Oreja
Oreja
Oreja

El festejo comenzó con la devolución del primer toro tras el tercio de varas. El sobrero fue recibido por Ferrera con un farol y varias verónicas, aunque una mala pisada le obligó a sobreponerse a una lesión en el tobillo.
Los tres matadores compartieron después el tercio de banderillas, uno de los detalles más celebrados por el público. Ya con la muleta, Ferrera insistió ante un toro que acabó desplazándose a media altura y encontró sus mejores momentos al natural. La espada, defectuosa, no fue obstáculo para provocar petición de oreja, aunque todo quedó en vuelta al ruedo.
El Fandi encontró un segundo noble y manejable. Lo recibió con dos largas afaroladas y volvió a animar la tarde en banderillas. La faena tuvo momentos estimables, sobre todo por el pitón izquierdo, aunque sin terminar de romper. Una estocada baja fue suficiente para que paseara una oreja.
El tercero permitió a Manuel Escribano desplegar su repertorio desde el capote, con una larga cambiada de rodillas y varias verónicas de buen trazo. En banderillas destacó con un par al quiebro muy ajustado a tablas.
Con la muleta, el toro tuvo buen fondo pero escasas fuerzas, y el sevillano logró muletazos de mérito por ambos pitones, especialmente al natural. Dos descabellos después de una estocada trasera dejaron la actuación en ovación.
Tras la merienda llegó el capítulo más extravagante de la tarde. Ferrera asumió personalmente la suerte de varas sobre Banquete, se subió al caballo para picarlo y después realizó un quite por navarras.
El brindis a Rafaelillo, trepando incluso hasta el tendido para entregarle la montera, terminó por dar a la lidia un tono completamente imprevisible. La faena, irregular y difícil de encasillar, tuvo más gestos que continuidad ante un toro rebrincado. Después de tres intentos con la espada, la petición fue atendida y cortó una oreja.
El quinto volvió a poner a El Fandi en el camino del triunfo. Tras otra larga cambiada, varias verónicas y un lucido tercio de banderillas, prolongó la faena ante un toro descompuesto y corto de recorrido, manteniendo la conexión con el público a base de variedad y entrega.
Una estocada de más de media le permitió sumar otra oreja y asegurar la salida a hombros.
Cerró plaza Banquete, de Los Espartales, un toro muy complicado que desarrolló sentido y buscó constantemente a Manuel Escribano.
El sevillano volvió a jugársela en banderillas, especialmente en un tercer par al quiebro muy ceñido, pero con la muleta apenas tuvo margen para construir. Porfió por ambos lados y, tras una complicada suerte suprema, fue despedido con ovación. La primera de feria dejó así a El Fandi como triunfador numérico, con dos orejas, en una tarde de fuerte componente popular, muchas banderillas y un Ferrera tan imprevisible como protagonista.




