El futuro de la plaza de toros de La Misericordia de Zaragoza vuelve a quedar atrapado en los despachos. Cuando parecía que el nuevo concurso comenzaba a encaminar la adjudicación del coso, el Tribunal Administrativo de Contratos Públicos de Aragón (TACPA) ha acordado la suspensión cautelar del procedimiento tras analizar los recursos presentados por Nautalia S.L. y Tauroemoción.
La decisión se adoptó en una reunión urgente del tribunal, que ha atendido la petición de ambas empresas para paralizar el proceso mientras se resuelve el fondo del asunto. De esta manera, la licitación queda suspendida de forma provisional y La Misericordia entra, una vez más, en un escenario de incertidumbre.
El plazo para presentar ofertas concluyó el pasado 9 de junio de 2026. A la licitación han concurrido nueve empresas, entre las que no se encuentran las ahora recurrentes. Apenas una semana después, el TACPA ha admitido las medidas cautelares solicitadas, frenando un procedimiento que ya caminaba con el calendario en contra.
Según ha adelantado Heraldo, la postura de la Diputación de Zaragoza pasa por esperar la resolución definitiva del órgano independiente encargado de resolver los recursos especiales y conflictos en materia de contratación pública. Si el pliego acabara anulado, como ya ocurrió con el anterior, lo previsible sería que la institución provincial acudiera al Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) para solicitar de nuevo la suspensión cautelar del acuerdo del TACPA.
El nuevo frenazo supone otro serio revés para la Diputación de Zaragoza, presidida por Juan Antonio Sánchez Quero, en una gestión administrativa que vuelve a chocar con los tribunales. La plaza más importante de Aragón continúa así sin estabilidad, sin empresa adjudicataria y con su principal feria aproximándose en el horizonte.
El concurso ya nació rodeado de debate. El cambio de naturaleza jurídica del procedimiento y el peso concedido al componente económico han sido algunos de los puntos más cuestionados. Para los recurrentes, el modelo elegido podía convertir la adjudicación en una suerte de subasta, dejando en segundo plano aspectos esenciales como el número de festejos, la calidad de la programación, la categoría de los carteles, las garantías de continuidad y el proyecto taurino de futuro para La Misericordia.
Y ahí está el verdadero problema. No se trata solo de un concurso más ni de una disputa administrativa entre empresas. Lo que está en juego es la viabilidad de la Feria del Pilar, la cita que debería sostener taurina y simbólicamente la temporada en Zaragoza. Apenas faltan cuatro meses para el ciclo y el coso vuelve a estar pendiente de plazos, recursos y resoluciones.
La situación resulta especialmente delicada después de la suspensión de la pasada Feria de San Jorge y tras una etapa reciente marcada por la muy cuestionada gestión del anterior empresario, Carlos Zúñiga padre. La Misericordia, una plaza que debería mirar al futuro con ambición, vuelve a moverse entre el desgaste, la improvisación y el bloqueo.
El desenlace de las próximas semanas será decisivo. Si el procedimiento logra desbloquearse, la Diputación aún tendrá margen para encauzar la adjudicación y preparar El Pilar. Si, por el contrario, el pliego vuelve a caer o el conflicto se enquista en los tribunales, Zaragoza podría enfrentarse a un escenario de enorme gravedad para su principal feria taurina.
La plaza de toros de La Misericordia queda, otra vez, en el aire. Y con ella, una afición que lleva demasiado tiempo asistiendo al deterioro de un coso histórico mientras su futuro se decide lejos del albero.

