Obligó el público a Diego Urdiales a saludar tras romperse el paseíllo en medio de una atronadora ovación. El riojano invitó posteriormente a sus dos compañeros de terna a compartir el saludo ante una plaza que registró el lleno, recuperando por un día ese ambiente que Bilbao nunca debió perder. Muy corto se quedó el primero en el capote de Urdiales, reponiendo sobre las manos durante el recibo. Por el pitón izquierdo y sin empujar tomó un primer puyazo muy medido, apenas señalado, y volvió a protestar por ese mismo lado en un segundo encuentro igualmente breve. Alejandro Talavante quitó por delantales, aunque al animal le costó mucho llegar por su falta de fondo. Urdiales brindó la faena al maestro Enrique Ponce, presente en el callejón. Llegó el toro a la muleta con nobleza, pero muy medido de poder, y el riojano lo toreó con suavidad por el pitón derecho, teniendo que construir siempre de uno en uno ante una embestida irregular. Por el izquierdo se quedó todavía más corto, reponiendo y sin alcanzar nunca el final de los viajes. Dos tandas finales en redondo por la derecha fueron lo más rotundo de una faena muy condicionada por las limitaciones del astado. Mató de una estocada contraria que resultó suficiente. Ovación con saludos para Diego Urdiales
El segundo no terminó de definirse en el capote de Alejandro Talavante, que lo recibió a pies juntos ante un toro que salió suelto, muy corto y reponiendo sobre las manos. Al relance tomó un primer puyazo en el que apenas se le señaló y, tras el segundo encuentro, volvió a perder las manos sin haber sido prácticamente castigado, levantando las protestas del público por su escasa raza. Javier Ambel saludó tras parear al segundo. Llegó el toro muy medido a la muleta de Talavante, que trató de sobarlo y construir los viajes con suavidad para tirar de la embestida de uno en uno. Lo mejor llegó al natural en la primera serie, donde pudo dejar varios muletazos sueltos de buen trazo antes de que el viento comenzase a soplar con fuerza, convirtiendo la muleta en una veleta y dificultando todavía más la labor del extremeño. Cuando regresó al pitón derecho, el toro ya se quedaba muy corto y le costaba un mundo pasar, haciéndolo además con una embestida rebrincada. Mató de un pinchazo y una estocada contraria. Pitos para el toro en el arrastre.
Sin fuerzas salió el tercero, que se movió echando las manos por delante en el capote de Roca Rey, sin terminar de definirse ni permitir demasiada lucidez al peruano. Protestó en el primer puyazo, saliendo con la cara alta y empujando por el pitón izquierdo en el peto, mientras que el segundo encuentro fue muy medido, reducido prácticamente a un picotazo y sin que el toro quisiera pelea. Roca Rey se echó entonces el capote a la espalda para ejecutar desde los medios un quite por saltilleras muy ajustadas, rematado con una larga. Brindó la faena al público y comenzó por estatuarios en el tercio, pasándose al toro por alto antes de cerrar por el pecho. Ya en redondo por el pitón derecho consiguió enroscarse con un animal que repitió con codicia en la muleta del peruano y con bravura. Por el izquierdo se quedó siempre más corto en los viajes, y Roca respondió cambiándole la trayectoria por la espalda en un muletazo muy ajustado que levantó a los tendidos. Con el toro ya más medido, el final fue un arrimón a base de circulares invertidos y pases por la espalda que terminó de encender la plaza. Una buena estocada hizo rodar al buen y bravo toro. Oreja para Roca Rey y ovación para el toro en el arrastre.
Sin terminar de definirse y saliendo suelto apareció el cuarto de la tarde en el capote de Diego Urdiales. Trasero se le fue a Manuel Quinta el primer puyazo, en el que el toro protestó echando la cara arriba, mientras que en el segundo encuentro apenas fue señalado y recibió poco castigo. Ya en banderillas comenzó a evidenciar su falta de poder, arrastrando los cuartos traseros. Urdiales brindó la faena al público y, cuando trataba de sacárselo hacia los medios para armar faena frente a un fuerte vendaval, el toro perdió los apoyos. Llegó muy mermado a la muleta y el riojano apenas pudo dejar algún muletazo aislado por el pitón izquierdo, siempre de uno en uno, ante un animal que venía andando, pasaba del mismo modo y no admitía más de dos viajes seguidos. Todo ello, además, bajo un viento que condicionó de principio a fin la labor. Mató de una estocada levemente tendida. Pitos para el toro en el arrastre y ovación con saludos tras aviso para Diego Urdiales.
Sin terminar de definirse salió el quinto en el capote de Alejandro Talavante, echando las manos por delante en los primeros lances antes de empujar por el pitón derecho en el primer puyazo. Más medido fue el segundo encuentro, en el que el toro colocó mejor la cara aunque apretó con menor intensidad. Llegó prácticamente lavado a la muleta, pero ni siquiera así ofreció opciones: Talavante quedó prácticamente inédito ante un animal que no terminaba de pasar y protestaba constantemente en cada intento. Sin materia para construir faena, el extremeño optó por abreviar y lo mató de una estocada algo tendida. Pitos para el toro en el arrastre y silencio para Alejandro Talavante.
Salió echando las manos por delante el sexto en el capote de Roca Rey y mostró pronto su condición mansa en varas, marchándose hacia el caballo que guardaba la puerta para recibir un primer puyazo en el que apenas fue señalado. En el segundo encuentro quiso empujar algo más, aunque lo hizo únicamente con un pitón. Agustín de Espartinas saludó montera en mano tras dejar un gran par de banderillas. Roca Rey brindó la faena al público desde los medios y comenzó de hinojos en el tercio, toreando por alto y cambiándose el viaje del toro por la espalda en un vibrante inicio que puso en pie a los tendidos. Ya en redondo dejó una serie muy suave por el pitón derecho, manteniendo la muleta en la cara para enganchar la embestida de un toro que tuvo clase, aunque necesitó siempre del mando del peruano para evitar que saliese suelto. Por el izquierdo no admitió más de dos viajes consecutivos y tendió a desentenderse de la suerte. Con el animal ya más aplomado y en paralelo a tablas, Roca dejó una intensa serie cambiándoselo por la espalda a milímetros en un final de garra, haciendo frente además a un viento que nunca dejó de soplar y arreció en los últimos compases. Entró a matar sin muleta y dejó una estocada atravesada que precisó de un certero golpe de cruceta. Oreja para Roca Rey.
LA RESEÑA
Plaza de toros ‘Vista Alegre’ Bilbao – Jueves 27 de agosto – Corrida de toros || Quinta de las Corridas Generales 2026
Entrada: Plaza llena
Se lidian toros de Victoriano del Río,
- DIEGO URDIALES : Ovación con saludos y Ovación tras aviso;
- ALEJANDRO TALAVANTE : Silencio y Silencio;
- ANDRÉS ROCA REY : Oreja y Oreja tras aviso;

