Talavante recupera su mejor versión y Morante impone su torería en El Puerto

Talavante recupera su mejor versión y Morante impone su torería en El Puerto

La tarde comenzó entregada a Morante y terminó rendida a Talavante. Entre ambos sostuvieron una corrida de Álvaro Núñez que tuvo en ‘Ponderoso’, lidiado en quinto lugar, un toro de notable fondo, humillación y capacidad para mantener viva la emoción. El extremeño recuperó frente a él la profundidad de su mejor toreo, mientras que el sevillano volvió a demostrar que su capacidad para encontrar faena donde aparentemente no la hay pertenece a otra dimensión. Juan Ortega puso la torería y la despaciosidad, aunque se marchó sin tocar pelo.

Tras romperse el paseíllo sonó el Himno Nacional y Morante de la Puebla recibió una atronadora ovación que confirmó el ambiente de acontecimiento que presidía su primera de las cuatro tardes portuenses. Sin embargo, la faena de mayor dimensión llegó en el quinto, cuando Alejandro Talavante se encontró con ‘Ponderoso’.

Ya con el capote mostró Talavante una disposición especial. Lo meció a la verónica, dejó chicuelinas de mano baja y remató con una revolera. Más tarde se fue a los medios con el capote a la espalda para ejecutar un quite por caleserinas a un toro que se le vino andando. No se descompuso el extremeño, que lo toreó con expresión y cerró con una larga por bajo. Javier Ambel y Manuel Izquierdo saludaron después de un notable tercio de banderillas. ‘Ponderoso’ fue creciendo durante la lidia y llegó a la muleta con repetición, humillación y un extraordinario fondo. Talavante se lo enroscó por ambos pitones en una faena intensa y ligada, pero fue al natural donde reapareció su versión más profunda. La zurda volvió a adquirir largura, hondura y naturalidad, gobernando las embestidas de un toro que no se cansaba de acudir. La plaza llegó a pedir con insistencia el indulto. El palco no lo concedió y acertó, pues el toro bajó su entrega en la última serie y terminó mostrando el límite que hasta entonces había ocultado. La vuelta al ruedo fue el premio justo para un gran ejemplar de Álvaro Núñez. Talavante paseó las dos orejas tras aviso después de una faena que tuvo la virtud de reencontrarlo consigo mismo.

La otra obra importante de la tarde llevó la firma de Morante frente al cuarto. El toro había recibido un castigo excesivo en varas, con hasta tres encuentros, y llegó visiblemente mermado al último tercio. Nadie parecía confiar en sus posibilidades, salvo el propio torero. Morante construyó la faena desde la colocación, la paciencia y un tacto privilegiado. El animal se frenaba a mitad del viaje, se quedaba mirándole al pecho y obligaba a empezar de nuevo cada muletazo. El sevillano no se apresuró. Esperó, pulseó y fue tirando de la embestida de uno en uno, con una suavidad que terminó levantando un auténtico alboroto. Al natural dejó una serie de enorme lentitud que desató a los tendidos, aunque la música permaneció inexplicablemente en silencio. Fue una labor de más mérito que continuidad, sostenida exclusivamente por la capacidad de Morante para ver lo que los demás no ven. Una estocada contraria hizo rodar al toro y le permitió cortar su segunda oreja de la tarde tras escuchar un aviso.

La primera había llegado frente a un animal noble, pero situado en el límite de sus fuerzas. Morante lo administró desde el principio, llevando siempre la embestida a media altura y evitando exigirle más de lo que podía ofrecer. Por el izquierdo dejó naturales de bella factura, aunque al toro le costaba completar los viajes. La faena alcanzó mayor profundidad sobre la mano derecha. Hubo una serie ligada y rotunda, toreando en redondo a un animal que humilló con el morillo rozando el albero. Después, el toro fue apagándose. Morante, todavía protegido por una férula debido al corte sufrido dos días antes, dejó una estocada tras un pinchazo y paseó la oreja.

Talavante ya había ofrecido una actuación interesante frente al segundo. Inició la faena a pies juntos y encontró por el derecho una embestida alegre, humillada y repetidora. La primera serie fue ligada, ajustada y conectó rápidamente con los tendidos. Por el izquierdo, en cambio, el toro se mostró más descompuesto, rebrincado y corto. Cuando regresó a la diestra, el animal había perdido buena parte de su brío, aunque aún conservaba clase. Talavante dejó entonces algún derechazo de notable suavidad antes de pinchar con los aceros. Fue ovacionado tras saludar en el tercio.

Juan Ortega dejó en el tercero algunos de los pasajes de mayor belleza de la corrida. Meció con torería al jabonero sucio en varias verónicas y cerró el recibo con una media de gran expresión. En la muleta cuidó al toro y lo condujo con suavidad por el pitón derecho, toreando muy despacio y en redondo. El toro no tuvo la misma claridad por el izquierdo, donde viajó más recto y se le vino al pecho en dos ocasiones. A partir de ahí se volvió reservón y quedó agarrado al piso. Ortega entendió que no había mucho más que buscar, dejó una estocada y recogió una ovación con saludos.

También se expresó con el capote frente al sexto. Comenzó con un farol de rodillas, continuó con verónicas de gran ajuste y redujo la embestida con el cuerpo cada vez más erguido y encajado. Hubo chicuelinas, una cordobina, una media y otro quite por verónicas desde los medios. La faena de muleta tuvo torería desde el inicio, con una trincherilla y ayudados por alto con la rodilla semiflexionada. Sin embargo, el toro llegó rebrincado, irregular y carente de raza. Ortega encontró algún pasaje estimable al natural, pero las opciones fueron mínimas. El fallo con los aceros terminó por diluir su actuación y fue silenciado tras un aviso.

LA RESEÑA


Plaza de toros de El Puerto de Santa María (Cádiz) – Corrida de toros || Segunda de la Temporada de Verano 2026

Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’

Se lidian toros de Álvaro Núñez,  desiguales de presentación, de hechuras y de juego. Con un gran quinto, premiado con la vuelta al ruedo de nombre ‘Poderoso’

  • MORANTE DE LA PUEBLA : Oreja y Oreja tras aviso;
  • ALEJANDRO TALAVANTE : Ovación con saludos y Dos orejas tras aviso;
  • JUAN ORTEGA : Ovación con saludos y Silencio tras aviso;