Román, obligado a construir de uno en uno ante un quinto sin transmisión

Se hizo de rogar el primero, que tardó en salir al ruedo, aunque cuando lo hizo fue ovacionado por los presentes por su seria presentación. Emilio de Justo pudo estirarse a la verónica con un animal que echó las manos por delante en el capote y fue acortando cada vez más sus embestidas. Empujó en el primer puyazo, aunque protestó haciendo sonar el estribo hasta terminar derribando al caballo. Desde los medios quitó Emilio por chicuelinas templadas. Bien se agarró el picador en un segundo encuentro más medido, en el que el toro colocó mejor la cara y quiso empujar. Román replicó por verónicas desde los medios, aunque el animal volvió a quedarse muy corto en el capote del valenciano, que terminó pasándolo andando. Llegó a la muleta sin querer saber nada de pelea, pasando con la cara alta y andando por la franela del cacereño, sin permitirle ligar los muletazos porque salía suelto de cada viaje. Tras probarlo por ambos pitones, Emilio optó acertadamente por abreviar y tomar la espada. Tampoco se lo puso fácil a la hora de cuadrarlo, pues su condición mansa le hacía moverse y pasar constantemente sin quedarse quieto. Después de varios pinchazos, y con el toro sin dejar de moverse, pudo dejar finalmente una estocada caída y atravesada. Pitos para el toro en el arrastre y silencio tras aviso para Emilio de Justo.

Con la rodilla semiflexionada recibió Román al segundo de la tarde, al que sacó hasta los medios para lucirse a la verónica ante un toro que humilló en el capote y colocó bien la cara, cerrando el recibo con una larga en los mismos medios. Muy medido fue el primer puyazo, en el que el toro empujó únicamente por el pitón izquierdo. Marró el picador en el segundo encuentro, donde se dejó al toro largo y este acudió al galope al caballo con buen ritmo. Quitó posteriormente Román por verónicas, rematando con una larga. Víctor del Pozo y Pascual Mellinas saludaron montera en mano tras parear al segundo. Brindó Román desde los medios e inició la faena con buen criterio para sacar al toro hacia fuera, donde se fajó con él en redondo frente a un gran ejemplar de La Quinta, que humilló siempre, tuvo fondo y repitió con nobleza en la muleta del valenciano. Román lo puso largo, le corrió bien la mano y toreó con profundidad a un toro que nunca abrió la boca durante toda la faena, mostrando entrega, fondo y clase. Los molinetes finales pusieron el broche a una labor de mucho interés ante un notable toro. La estocada hizo rodar al animal prácticamente al instante y puso una oreja en manos de Román. Ovación en el arrastre para ‘Dorado’ y oreja para Román.

Por delantales a pies juntos se sacó Tomás Rufo al tercero hacia los medios, un toro que fue ovacionado de salida por su preciosa estampa. Medido fue el primer puyazo, en el que acudió al caballo pero salió suelto sin llegar a encelarse. De largo y al galope se arrancó en el segundo encuentro, donde Rubén Sánchez lo cogió bien y el animal empujó de costado por el pitón izquierdo. Quitó Emilio de Justo desde los medios con una chicuelina, aunque el toro volvió a salir suelto hacia el caballo que ya se retiraba; regresó por el mismo palo para dejar después un ramillete de verónicas de buen estilo. Replicó Rufo desde los medios, pero el toro volvió a desentenderse. Ya con la muleta, el torero fue encelándolo a base de dejarle siempre la franela presentada al final de los embroques para tirar de su embestida por el pitón derecho con suavidad, por donde llegaron los pasajes más templados y logrados de la faena. Por el izquierdo no terminó de encontrar el sitio pese a buscar siempre el cruce al pitón contrario, pues el toro tendía a desplazarse hacia fuera en los viajes y a descolocarse, restando profundidad a la labor por ese lado. La primera estocada hizo guardia y, al segundo intento, dejó una estocada. Silencio para Tomás Rufo.

Muy corto y reponiendo sobre las manos embistió el cuarto en el capote de Emilio de Justo, que con habilidad consiguió sacárselo hacia los medios en una lidia muy sobre las piernas. Medidos fueron los dos encuentros con el caballo. Brindó De Justo la faena a Diego Urdiales, presente en los tendidos. Ya con la muleta, fue tirando de la embestida a base de tocar y enganchar al toro para conducir los embroques de un animal noble, aunque falto de finales y de recorrido para completar los viajes. Por el pitón izquierdo se violentaba más en cuanto notaba las telas, por lo que el cacereño fue cimentando la labor de uno en uno, sin posibilidad de dar continuidad. Dejó una estocada que fue suficiente para que el toro comenzase a barbear las tablas, tragándose la muerte hasta que finalmente terminó por echarse. Ovación para el toro en el arrastre y ovación con saludos tras aviso para Emilio de Justo.

Con una larga de rodillas en el tercio recibió Román al quinto de la tarde, al que después se sacó con habilidad hasta los medios. Colocó largo al toro para el primer encuentro con el caballo, donde el animal empujó en el peto. Antes de comenzar la faena hizo un brindis íntimo desde los tendidos. Con la muleta tuvo que construir la labor de uno en uno, provocando constantemente la embestida de un toro que pasaba, pero salía con la cara alta al final de los muletazos, circunstancia que restó transmisión al conjunto. Por el pitón izquierdo repuso todavía más sobre las manos, dejando una embestida más pegajosa y dificultando la continuidad. Román trató de sacar partido de esas condiciones sin terminar de encontrar materia para levantar la faena. Mató de una estocada que resultó suficiente. Ovación para Román.

LA RESEÑA


Plaza de toros de ‘Vista AlegreBilbao (Vizcaya) – Corrida de toros – Miércoles 26 de agosto || Tercera de las Corridas Generales 2026

Entrada :

  • EMILIO DE JUSTO (Tabaco y Oro) : Silencio tras aviso y Silencio tras aviso;
  • ROMÁN (Azul turquesa y Oro) : Oreja y Ovación;
  • TOMÁS RUFO (Gris plomo y Oro) : Silencio