Morante no puede estar en todas partes

Morante no puede estar en todas partes

La Opinión del Director

Morante no necesita estar en todas partes

La tauromaquia lleva demasiado tiempo confundiendo la necesidad de Morante con la obligación de tener a Morante en cada feria.

Sergio Hueso
Director de Torolive

Sergio Hueso

Hay algo que empieza a repetirse demasiado alrededor de Morante de la Puebla. Cambian los años y las circunstancias, pero el desenlace acaba dejando una sensación parecida: llegamos al final de la temporada hablando de desgaste, dudas y necesidad de descanso. Después pasan unos meses, reaparece, y volvemos a llenar su agenda. Y así llevamos demasiado tiempo.

En 2023 terminó antes de tiempo por una lesión de muñeca. En 2024 volvió a interrumpir su campaña. En 2025 completó más de cincuenta festejos antes de aquel 12 de octubre en Madrid en el que se cortó la coleta. Y en 2026, tras regresar, ha vuelto a asumir una temporada de enorme volumen.

Este año, además, sufrió en Sevilla una cornada calificada como muy grave. Menos de un mes después estaba de nuevo vestido de luces. Llegaron los triunfos, los contratos y otra vez esa necesidad casi colectiva de tenerlo en todas partes. Ese es el fondo de la cuestión.

Morante vende entradas. Los empresarios lo quieren, las ferias lo necesitan y los aficionados reclamamos su presencia cuando falta. Su nombre sigue teniendo una capacidad extraordinaria para convertir una tarde cualquiera en acontecimiento. Pero quizá precisamente por eso habría que administrarlo mejor.

Morante no necesita cincuenta tardes para justificar su importancia. Su dimensión no depende del escalafón ni de aparecer en todos los carteles. Al contrario: una temporada más medida podría incluso devolver a cada comparecencia ese carácter excepcional que siempre ha acompañado a su toreo.

Él mismo reconoció este verano que decidió hacer una temporada «más o menos normal» porque aficionados y empresarios le transmitían que “hacía falta”. Y seguramente haga falta. Pero hacer falta no significa tener que estar en todas partes.

Sería injusto cargar toda la responsabilidad sobre el propio torero. Morante acepta los contratos y decide dónde torea, naturalmente, pero alrededor existe toda una maquinaria que también empuja. Los empresarios necesitan taquilla, las plazas grandes reclaman figuras, los medios amplificamos cada ausencia y los aficionados queremos verlo una vez más. Todos queremos un pedazo de Morante. El problema es que entre todos podemos acabar pidiendo demasiado.

“Querer mucho a Morante también debería significar no quererlo todos los días.”
La Opinión del Director

Porque después ocurre lo de siempre: llega el otoño y nos preocupamos por el desgaste del torero al que durante primavera y verano hemos reclamado semana tras semana. Pedimos que se cuide mientras protestamos cuando su nombre no aparece en una feria. Quizá haya llegado el momento de cambiar la pregunta. No dónde queremos volver a ver a Morante, sino cuánto Morante queremos conservar.

Si de verdad queremos seguir disfrutándolo durante años, tal vez tengamos que empezar a aceptar algo muy sencillo: querer mucho a Morante también debería significar no quererlo todos los días.

Firma de Sergio Hueso

Sergio Hueso
Director de Torolive

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