros: Luque, Roca Rey y Morante, amén de El Fandi, por supuesto, y que no sale del sota, caballo y rey, ni en el aspecto ganadero ni en el torero. Una feria envejecida, con únicamente tres toreros que no sobrepasan los quince años de alternativa. Una feria con el sello más que claro de sus empresarios, la Casa Matilla y, por suerte, una feria que tendrá muy buenas entradas en casi la totalidad de sus festejos.
Y, cómo no, una feria de la que les hablaré en su momento, con crónicas de todos los festejos, diría que incluso el de rejones. Ahí queda eso, supongo.

