Dos orejas
Oreja tras aviso
Dos orejas tras aviso
Oreja con petición

Con cinco minutos de retraso arrancó la segunda de feria en Valladolid, primera del ciclo continuado que se extenderá hasta el domingo. Hizo primero un voluminoso y bonito toro de Victoriano del Río que corrió en suerte a Talavante. Puso en apuros durante la lidia a Álvaro Montes y Manuel Izquierdo, este último incluso llegó a ser prendido en el muslo izquierdo.
Ya en la muleta, pese a habérsele atisbado ciertos comportamientos anteriormente, mostró una nobleza y entrega que no fueron del todo aprovechadas por Talavante. Estocada tras dos pinchazos. Palmas.
Venía Roca Rey a Valladolid con algo de incertidumbre a causa de un puntazo recibido el día anterior en la madrileña plaza de San Martín de Valdeiglesias. Salvo por el constante masajeo de la ingle, nada hacía notar aquello. Mucho menos cuando el peruano recibió al animal con un variado saludo combinando verónicas y chicuelinas.
Tras el paso por el caballo, se fue hasta los medios para realizar un quite por gaoneras. Antes del brindis a los tendidos, saludó tras parear meritoriamente Francisco Durán ‘Viruta’. Por si fuera poco con el percance del día anterior, sufrió un fuerte pisotón en el inicio por estatuarios. Nada le impidió continuar.
La faena mantuvo la intensidad hasta que el toro terminó por rajarse. Roca Rey, lejos de achantarse, se fue hasta las tablas para firmar un emocionante final por bernardinas antes de una estocada algo desprendida pero fulminante. Dos orejas.
No quiso quedarse atrás Manuel Diosleguarde, que se fue hasta la puerta de chiqueros para recibir de hinojos a su oponente. El animal salió corretón y, lejos de esperar, el salmantino se fue tras él para propiciarle unas bonitas chicuelinas en los medios rematadas con dos medias de gran factura.
Realizó después un quite por gaoneras, aunque uno de los momentos de mayor expresión llegó con el toreo de capa a una mano para dar por cerrado el tercio. Brindó al público una faena muy interesante, en la que dejó sus mejores apuntes al natural. Respetó los tiempos del toro y supo concluir cuando la faena lo pedía, sin excesos.
Cerró por bernardinas antes de dejar una gran estocada. Dos orejas tras aviso.
Sin pena ni gloria cerró su paso Talavante por Valladolid. Firmó una faena aseada, pero demasiado periférica y carente de intensidad, que incluso terminó siendo pitada por el público. Dos pinchazos y una media estocada precisaron de varios golpes de descabello. Pitos.
Las ilusiones de ver un ‘Cantaor’ anunciado en la tablilla antes de la salida del quinto, tras el triunfo de un animal con el mismo nombre durante San Isidro, eran altas. Sin embargo, Roca Rey no encontró la misma respuesta.
Antes de venirse abajo, el toro tuvo condiciones y permitió al peruano construir una faena cómoda. Falló, sin embargo, el sentido de la medida y el público terminó por salirse de la labor, algo que tampoco consiguió remontar el final por bernardinas. Estocada en el sitio al segundo intento. Oreja tras aviso.
De nuevo la ambición llevó a Manuel Diosleguarde hasta la puerta de chiqueros para recibir al último de la tarde. Y de nuevo una portagayola, esta vez todavía más ajustada.
Tras ello, el toro comenzó a manosear hasta que, gracias a la inconmensurable labor de ‘Jarocho’, el animal hizo celo en su capote y cambió el rumbo de la lidia. Diosleguarde brindó a sus compañeros de terna una faena de interés, destacando nuevamente su toreo al natural.
Cerró la faena con luquesinas y dejó un pinchazo hondo, algo desprendido pero efectivo. Oreja con fuerte petición de la segunda y bronca al palco.

