Madrid volvió a estrellarse contra una corrida vacía. Sin poder, sin emoción y sin apenas un solo toro capaz de sostener una faena con continuidad. El encierro de El Puerto de San Lorenzo —completado con ejemplares de La Ventana del Puerto (mismo propietario, distinta procedencia), José Vázquez y un sobrero de El Freixo— terminó convirtiéndose en una larga sucesión de animales desfondados, protestados y faltos de raza, en una de esas tardes donde la sensación de impotencia acaba por instalarse tanto en el ruedo como en los tendidos.

La corrida se derrumbó prácticamente desde el inicio. El primero ya dejó ver cierta nobleza en el capote de Manzanares, pero también una alarmante falta de fuerzas que terminó condicionándolo todo. El alicantino apenas pudo administrar una embestida protestona y sin fondo, incapaz de sostener el ritmo de una faena. Todo ocurrió entre la precariedad de un toro que nunca terminó los viajes y que acabó apagándose sin remedio.

Peor aún resultó el segundo titular, devuelto por inválido tras perder repetidamente las manos. El sobrero de José Vázquez, que salió en su lugar, quiso más de lo que pudo. Tuvo cierta codicia y humillación en algunos momentos, pero siempre al límite de sus posibilidades físicas. Juan Ortega intentó sostenerlo desde la suavidad y el pulso, cuidando cada toque y cada altura, pero aquello nunca llegó a romper hacia adelante. El sevillano volvió a dejar detalles aislados de su concepto, especialmente en el inicio por bajo del quinto, aunque también allí terminó atrapado por la falta de raza de un animal que protestaba, se quedaba corto y jamás transmitió emoción alguna.

Pablo Aguado fue quien más cerca estuvo de construir algo con mayor contenido artístico. El tercero tuvo un inicio esperanzador, especialmente en el arranque de faena, donde el sevillano dejó un molinete y varios derechazos de enorme suavidad y sabor. Hubo ahí aroma de gran tarde, porque el toro embistió con cierta alegría en los primeros compases. Pero todo se vino abajo demasiado pronto. El animal “cantó la gallina”, se rajó y comenzó a embestir rebrincado y sin entrega. Aguado aún logró algunos naturales estimables, obligando mucho al toro de uno en uno, pero la faena terminó diluyéndose en una larguísima secuencia con la espada que desembocó en los tres avisos y en una bronca inevitable.

Tampoco encontró colaboración en el sexto. Noble pero muy medido de fuerzas, el animal nunca permitió que la faena tomara vuelo. Aguado lo intentó por ambos pitones con disposición y buen aire, especialmente en un quite inspirado por verónicas y chicuelinas desde los medios, pero el toro siempre se quedó corto y sin fondo. Para entonces, además, Madrid ya estaba completamente anestesiada por el desarrollo del festejo.

Manzanares tampoco consiguió revertir la deriva de la tarde ni siquiera con el sobrero de El Freixo que sustituyó al cuarto titular, devuelto también por inválido. El toro tuvo movilidad incierta y algunas arrancadas con aire, pero nunca claridad. El torero alicantino no terminó de acoplarse a una embestida incómoda y punteante, especialmente por el derecho, y todo acabó desembocando en una labor mecánica y sin eco.

El problema fue mucho más profundo que la falta de lucimiento. Madrid asistió a una corrida donde prácticamente ningún toro tuvo la raza, el fondo o la integridad suficiente para sostener la tarde. Hubo nobleza en algunos momentos, incluso cierta clase aislada, pero todo apareció siempre quebrado por la debilidad, la mansedumbre o la ausencia de casta. Y cuando eso ocurre en Las Ventas, la tarde suele convertirse en un ejercicio de resistencia. Exactamente eso fue lo que ocurrió.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Las Ventas (Madrid) Corrida de Toros || Decimosegunda de la Feria de San Isidro 2026

Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’

Ganaderías de EL PUERTO DE SAN LORENZO (1º,2º Y 3º) y LA VENTANA DEL PUERTO (4º,5º Y 6º), desfondada corrida de El Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto, marcada por la falta de fuerzas, raza y transmisión. Un encierro noble por momentos, pero inválido y sin fondo, que desesperó a Madrid y dejó sin opciones reales a la terna.

JOSÉ MARÍA MANZANARES (Nazareno y Oro)

  • Primer toro: SILENCIO
  • Cuarto toro: SILENCIO

JUAN ORTEGA (Oro viejo y Oro)

  • Segundo toro: SILENCIO
  • Quinto toro: SILENCIO

PABLO AGUADO (Perla y Oro)

  • Tercer toro: PITOS TRAS TRES AVISOS
  • Sexto toro: SILENCIO