FOTO: Eduardo Sanz /Europa Press
San Fermín volvió a despertarse este 7 de julio con el ritual de siempre: los cánticos al santo, el silencio tenso antes del cohete y la explosión de la carrera cuando los toros asoman por Santo Domingo. En esta ocasión, los encargados de abrir la fiesta fueron los toros de Fuente Ymbro, que firmaron un encierro de vértigo, limpio de cornadas y con el sello de nobleza que tantas veces ha acompañado a la divisa de Ricardo Gallardo.
El encierro tuvo ritmo desde el primer metro. La manada salió agrupada, con los cabestros marcando el pulso en la subida de Santo Domingo y los toros metidos en el conjunto, sin sembrar el caos pese a la habitual densidad de corredores del primer día. Hubo caídas y momentos de apretura, pero sin que la carrera perdiera nunca ese aire de control dentro de la velocidad.
La mañana tuvo también un recuerdo especial para Alfonso Vázquez, mayoral de Fuente Ymbro fallecido esta primavera. Su ausencia estuvo presente en un día señalado para la ganadería gaditana, clásica ya en Pamplona y encargada de poner en marcha la primera gran descarga de adrenalina de los Sanfermines 2026.
El encierro ganó belleza en la llegada al Ayuntamiento y en el tramo previo a Mercaderes, donde los mozos encontraron huecos para correr muy cerca de los pitones. Los toros permitieron carreras limpias, de las que hacen lucir al corredor, aunque la curva dejó algún derrote de aviso y más de un susto al tomar la manada el giro por la parte izquierda.
En Estafeta, la carrera se abrió. La manada comenzó a estirarse y eso permitió que varios corredores pudieran meterse en la cara de los toros durante algunos metros. Fue un tramo rápido, vistoso y con emoción, especialmente conforme los astados fueron llegando más separados hacia Telefónica, donde el volumen de mozos volvió a apretar la carrera.
El último tramo, ya camino del callejón, mantuvo la emoción hasta la entrada en la plaza. Los toros llegaron repartidos, pero sin desorden peligroso, completando un encierro muy serio, muy veloz y de buen comportamiento.
El cronómetro se detuvo en 2 minutos y 16 segundos, uno de los registros más rápidos de Fuente Ymbro en Pamplona. El balance inicial dejó cuatro corredores contusionados y ningún herido por asta de toro.

