La plaza de Plaza de Toros de Algete vivió una tarde marcada por el protagonismo de los novilleros mexicanos, con Juan Pablo Ibarra como gran triunfador tras sumar dos orejas, una de cada lote, y con la entrega sin reservas de López Ortega, que regresó herido de la enfermería para completar un gesto de enorme dimensión. El encierro combinó ejemplares de Los Eulogios y Cerro Longo.
Abrió plaza López Ortega, que se fue a porta gayola para recibir al primero con una larga cambiada de máxima exposición. Después hilvanó un ramillete de verónicas muy templadas que levantaron las primeras ovaciones. De rodillas en los medios inició una faena vibrante, dejando naturales ligados ante un novillo repetidor. Cuando la labor tomaba vuelo, fue prendido de forma muy aparatosa, quedando inerte sobre el albero. Tuvo que pasar a la enfermería.
El segundo fue para Ignacio Garibay, que saludó con verónicas ceñidas. En la muleta comenzó con derechazos de rodillas, templados y ligados, frente a un novillo algo suelto. Sus momentos de mayor calado llegaron al natural, pitón por el que logró los muletazos más destacados. Cerró con luquecinas, pero la espada le restó premio, quedando todo en ovación.
El tercero llevó el nombre propio de Juan Pablo Ibarra, que dejó un saludo capotero asentado ante un novillo con clase. La despaciosidad se adueñó del ruedo y el mexicano cuajó una faena completa por ambos pitones, con temple y ligazón. Remató con una estocada ligeramente caída que bastó para que asomaran los pañuelos. Paseó una oreja.
La emoción regresó en el cuarto, cuando López Ortega salió de la enfermería entre gritos de “torero”. Acusando dolor en la pierna izquierda, apenas pudiendo apoyarla, volvió a entregarse con el capote y después toreó despacio y acoplado a un novillo de Cerro Longo. Las secuelas de la cogida condicionaron la suerte suprema, obligándole a recurrir al descabello, pero su actitud heroica fue reconocida con una vuelta al ruedo.
El quinto resultó escaso de fuerzas y confirmó pronto sus limitaciones. Ignacio Garibay, con inteligencia, administró alturas y logró sacar muletazos de mérito, destacando una tanda de derechazos sin ayuda muy templados que calaron en los tendidos. De nuevo la espada le cerró la puerta del trofeo, aunque dio una vuelta al ruedo.
Cerró la tarde Juan Pablo Ibarra, que saludó con una larga cambiada de rodillas. El utrero, justo de fuerzas, exigía media altura, y el mexicano supo entenderlo con precisión. Templó muletazos muy jaleados y dejó sus mejores pasajes al natural. Una gran estocada hizo doblar al novillo con rapidez y le valió una nueva oreja.
Así, Juan Pablo Ibarra se erigió en triunfador del festejo con dos orejas, mientras López Ortega dejó la imagen más conmovedora de la tarde y Ignacio Garibay firmó una actuación seria y meritoria en una jornada de marcado acento mexicano.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Algete (Madrid) || Circuito de Novilladas de Madrid
Se lidiaron novillos de Los Eulogios (1º y 2º), Manuel Sanz (3º) y Cerro Longo (4º, 5º y 6º)
- López Ortega, herido y vuelta al ruedo;
- Ignacio Garibay, ovación y vuelta al ruedo;
- Juan Pablo Ibarra, oreja y oreja;

