Muy manso y suelto salió el primero, que de salida se dio un fuerte golpe contra la tronera de un burladero y nunca terminó de encelarse en el capote de Morante de la Puebla. En el primer puyazo se fue al pecho del caballo y el picador metió las cuerdas. Después volvió a mostrar su condición, saliendo suelto hacia el caballo cuando este se retiraba por el patio de cuadrillas. Morante lo sacó por bajo hasta la segunda raya del tercio y dejó una trincherilla de gran temple. A partir de ahí fue construyendo una faena de poder frente a un toro que buscaba constantemente la huida. El sevillano consiguió meterlo en vereda y los momentos más compactos llegaron al natural, tirando de la embestida hasta el final y templando sus viajes. Por el derecho lo llevó en redondo, aunque la embestida resultó más desigual. Cerró la faena con ayudados por alto y dejó una media estocada tendida que fue suficiente. Ovación con saludos.
Por verónicas se sacó Roca Rey al segundo hasta los medios, frente a un toro que humilló y embistió con mayor claridad por el pitón derecho. Cerró el recibo con una media antes de un paso por el caballo casi testimonial, en el que el animal protestó el encuentro. Con el capote a la espalda realizó el quite, cambiando el viaje a un toro que lo midió mucho y acudió siempre probándolo en los cites. Remató con una revolera. Francisco Durán ‘Viruta’ saludó tras un gran tercio de banderillas en el que expuso mucho. Roca Rey brindó la faena a Morante de la Puebla, gesto que levantó una atronadora ovación. Comenzó por estatuarios, muy quieto y pasándose al toro muy cerca. En uno de los viajes, cambió al animal su trayectoria por la espalda en el último instante y puso la plaza en ebullición. Por el derecho se arrancó de largo, aunque su condición mansa le hacía salir suelto al segundo muletazo. El peruano lo vio rápido y fue afianzando la embestida dejando la muleta puesta y bajando la mano para someterlo. Por el izquierdo llegó más descompuesto y calamocheando. Mató de una estocada en la que el toro perdió las manos durante el encuentro. Oreja.
Con mucha suavidad meció Pablo Aguado el capote en el recibo al tercero, que acudió andando a los cites antes de una media de bella factura. Lo colocó en el caballo por chicuelinas al paso y después quitó por tafalleras, abrochando con una por bajo muy suave. El sevillano tomó los palos y protagonizó un magnífico tercio de banderillas. Colocó los dos primeros pares de poder a poder y levantó la plaza en el tercero, paralelo a tablas y al quiebro, dejando los rehiletes reunidos y con mucho arte. Comenzó la faena reposado en tablas, toreando por alto y dejando trincherillas de enorme temple. Después se rompió a torear frente a ‘Galiano’, un toro bravo, humillador y con fondo, al que condujo siempre con suavidad. Lo mejor llegó al natural, con muletazos largos, la figura desmayada y un temple extraordinario mientras sonaban palmas de tango en los tendidos y la plaza se convertía en un auténtico manicomio.
Una estocada entera, algo tendida, hizo rodar al toro. Dos orejas para Pablo Aguado y merecida vuelta al ruedo para ‘Galiano’, de Núñez del Cuvillo.
Por faroles recibió Morante de la Puebla al cuarto, continuando después por chicuelinas en un vibrante y vistoso saludo capotero. El toro humilló en el peto durante el único y medido puyazo que recibió. Morante abrió la faena al natural con el cartucho de pescao, bajando progresivamente la mano hasta dejar un muletazo de gran profundidad. El animal, agarrado al piso y muy limitado de poder, obligó al sevillano a darle tiempo y a construir la labor de uno en uno. Mientras sonaban los acordes de ‘Voilà’, Morante fue dando forma a una faena lenta y rotunda al natural, exponiendo mucho frente a un toro que giraba sobre las manos y se quedaba muy corto. Lo despachó de una estocada y cortó una oreja.
Humilló y acudió con prontitud el quinto al capote de Roca Rey, metiendo bien la cara y embistiendo con codicia y ritmo. En el caballo empujó de costado con el pitón izquierdo y recibió un castigo medido. Desde los medios, el peruano quitó por tafalleras, intercalando lances con el capote a la espalda y rematando con una larga. Brindó al público y apretó desde el inicio, toreando en redondo con la muleta baja y sometiendo la embestida de un toro que respondió con humillación, fondo y buen ritmo. Por el izquierdo le marcó siempre los caminos con la ayuda y consiguió conducirlo con largura. Cuando regresó a la diestra, el animal había bajado algo su entrega. Roca Rey acortó entonces las distancias y cerró la faena con circulares invertidos por la espalda, dejando que los pitones rozaran la taleguilla. Lo despachó de una buena estocada y cortó una oreja.
Buen toro fue ‘Contento’, de Núñez del Cuvillo, que se marchó ovacionado en el arrastre.
Largo, engatillado de pitones y más serio de cara que sus hermanos fue el sexto, al que Pablo Aguado lidió con habilidad sobre las piernas para sacarlo hasta los medios. El toro acudió con brío al caballo y, en el primer encuentro, empujó levantando los riñones antes de quedarse sobre las manos.
Aguado brindó al público y trató de pulsear unas embestidas que llegaron siempre a media altura, sin celo y andando por la falta de raza del animal. Pese a ello, consiguió hilvanar varias tandas con suavidad y dentro del trazo personal de su toreo. Enterró el estoque al tercer intento. Silencio.
LA RESEÑA
Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’
Plaza de toros de El Puerto de Santa María (Cádiz) – Corrida de toros || Tercera de la Temporada de Verano 2026
Se lidian toros de Núñez del Cuvillo, el tercero ‘Galiano’ fue premiado con la vuelta al ruedo en el arrastre.
- MORANTE DE LA PUEBLA : Ovación con saludos y Oreja;
- ANDRÉS ROCA REY : Oreja y Oreja;
- PABLO AGUADO : Dos orejas y Silencio;

