La plaza de toros de Huesca despidió su temporada mirando hacia las nuevas generaciones. Seis alumnos de distintas escuelas taurinas compartieron protagonismo en una clase práctica que dejó cuatro triunfadores y un balance positivo tanto en el apartado artístico como en el ganadero. Una jornada en la que los jóvenes pudieron mostrar sus cualidades ante los aficionados.
Manuel León, de la Escuela Taurina de Badajoz, y Diego Gil, de la madrileña José Cubero «Yiyo», fueron los primeros en alcanzar el triunfo. Ambos dejaron actuaciones de buen concepto y disposición, que rubricaron con acierto con los aceros para cortar dos orejas cada uno. También destacó el oscense Joaquín Vallés, que apostó fuerte desde el recibimiento a portagayola y consiguió conectar con los tendidos en una faena de entrega premiada igualmente con dos orejas.
El cierre tuvo un significado especial para la escuela anfitriona. Ángel Mena «Angelito», de tan solo catorce años, volvió a demostrar sus ganas de abrirse camino y consiguió dos orejas en el último turno. Antes, Izan Alonso, de la Escuela Taurina de Guadalajara, había aprovechado las buenas condiciones de un novillo de Torreana para pasear una oreja. Abrió plaza Asier Abadiano, también de la Escuela Taurina Oscense, que dejó detalles de buenas maneras y oficio, aunque se marchó sin trofeos.
El ganado contribuyó al interés del festejo, especialmente por dos ejemplares que merecieron la vuelta al ruedo, pertenecientes a Toros de Guerrero y Torreana. Al término de la clase práctica, Manuel León, Diego Gil, Joaquín Vallés y Angelito abandonaron el coso a hombros.
La jornada, dirigida por Ricardo Aguín «El Molinero», puso el broche a un fin de semana de actividades taurinas en Huesca, que también incluyó un homenaje a Tomás Luna y los actos tradicionales de la Peña Taurina.




