Jarocho habla previo a su compromiso en Burgos: “Lo clásico es eterno, nunca pasa de moda”

Jarocho habla previo a su compromiso en Burgos: “Lo clásico es eterno, nunca pasa de moda”

Sobrio, elegante y cargado de personalidad. Roberto Martín “Jarocho” llega a la Feria de San Pedro y San Pablo de Burgos con la ilusión por bandera y ante una de las citas más importantes de su temporada. El próximo 30 de junio hará el paseíllo en el coso burgalés junto a Morante de la Puebla y Emilio de Justo, con toros de Juan Pedro Domecq.

El cartel supone un compromiso de máxima responsabilidad para el torero de Huerta de Rey, que afronta la tarde con respeto, ambición y plena conciencia de la categoría de sus compañeros. “Son dos figuras del toreo. Les admiro. Pero cuando salga el toro trataré de estar a su altura, como lo he estado en otras ocasiones”, recuerda Jarocho, en referencia a la tarde del pasado año en la Cubierta de Navalcarnero.

Burgos tiene un significado especial para el joven diestro castellano. Torear en su tierra, ante una afición que le conoce y le espera, añade un componente emocional a una tarde de enorme trascendencia. “Es un orgullo torear en mi tierra, expresar lo que siento, lo que llevo dentro”, afirma. “Me siento reconocido en Burgos, me siento muy respetado y esperado”, subraya.

Su paso por Madrid supuso un paso al frente. Una llamada de atención sobre un torero con fondo, concepto y personalidad. “Sabía que era mi carta y mi apuesta. Salió cara. Hubo mucha entrega en el primer toro, pero donde afloró lo que llevo dentro fue frente al sexto, al que toreé con gusto y reposo con la mano izquierda, que es por donde me gusta torear y torear bien”, recuerda.

Jarocho habla con serenidad, con la cabeza fría y las ideas claras. Su concepto no responde a una pose, sino a una forma de entender el toreo desde la naturalidad y la verdad personal. “Lo importante es ser como uno es, sin imitaciones de nadie y sin querer otra cosa más que lo que uno es”, explica.

En ese camino aparece una palabra que define buena parte de su expresión: lo clásico. “Me ha gustado siempre lo clásico porque lo clásico es eterno, nunca pasa de moda”, reflexiona el torero burgalés.

La cita de Burgos llega en un momento clave de su temporada. “Lo es, no cabe duda”, sostiene Jarocho. “Mi carrera lleva un ritmo y unos tiempos y no me preocupa nada más que no sea mostrar mi toreo en plenitud”.

Un año después de su presentación en la feria burgalesa, el torero siente que llega más hecho, más maduro y con mayor poso. “El año pasado en Burgos hice mi presentación y dejé mi sello; ahora, un año más tarde, estoy todavía más cuajado y con mayor aprendizaje a mis espaldas”, concluye.

El 30 de junio, Jarocho volverá a Burgos en una tarde de máxima expectación. Una cita para medirse, para crecer y para seguir dando forma a una personalidad taurina que camina desde la sobriedad, el clasicismo y la fidelidad a sí mismo.