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Lima · Feria del Señor de los Milagros
Había muchos nombres capaces de despertar la expectación en la penúltima corrida de la Feria del Señor de los Milagros, pero fue Joaquín Galdós quien terminó acaparando los titulares. Ante una plaza de Acho que había agotado todas sus localidades, el peruano firmó una de esas actuaciones que trascienden el resultado. No solo por las dos orejas que paseó del cuarto, sino por la autoridad con la que se ganó a unos tendidos que acabaron reconociéndose en su torero.
Galdós salió dispuesto a no dejar pasar la oportunidad. Recibió al cuarto, de La Ventana del Puerto, a portagayola y pronto encontró el sitio para desarrollar su tauromaquia. Hubo temple, naturalidad y una buena administración de las distancias, especialmente cuando tomó la muleta con la izquierda. La faena fue creciendo sin necesidad de aceleraciones, hasta desembocar en un final de enorme conexión con el público. Una estocada de efecto inmediato desató la petición de las dos orejas. En el octavo volvió a jugarse la carta de la entrega desde la puerta de chiqueros, aunque esta vez tuvo enfrente un toro de Torrealta mucho menos agradecido. Lejos de resignarse, terminó imponiendo su voluntad en una labor de firmeza y cercanías.
La otra gran noticia de la tarde fue el regreso de Alejandro Talavante después de su percance en Sevilla. Y el extremeño volvió siendo reconocible: imprevisible, inspirado y capaz de encontrar belleza donde parecía difícil. En el segundo dejó naturales de gran expresión y una faena que tuvo momentos de verdadero abandono. Con el sexto volvió a sacar partido de su capacidad para interpretar las embestidas, mezclando inteligencia, imaginación y una entrega que terminó por conquistar a los tendidos. En ambos casos, los aceros le apartaron de unos trofeos que había acariciado. Su balance de dos ovaciones se quedó corto para lo que ofreció sobre el albero.
Roca Rey puso la ambición en una tarde que tampoco le regaló demasiadas facilidades. El tercero acusó una marcada querencia hacia las tablas y obligó al peruano a desarrollar allí buena parte de su labor. Con el séptimo hubo una apuesta más decidida desde el capote, seguida de un brindis a Joaquín Galdós que tuvo un significado especial en una plaza tan vinculada a ambos. El toro terminó buscando refugio y el diestro respondió acortando distancias, decidido a arrancarle aquello que el animal no ofrecía. La espada volvió a dejar el esfuerzo sin premio.
Tampoco encontró José María Manzanares el material necesario para construir una tarde de triunfo. El primero careció de raza y terminó apagándose, mientras el quinto permitió apreciar mejor la elegancia y el pulso del alicantino. Hubo muletazos de buen trazo por el pitón derecho y momentos en los que consiguió disimular los defectos de una embestida irregular. Sin embargo, el desenlace con los aceros terminó desluciendo su actuación.
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Penúltima de la Feria del Señor de los Milagros 2026
Entrada: Lleno de «No hay billetes».
Toros de Torrealta (1.º, 2.º y 8.º),
Puerto de San Lorenzo (5.º) y
La Ventana del Puerto (3.º, 4.º, 6.º y 7.º).
Bien presentados en líneas generales, de juego desigual. Destacó el cuarto, ovacionado en el arrastre.
Silencio / Silencio tras aviso
Ovación / Ovación
Ovación / Palmas
Dos orejas / Silencio
Incidencias: Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en recuerdo de Antonio Vázquez, fallecido en el accidente ferroviario de Urda (Toledo).

