David De Miranda manda en una tarde sin motor de Daniel Ruiz

David De Miranda manda en una tarde sin motor de Daniel Ruiz

La corrida de Daniel Ruiz dejó una tarde de escaso fondo, marcada por la falta de movilidad, la pérdida de prontitud y una raza medida que condicionó el conjunto del festejo. Hubo nobleza y clase en algunos pasajes, pero casi siempre sin continuidad, sin duración y sin ese empuje necesario para que las faenas tomaran vuelo de verdad. En ese contexto, David de Miranda firmó el triunfo numérico más rotundo al cortar las dos orejas del tercero, mientras Morante de la Puebla y Alejandro Talavante pasearon un trofeo cada uno en dos faenas de distinto acento, pero sostenidas sobre la capacidad de los toreros para exprimir lo poco que ofreció el encierro.

El momento más rotundo llegó en el tercero, un toro de Daniel Ruiz que, sin tener demasiado celo ni prontitud, sí sacó una clase notable en sus embestidas. David de Miranda lo entendió pronto y planteó una labor de entrega absoluta. Después de un quite por saltilleras rematado con dos largas, el onubense inició la faena de muleta de rodillas en el tercio, por ayudados por alto, buscando desde el principio calentar el ambiente y marcar una disposición clara. El toro fue perdiendo fijeza y ritmo, como buena parte de sus hermanos, pero mantuvo nobleza y cierta calidad cuando se le hacían bien las cosas. De Miranda se metió en terrenos de cercanías, acortó distancias y elevó la intensidad de una faena que creció cuando el torero se dejó llegar mucho los pitones, pasándoselo muy cerca y apostando por la quietud. Fue una labor más de firmeza, valor y decisión que de rotundidad artística, pero tuvo conexión con el tendido y alcanzó sus mejores cotas en la distancia corta. Mató de una estocada algo caída y atravesada y cortó dos orejas.

También tuvo peso la actuación de Morante de la Puebla ante el cuarto, un toro que salió suelto y despistado, sin aparentar demasiadas opciones. El sevillano dejó, de salida, un ramillete de verónicas ceñidas y muy jaleadas, antes de que el animal pasara de manera discreta por el caballo y banderillas. Con la muleta, Morante quiso cuidarlo, medirlo y darle los tiempos necesarios para intentar construir una faena que en sus primeros compases parecía condenada a no tomar vuelo. Sin embargo, el de La Puebla encontró la llave en la segunda mitad. En distancias muy cortas, con una exposición máxima y sin ventajas, fue hilvanando naturales de mucho sabor y enorme mérito. La faena tuvo ese punto de riesgo silencioso que no siempre se mide por la transmisión del toro, sino por lo que el torero es capaz de provocar donde apenas hay materia. Morante dejó muletazos de muchos quilates al natural, muy aplaudidos por el tendido, y mató de una estocada trasera para cortar una oreja.

Talavante, que se jugaba una última bala en su plaza, tampoco quiso dejarla escapar en el quinto. El toro no permitió lucimiento alguno durante los primeros tercios y mantuvo la línea general de la corrida: poca movilidad, escaso empuje y una condición que obligaba a poner mucho de parte del torero. El extremeño brindó al público y salió a revientacalderas, buscando desde el inicio una faena de conexión directa. Lo más destacado llegó sobre la mano derecha, por donde dejó tandas que alcanzaron el tendido y tuvieron limpieza en algunos tramos. Talavante intentó después al natural, pero el toro no terminó de responder y acabó desarmándole cuando el torero se metió en distancias cortas para tratar de exprimirlo. Fue una faena de actitud, de querer y de responsabilidad ante su gente, más sostenida por la disposición del espada que por las prestaciones del animal. Mató de media estocada y cortó una oreja, con pitos al toro en el arrastre.

El abreplaza, mal presentado de cara, tuvo un comportamiento limitado. Morante lo recibió con un breve trasteo capotero e intentó abrirse por chicuelinas, aunque fue desarmado en la tercera. El paso por el caballo y banderillas resultó discreto. Con la muleta, sin embargo, el sevillano dejó un inicio de faena de gran personalidad, yéndose pronto a la mano izquierda. Por ese pitón llegaron los mejores momentos, con dos tandas de naturales exquisitos que conectaron con el tendido. La labor no tuvo mayor continuidad por la condición del toro, pero dejó el sello inconfundible del cigarrero. Mató de media estocada trasera y dos descabellos. Fue ovacionado con saludos.

Talavante había dejado buenas sensaciones en el segundo. Lo recibió con verónicas y chicuelinas, y en banderillas saludaron Javier Ambel y Manuel Izquierdo tras tres pares de notable mérito. En la muleta, el pacense comenzó con una tanda de derechazos muy ligada y limpia, llevando la muleta cosida al hocico del toro. El animal, sin embargo, empezó pronto a perder recorrido y prontitud. Talavante cuidó distancias, midió los cites y logró alguna tanda jaleada por el pitón izquierdo, aunque la faena quedó condicionada por la falta de fondo del de Daniel Ruiz. Mató de una estocada caída y fue ovacionado con saludos, mientras el toro fue pitado en el arrastre.

Cerró plaza otro toro de Daniel Ruiz que pareció, de salida, tener más casta y prontitud que sus hermanos. Provocó momentos de apuro en el caballo, derribó al picador y no terminó de ser controlado por los toreros de plata. David de Miranda comenzó la faena de muleta con la rodilla en tierra en el tercio. El toro se desplazó por ambos pitones y permitió alguna tanda limpia y ligada, con más profundidad en la embestida que otros ejemplares de la corrida. Sin embargo, fue perdiendo prontitud conforme avanzó la labor y acabó rajándose. De Miranda se quedó muy quieto e intentó llegar al tendido, pero la faena no terminó de romper. Mató de estocada y fue silenciado.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Badajoz (Extremadura) – Corrida de Toros – Miércoles 24 de junio || Última de la Feria de San Juan 2026

Entrada: Más de tres cuartos de plaza.

Se lidiaron toros de Daniel Ruiz, 

  • MORANTE DE LA PUEBLA : Ovación y Oreja;
  • ALEJANDRO TALAVANTE : Ovación tras aviso y Oreja
  • DAVID DE MIRANDA : Dos orejas y Ovación;

Incidencias: Javier Ambel y Manuel Izquierdo se desmonteraron tras parear al segundo.