Ovación
Silencio tras aviso
Oreja

‘Corintio’, de Juan Pedro Domecq, fue el encargado de dar el pistoletazo de salida a la Feria Taurina de la Virgen de San Lorenzo 2026 en Valladolid. Le tocó en suerte a un Fandi que, como acostumbra, calentó a los tendidos con las banderillas. Brindó la faena a los tendidos, abarrotados, por cierto, de jóvenes y niños.
Faena sin apenas transmisión ante un animal que protestaba levantando la cara. El granadino dejó una estocada caída y fue despedido con palmas tras petición. Como curiosidad, un activista antitaurino irrumpió en el ruedo a la muerte del animal y rápidamente fue expulsado por las cuadrillas y la Policía.
Aunque fría desde el inicio, poco a poco se fue viniendo arriba la labor de Tomás Rufo frente al primero de su lote. Dejó unos gratos apuntes al natural, sin desmerecer tampoco su papel con la mano derecha. Terminó la faena de rodillas. Estocada caída tras pinchar en un intento y hacer guardia en otro. Silencio.
Hasta el inicio de faena, apenas un vistoso quite para dejar al toro en suerte en el caballo había sido lo más lúcido del salmantino Marco Pérez. Tras ello, dejó una faena templada que no terminó de romper. Afeó la labor con la espada y el descabello. Silencio.
Con dos largas cambiadas y varias verónicas al relance saludó El Fandi a su segundo de la tarde. Volvió a levantar el ánimo de los tendidos el granadino con los rehiletes, dejando tres variados pares recompensados con una gran ovación.
Inició la faena de rodillas en los medios, pero la cosa quedó ahí. El Fandi tiró de oficio, aunque la labor no llegó a calar en el público. Estocada a la segunda. Ovación.
No sacó nada potable Tomás Rufo con el quinto de la tarde, un animal descastado y soso que apenas permitió el lucimiento en una tanda por la mano derecha. O al menos así lo vio el público, muy frío durante toda la tarde. Cinco pinchazos y un bajonazo necesitó el toledano para dar muerte al toro. Silencio tras aviso.
No fue la excepción el sexto de la tarde, que tuvo un comportamiento parecido al de sus hermanos. A mayores, parecía presentar un problema en la vista que puso en apuros a la cuadrilla en varias ocasiones. Lo intentó Marco Pérez, pero poco pudo hacer, ya que el viento también se hizo presente en la plaza. Aun así, dejó dos buenas tandas con la mano derecha antes de pasaportar al toro con una tremenda estocada. Oreja.
corrida de Juan Pedro Domecq de escasa transmisión y limitada entrega en líneas generales, con pocas posibilidades para el lucimiento y varios ejemplares que tendieron a protestar o quedarse cortos.




