Serio, algo degollado, con alzada y muy cornalón fue el primer castaño de la tarde, cuya presentación levantó una ovación de salida. Marco Pérez lo recibió con el capote sin que el toro terminase de definirse en los primeros lances del salmantino. Se quedó prácticamente dormido en el primer puyazo, sin mostrar pelea en el peto, y Marco tomó después el capote para quitar por chicuelinas, abriendo el compás y cerrando con una larga. En el segundo encuentro, medido de castigo, el toro empujó sobre el pitón derecho. Emilio de Justo abrió posteriormente el turno de quites desde los medios y Marco replicó en el mismo terreno por delantales intercalados con tafalleras, templando la embestida antes de rematar con una bonita media que hizo rugir a los tendidos. Confirmó alternativa Marco Pérez de manos de Emilio de Justo y brindó el toro a su padre. Comenzó por bajo, con una rodilla en tierra, dejando varios trincherazos con la zurda que despertaron los primeros olés, pero a partir de ahí Madrid midió con dureza al confirmante. Marco puso voluntad y disposición, aunque por momentos anduvo desajustado con la embestida y los tendidos no se lo perdonaron, recriminándole una labor que fue entrando progresivamente en terreno adverso. Tampoco ayudó que el toro fuese perdiendo recorrido y terminase viniéndose a menos con el transcurso de la faena. El joven salmantino quiso sobreponerse a la exigencia de Madrid, pero los desajustes terminaron pesando más que su voluntad y pusieron al público definitivamente a la contra. Lo despachó de una estocada. División de opiniones para Marco Pérez y palmas al toro en el arrastre.
Sin terminar de definirse y algo abanto salió el segundo de la tarde, que pasó por el capote de Emilio de Justo sin acabar de entregarse. Se arrancó de lejos al primer encuentro con el caballo, donde empujó sobre el pitón izquierdo dentro de un castigo medido, y volvió a acudir con prontitud desde la distancia en el segundo, en el que se le cuidó mucho. Víctor Hernández quitó después desde los medios por gaoneras, con el capote a la espalda y mucha firmeza. Brindó De Justo al público desde los medios y pronto quedó al descubierto la condición del toro, que llegó muy rajado al último tercio y apenas aguantaba tres viajes seguidos antes de buscar la salida. Pese a ello, el extremeño consiguió dejar una buena tanda sobre el pitón derecho, toreando a pies juntos, y trató de llevarlo siempre prendido en los vuelos para evitar que se marchase. Cuando tomó la zurda, la querencia se hizo todavía más evidente: el toro tendía a salir suelto y, cuando aceptaba el engaño, lo hacía protestando y sin verdadera entrega. De Justo insistió ante un animal cada vez más orientado hacia tablas antes de dejar una estocada contraria que necesitó de un golpe de descabello.
Con muchos pies y echando las manos por delante pasó el tercero por el capote de Víctor Hernández, sin terminar de entregarse en ningún momento. Tampoco apretó en ninguno de sus dos encuentros con el caballo, donde se le midió mucho el castigo, antes de que el propio Víctor quitase desde los medios por saltilleras. Marcos Prieto saludó después una ovación tras un gran tercio de banderillas. Ya con la muleta, el alcarreño dejó una notable serie al natural frente a un toro que pasó siempre protestando, sin verdadero fondo y con tendencia a echar la cara arriba al final de los viajes. Víctor buscó continuamente cruzarse, ganar la colocación y provocar una embestida que nunca terminó de romper hacia delante por la falta de casta y entrega del animal. Pinchó en el primer intento y, tras una estocada que hizo guardia, dejó otra trasera que puso fin a la faena. Silencio.
Con muchos pies salió el cuarto de la tarde, sin terminar de definirse en el capote de Emilio de Justo. Marró el picador en el primer encuentro y, una vez colocado el puyazo, dejó un castigo medido ante un toro que apenas empujó. Volvió a marrar en la segunda entrada al caballo, donde el animal tampoco mostró entrega. Víctor Hernández aprovechó su turno de quites desde los medios para dejar tafalleras a pies juntos frente a un toro que ya tendía a quedarse corto en los engaños. El poder fue la base de la faena de De Justo, especialmente en las primeras tandas sobre la mano derecha, en las que apretó al toro, se impuso a su embestida y consiguió gobernarla desde la firmeza. El de Victoriano del Río metía bien la cara cuando acudía, pero le faltó siempre un tranco más de motor para dar continuidad a los muletazos, defecto todavía más acusado por el pitón izquierdo, por donde se mostró muy parado. El extremeño trató de sostener una faena que fue perdiendo opciones conforme se agotaba el toro. Pinchó antes de dejar una estocada baja. Silencio.
Por delantales saludó Víctor Hernández al quinto de la tarde, un toro que tuvo movilidad de salida, aunque tendió siempre a salir suelto al final de los viajes. Marco Pérez tomó después su turno de quites para dejar varios delantales de uno en uno ante un animal al que le costó entregarse en el capote del salmantino. Llegó el de Victoriano del Río a la muleta con una embestida muy sosa y escasa de raza, sin ofrecer a Víctor la transmisión necesaria para construir una faena. El alcarreño buscó la buena colocación, trató de provocar las acometidas y mantuvo la disposición, pero la falta de fondo del toro terminó imponiéndose y la labor nunca llegó a tomar verdadero vuelo. Dejó una estocada y necesitó de dos golpes de verduguillo. Silencio.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Las Ventas (Madrid) – Corrida de toros || Tercera de la Feria de Otoño 2026
Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’
Se lidian toros de Victoriano del Río y Toros de Cortés,
- EMILIO DE JUSTO (Azul marino y oro) : Silencio tras aviso y silencio;
- VÍCTOR HERNÁNDEZ (Caldero y oro) : Silencio y Silencio;
- MARCO PÉREZ (Frambuesa y oro) , que confirma alternativa : División de opiniones

