El Senado de España ha sido escenario este mediodía de la entrega del Premio Nacional de Tauromaquia 2025 a Curro Vázquez, en un acto que reunió a destacadas personalidades del sector y que simbolizó la defensa institucional de la tauromaquia tras la supresión del galardón por parte del Ministerio de Cultura.
El premio ha sido convocado por el Senado, diversas comunidades autónomas y la Fundación Toro de Lidia, en una alianza que, según se subrayó durante la ceremonia, representa el respaldo colectivo a una expresión cultural profundamente arraigada.
La lectura del acta del jurado corrió a cargo de Victorino Martín, quien quiso destacar el valor simbólico del reconocimiento: “Estábamos premiando un día, una vida y un arquetipo de lo que es ser torero”.
Uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención de Pablo Aguado, quien definió al homenajeado como “torero de toreros” y resaltó su “autoridad ética” y la categoría mostrada tanto dentro como fuera de la plaza.
Tras recibir el galardón de manos de Victorino Martín y del presidente del Senado, Pedro Rollán, Curro Vázquez tomó la palabra profundamente emocionado. En su discurso dejó una de las frases más recordadas de la jornada: “Es fundamental para los que estáis empezando que habléis de toros”, subrayando además que “la conversación taurina es tan importante como cualquier ejercicio que se pueda hacer”.
El maestro sevillano recordó también la histórica cita del 12 de octubre en Plaza de Toros de Las Ventas, una actuación que marcó su trayectoria reciente y que describió como “una maravillosa locura” tras aceptar un reto que inicialmente le pareció impensable.
En el cierre del acto, Pedro Rollán puso en valor la recuperación del premio por segundo año consecutivo, destacando la unión de instituciones y comunidades con sensibilidades distintas pero con un objetivo común: la defensa y promoción de la tauromaquia.
La ceremonia reunió a una amplia representación del mundo del toro, con la presencia de toreros, ganaderos, empresarios, banderilleros, novilleros y aficionados, en una jornada que quiso reconocer no solo una carrera irrepetible, sino también una manera de entender la profesión y la vida.

