Jorge Hurtado, ante su doble reto en Madrid: «Son oportunidades que hay que aprovechar»

Jorge Hurtado, ante su doble reto en Madrid: «Son oportunidades que hay que aprovechar»

Dos plazas, apenas dos días de diferencia y un fin de semana que puede tener mucho peso en la temporada de Jorge Hurtado. El novillero cacereño afronta este sábado 29 de agosto su presentación en Colmenar Viejo y el lunes 31 hará lo propio en San Sebastián de los Reyes.

Dos compromisos que llegan en plena construcción de una campaña marcada por su presencia en algunos de los grandes certámenes de la novillería.

«Poder estar anunciado en Colmenar Viejo y en San Sebastián de los Reyes supone un paso muy importante para mí. Son dos plazas de muchísimo prestigio y sé que tengo que llegar con la máxima responsabilidad y preparación», reconoce Hurtado.

La primera parada será Colmenar Viejo, una plaza con historia y exigencia en la que el extremeño quiere aprovechar su presentación para enseñar el concepto que viene desarrollando durante la temporada.

«Es una plaza con muchísima solera y tradición. Voy con muchas ganas de demostrar mi concepto y de estar a la altura», señala.

No habrá prácticamente tiempo para asimilar lo ocurrido. Apenas 48 horas después llegará San Sebastián de los Reyes, otro de los escenarios importantes del calendario madrileño y ante una afición de reconocido criterio.

«Es un fin de semana muy intenso, pero también muy bonito. Son dos compromisos diferentes, aunque los dos tienen algo en común: la responsabilidad de salir a darlo todo», explica.

Hurtado llega a estas fechas consciente de que las oportunidades empiezan a adquirir otro peso. Su temporada le está colocando progresivamente en escenarios de mayor responsabilidad y agosto termina con dos pruebas consecutivas para medir ese crecimiento.

«Cuando uno se prepara durante todo el año sueña con estar anunciado en este tipo de plazas. Quiero afrontarlas con ilusión, pero también con la serenidad necesaria para hacer mi toreo», afirma.

Colmenar y San Sebastián de los Reyes aparecen así como dos nuevos escalones en un objetivo que el propio novillero resume sin rodeos: seguir creciendo, aprendiendo y ganándose su sitio tarde a tarde.