Tristán Barroso vuelve a Mont de Marsan: “Es como cumplir un sueño que uno tiene desde niño”

Tristán Barroso vuelve a Mont de Marsan: “Es como cumplir un sueño que uno tiene desde niño”

Mont de Marsan aparece ya como el objetivo inmediato de Tristán Barroso. El joven diestro francés hará el paseíllo este viernes en una plaza de enorme significado personal y profesional para él, donde se medirá a toros de Zacarías Moreno junto a Miguel Ángel Perera y David de Miranda.

Es la ciudad que me ha visto crecer, es la ciudad de mi madre. Una plaza muy importante para mí, una ilusión con la que sueño todos los días porque en ella he vivido cosas muy bonitas, pero también la cara amarga del toreo”, afirma Barroso antes de una cita marcada en rojo en su temporada.

El torero reconoce que su vínculo con Mont de Marsan va mucho más allá de un compromiso en el calendario. “Debo mucho a esta plaza, he pasado muchas horas entrenando allí y para mí verme en sus carteles es una cosa muy especial, es como cumplir un sueño que uno tiene desde niño. Cada paseíllo en Mont de Marsan es muy especial”, sostiene.

Barroso ya sabe lo que es triunfar en este escenario, pero también conoce la exigencia de una plaza que no regala nada. Por eso, afronta el compromiso con una mezcla de ilusión y responsabilidad ante una tarde que considera de máxima importancia.

Es un cartel que me gusta y me motiva, con dos maestros a los que admiro. Estoy seguro de que va a ser una tarde con mucha rivalidad y que el público va a disfrutar”, admite el diestro francés, consciente de la dimensión que puede alcanzar una actuación importante en este contexto.

Torero distinguido, de paso firme y concepto clásico, Tristán Barroso es uno de los nombres más esperados por la afición francesa. Una afición que, según el propio torero, sabe exigir, pero también entregarse cuando el toreo alcanza verdad.

Es una afición exigente, pero muy entregada cuando pasan cosas importantes en la plaza. Es una garantía porque es una exigencia bañada en el toreo bueno, que es lo que les gusta”, explica Barroso.

El francés siente el respaldo de los suyos, aunque también la responsabilidad de responder a las expectativas. “Me esperan con cariño y a la vez me exigen, por eso me gusta, porque saben el potencial que tengo y lo que puedo dar de sí”, señala.

Tras dejar en Madrid una importante tarjeta de presentación de su concepto, Barroso mira ahora a Mont de Marsan como una oportunidad para seguir construyendo su camino. Sabe que su carrera está todavía por escribir, pero también que necesita una tarde rotunda que termine de expresar todo lo que lleva dentro.

Tengo toda mi carrera por hacer y por escribir. Hasta ahora he dado pasos cortos, pero muy firmes. Soy consciente de que falta ese triunfo y esa obra definitiva donde se reúnan todas las condiciones que me fluyen por dentro”, afirma.

El presente le exige puntuar cada tarde. El futuro, abrirse paso con personalidad. Y Mont de Marsan, plaza de recuerdos, heridas, entrenamientos y sueños, vuelve a poner delante de Tristán Barroso una cita para marcar camino.