Oreja
Dos orejas
Ovación
Roca Rey volvió a ejercer de figura en una tarde de gran intensidad. Ya frente al segundo, un toro de Torrealta con calidad pero muy marcado por la querencia a tablas, comenzó a construir su triunfo desde un inicio de rodillas con pases cambiados por la espalda que encendieron La Malagueta.
El peruano administró bien la embestida sobre la mano derecha y consiguió que la faena creciera poco a poco, con ligazón y mando. Por el izquierdo el toro perdió algo de fuerza, aunque Roca Rey todavía consiguió una serie al natural de buen tono. Cuando el animal terminó apagándose, llevó la faena a los terrenos de cercanías y cerró con circulares invertidos de gran impacto. Una buena estocada al segundo intento le puso en la mano una oreja.
La tarde terminó de romper frente al quinto. El toro de Garcigrande tuvo movilidad, pero también una embestida incierta que exigió al peruano desde el primer momento. Roca Rey abrió por estatuarios, aguantando un viaje comprometido, y poco a poco fue imponiendo su mando ante las acometidas rebrincadas del animal.
Hubo poder por ambos pitones, pero el tramo final llevó la faena a otra dimensión. Roca Rey se metió completamente entre los pitones, toreando en un palmo de terreno y dejando que las astas rozaran la taleguilla. Fue un arrimón de enorme exposición y autoridad que puso a La Malagueta en pie. Una gran estocada rubricó la obra. Dos orejas y Puerta Grande.
David de Miranda también salió a hombros tras una actuación de gran peso ante el tercero. El jabonero de Núñez del Cuvillo tuvo clase desde salida y el onubense empezó a marcar diferencias ya con el capote, primero por delantales y después con unas gaoneras de enorme quietud rematadas con lances a una mano.
La faena comenzó con una imagen de sabor antiguo, esperando al toro en la boca de riego con la montera en la mano izquierda. La primera serie tuvo profundidad y una gran expresión, aprovechando la extraordinaria calidad del toro. Aunque el de Cuvillo fue perdiendo fondo, Miranda mantuvo la naturalidad por ambos pitones y elevó de nuevo el tono en las cercanías.
Las bernadinas finales fueron de enorme ajuste y una estocada fulminante cerró una gran actuación premiada con dos orejas.
También dejó una seria dimensión frente al sexto, el toro más serio de la corrida. El animal careció de emoción y poder, pero Miranda encontró sobre la diestra varios pasajes de mérito. Por el izquierdo apenas hubo opciones, así que terminó llevando la labor a terrenos de cercanías, donde volvió a mostrar técnica, valor y capacidad.
Cerró por mondeñinas muy ajustadas y sufrió una voltereta sin consecuencias. Tras un pinchazo, dejó la estocada al segundo intento. Hubo petición de oreja, no atendida por la presidencia. Ovación.
Morante de la Puebla vivió una tarde de enorme contraste. El primero de Torrealta fue manso, reservón y descompuesto, sin ofrecer una embestida propicia para el lucimiento. El sevillano todavía consiguió arrancar algunos muletazos de buen trazo dentro de una faena medida y dispuesta. Mató al primer intento y necesitó el descabello. Silencio.
Muy distinta fue su actuación frente al cuarto, un toro de Garcigrande de gran calidad. Morante levantó La Malagueta desde el capote con verónicas sublimes, un galleo por chicuelinas y un posterior quite que llevó el toreo de capa a uno de los grandes momentos de la tarde.
Con la muleta comenzó mandando sobre la diestra, con ligazón y profundidad. Cuando se puso al natural, el toro repuso con violencia y lo volteó por la rodilla derecha. Ya en el suelo, hizo por él con saña y los pitones pasaron por zonas muy comprometidas del pecho y la cara.
Morante se levantó y volvió de inmediato a la cara, todavía bajo la tensión del percance, para firmar derechazos largos y de enorme torería. Una estocada fulminante terminó de cerrar una faena de enorme compromiso. Oreja.
Encierro desigual de Torrealta, Garcigrande y Núñez del Cuvillo, tanto de presentación como de comportamiento, con el tercero de Cuvillo como el ejemplar de mayor calidad y posibilidades de la tarde.


