Román encuentra en ‘Dorado’ el único brillo de La Quinta

Román encuentra en ‘Dorado’ el único brillo de La Quinta

Crónica
Plaza de toros de Vista Alegre
Tercera de las Corridas Generales 2026 · Aste Nagusia · Miércoles 26 de agosto de 2026

Ficha del festejo
Plaza
Bilbao · Vizcaya

Festejo
Corrida de toros

Fecha
Miércoles 26 de agosto

Entrada
Más de un tercio

Ficha
Resultado

Emilio de Justo

Emilio de Justo

Silencio tras aviso
Ovación con saludos tras aviso

Román

Román

Oreja
Ovación con saludos tras petición

Tomás Rufo

Tomás Rufo

Silencio
Ovación con saludos

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Los toros
Ganadería

La Quinta
Ganadería
La Quinta
Corrida seria de presentación, pero desigual de juego y marcada en conjunto por la falta de raza, entrega y transmisión. Sobresalió claramente ‘Dorado’, segundo de la tarde, por su humillación, fondo, repetición y clase, siendo ovacionado en el arrastre.

Festejo
Detalles

A las 11:00 horas, en el patio de cuadrillas, se descubrió un azulejo en honor a ‘Tapaboca’, primer toro indultado en Vista Alegre, con la presencia de la familia Conradi y las autoridades. Víctor del Pozo y Pascual Mellinas saludaron montera en mano tras parear al segundo. José Luis Triviño pasó por la enfermería tras colocar banderillas al sexto.

En el ruedo
La crónica

Por la mañana, Vista Alegre descubrió un azulejo a ‘Tapaboca’, el toro que un año antes había alcanzado el indulto. Horas después, La Quinta volvió a dejar un nombre para el recuerdo, aunque esta vez sin llegar tan lejos: ‘Dorado’ fue la gran excepción de una corrida desigual y encontró en Román al torero que mejor supo aprovecharla.

La tarde pudo haberse contado de muchas maneras, pero casi todas conducen al mismo punto: ‘Dorado’ fue la excepción. En una corrida de La Quinta seria por delante, pero desigual y a menudo deslucida por dentro, el segundo reunió aquello que faltó en buena parte del encierro: humillación, fondo, repetición y entrega. Y ahí encontró Román el argumento central de una tarde que, sin ese toro, habría quedado demasiado plana.

El valenciano lo entendió desde pronto. Ya con el capote había dejado ver el toro su calidad, humillando y colocando bien la cara. En varas acudió con ritmo cuando se le dejó largo y, después del buen tercio de banderillas de Víctor del Pozo y Pascual Mellinas, llegó a la muleta con todo por ofrecer.

Román lo sacó hacia fuera, lo puso largo y le corrió la mano baja con profundidad. Hubo criterio, temple y una lectura correcta de las distancias. Por el izquierdo, además, el toro embistió con todavía mayor suavidad. No abrió la boca en toda la faena, repitió con clase y mantuvo el fondo hasta el final.

Los molinetes pusieron el remate a una faena de interés y la estocada, rotunda, terminó de abrir la puerta de la única oreja de la tarde. Ovación para ‘Dorado’ en el arrastre y oreja para Román.

A partir de ahí, la corrida volvió a su tono más habitual. Tomás Rufo dejó en el tercero algunos de los muletazos más templados del festejo, especialmente por el pitón derecho. El toro, precioso de estampa y ovacionado de salida, tuvo tendencia a desentenderse y a salir suelto.

Rufo consiguió encelarlo a base de dejar siempre la muleta presentada y tirar de su embestida con suavidad. Por ese lado aparecieron los mejores pasajes de su actuación. Por el izquierdo, sin embargo, el animal se desplazó hacia fuera, perdió humillación y terminó restando profundidad al conjunto. La espada tampoco ayudó. Silencio para Tomás Rufo.

Más clara fue su disposición ante el sexto, aunque las posibilidades fueron incluso menores. El saludo capotero tuvo gusto, con verónicas y una media muy despacio en los medios, pero el toro enseñó pronto su falta de raza.

Protestó en varas, perdió las manos y llegó a la muleta viniéndose prácticamente andando. Rufo tuvo que ir construyendo de uno en uno, especialmente por el izquierdo, donde logró fijarlo poco a poco y extraer los pasajes de mayor interés.

Fueron muletazos sueltos, con mérito por la escasez de respuesta del animal, pero sin continuidad suficiente para levantar la faena. Una estocada certera puso fin al esfuerzo. Ovación con saludos para Tomás Rufo.

También Emilio de Justo tuvo que pelear más contra las limitaciones de sus toros que con sus virtudes. El cuarto, noble pero muy corto de recorrido, le obligó a cimentar la faena desde el toque, el enganche y la colocación.

No había finales en las embestidas y por el izquierdo el toro se violentaba al sentir las telas. Emilio se mantuvo firme en los medios y trató de dar contenido a una labor que nunca pudo tener continuidad real. Brindó a Diego Urdiales, presente en el callejón, y terminó dejando una estocada suficiente. Ovación con saludos tras aviso para Emilio de Justo y ovación para el toro en el arrastre.

Peor suerte había corrido con el primero. Serio de presentación y ovacionado al salir, el toro fue acortando cada vez más sus embestidas y terminó definiéndose por su condición mansa. Empujó en el primer encuentro con el caballo hasta derribarlo, pero después llegó a la muleta sin querer saber nada de pelea, pasando con la cara alta y saliendo suelto de cada viaje.

Emilio lo probó por ambos pitones y tomó una decisión lógica: abreviar. No había faena posible. La espada alargó el desenlace y el toro tampoco facilitó la colocación. Silencio tras aviso para Emilio de Justo y pitos para el toro en el arrastre.

El quinto terminó de confirmar la falta de transmisión que dominó buena parte de la corrida. Román lo recibió con una larga de rodillas y quiso volver a meterse en la tarde, pero el toro, aunque noble, nunca terminó de entregarse.

Pasaba, pero salía con la cara alta y obligaba al torero a provocar constantemente cada embestida. Por el izquierdo repuso todavía más y la faena quedó reducida a muletazos aislados, sin posibilidad de construir una estructura de mayor vuelo.

Román insistió, buscó y trató de exprimir unas condiciones que no daban para mucho más. Ovación con saludos tras petición para Román.

La corrida de La Quinta dejó, por tanto, una impresión desigual. Hubo seriedad en la presentación y algún pasaje estimable, pero faltó raza, entrega y continuidad. Y por eso la tarde terminó girando alrededor de uno solo. ‘Dorado’ puso la diferencia, Román supo aprovecharla y el resto fue una lucha constante contra la falta de transmisión. En Bilbao, esta vez, la luz apareció una sola vez.

Juego de los toros en una línea:
Corrida de La Quinta seria de presentación pero desigual y de escasa transmisión en conjunto, con ‘Dorado’, segundo, como clara excepción por su humillación, fondo, repetición y entrega.

Galería
La tarde, en imágenes

Bilbao 26-08-2026