Ante un casi lleno, en noche fresca, se dio esta corrida de toros extraordinaria en la que resultó como triunfador el espada ibérico Alejandro Talavante al obtener los máximos trofeos simbólicos por el indulto del toro “Mi Compa”, marcado con el número 42 y con 482 kilos, de la divisa de Xajay, para, al finalizar el festejo, ser paseado en hombros.
Sus alternantes, el local Diego San Román se hizo de una oreja. El también español Emilio de Justo anduvo esforzado y, Bruno Aloi, quien estrenó su doctorado aguascalentense, fue avisado a pesar de su buena disposición.
Se lidiaron ocho toros de la dehesa queretana de Xajay, siendo indultado el quinto, “Mi Compa”, marcado con el número 42 y con 482 kilos. El séptimo tuvo bravura. Fueron a menos el primero, el tercero y el sexto. Y, complicados resultaron el segundo, el cuarto y el octavo.
En el toro que abrió plaza, que fue a menos, el badajocense Alejandro Talavante lanceó a la verónica de manera aceptable. Con la muleta, lo lidió a media altura, estando voluntarioso, tratando de encontrar el acomodo hasta dejar algunos pases aislados, pero, sin redondear. Mató de certera estocada para escuchar palmas.
El también extremeño Emilio de Justo, a su primero, que no fue fácil, se gustó en toreros lances a la verónica. En su turno, Diego San Román quitó de forma ajustada por chicuelinas. Con la sarga, tras brindarle al ganadero de la noche, don Javier Sordo Madaleno Bringas, Emilio empezó doblándose y, a base de oficio, le cuajó pases de mucho mérito, pero, sin mucha comprensión de la asistencia. Acabó de estocada al segundo viaje y fue aplaudido.
En su primero, que fue a menos, el anfitrión Diego San Román saludó de hinojos, en tablas, con dos largas cambiadas y, de pie, veroniqueó enclasado. Lo llevó al caballo por chicuelinas caminándole y quitó de forma ceñida por gaoneras. Buena vara del piquero Eduardo Rivera -hijo-. Con la pañosa, Diego empezó de rodillas emocionando al público y, ya incorporado, realizó una faena con tandas de mano baja, haciendo el toreo profundo, pero, se acabó el astado. Acortó la distancia, dándose un arrimón y se pasó de faena. Cerró por manoletinas ajustadas y acabó de estocada trasera, siendo aplaudido en el tercio.
El mexiqueño Bruno Aloi, quien así estrenó su alternativa, a su primero, complicado, lo lanceó empeñoso. Con la franela, comenzó doblándose toreramente y, así, darse a ejecutar un trasteo inteligente, siempre intentando el lucimiento hasta cuajar pasajes de importancia y valor, haciendo el toreo de quietud y aguante. Estuvo por encima de su antagonista. No atinó a la hora buena y escuchó palmas tras un aviso.
En su segundo, llamado “Mi Compa”, marcado con el número 42 y con 482 kilos, de estupendo juego, Talavante se recreó en templados lances a la verónica y por mandiles. Con la muleta ha realizado una relevante faena, tomándole bien la distancia y la altura conveniente para cuajar pases que le fueron fuertemente coreados. El torero se entregó por completo en esta obra taurina por ambos lados, destacando su toreo al natural, depurado y parando el tiempo, intercalando adornos como un par de arrucinas y otros pases de ornamento en medio del contento general. Se produjo la petición de indulto en tanto que Alejandro seguía inmerso en el auto abandono para seguir dándose el gusto de torear a su gusto, destapando el frasco de las esencias. Se concretó el perdón al toro, regresó a los corrales y al torero se le otorgaron los máximos trofeos simbólicos para dar la vuelta al ruedo acompañado del ganadero don Javier Sordo Madaleno Bringas.
Emilio, a su segundo, exigente y no fácil, le aplicó voluntariosas verónicas, Con la sarga inició doblándose y, a base de oficio y experiencia, lo fue metiendo en el engaño para lograr muletazos de mucho mérito y exponiendo, a la vez de evidenciar maestría en su quehacer a pesar de que el público no le supo reconocer el esfuerzo. El trasteo vino a menos y terminó con el estoque hasta el segundo viaje para escuchar aplausos.
En su segundo, “Cubero”, bravo y exigente, San Román veroniqueó empeñoso, incluido un susto y añadió toreras chicuelinas. Buen puyazo del varilarguero Eduardo Rivera -padre-. Con la pañosa, Diego, en los medios, empezó ligando un par de estatuarios cambiados por la espalda para seguir valiente y firme en sus tandas, mismas en la que logró bajar y correr la mano con gusto, pero, había que aguatarle de verdad, por lo que los pases que logró tuvieron mérito. Cerró con toreo en redondo y por joselillinas. Alargó el trasteo y mató de pinchazo hondo en buen sitio para hacerse de un apéndice.
Bruno, al que cerró plaza, complicado, lo lanceó voluntarioso a la verónica y mejor se vio en un ceñido quite por gaoneras. Con la franela, tras brindarle a su alternante Emilio de Justo, Aloi comenzó en los medios de hinojos, ligando un cambiado por la espalda y tres molinetes y, ya de pie, cuajó un trasteo en el que puso todo de su parte, pues, el toro no se la puso fácil. Aun así, logró pasajes de mucho mérito. Abrochó por luquesinas, no acertó con la espada y todo quedó en silencio tras dos avisos. Al final, Alejandro Talavante salió en hombros por la Puerta Grande de Provincia Juriquilla.
LA RESEÑA
Provincia Juriquilla (Querétaro) .- Corrida de toros extraordinaria.
Entrada: Casi lleno en noche fresca.
Ocho toros de Xajay, siendo indultado el quinto, “Mi Compa”, marcado con el número 42 y con 482 kilos. El séptimo tuvo bravura. Fueron a menos el primero, el tercero y el sexto. Y complicados resultaron el segundo, el cuarto y el octavo.
- Alejandro Talavante: Palmas y dos orejas y rabo simbólicos por el indulto de “Mi Compa”, marcado con el número 42 y con 482 kilos, con salida en hombros al final.
- Emilio de Justo: Palmas y palmas.
- Diego San Román: Al tercio y una oreja.
- Bruno Aloi: Palmas tras un aviso y silencio tras dos avisos.









