Colorido, nº 77 y de 525 kilos, enseñó desde el inicio su tendencia a buscar tablas y chiqueros, además de acostarse por ambos pitones en el caballo. La cuadrilla de Morante de la Puebla brilló en la lidia, con Juan José Domínguez, Fernando del Toro y José María Amores a gran nivel. Ya con la muleta, Morante abrió por alto antes de firmar dos tandas extraordinarias: la segunda, sobre la diestra, tuvo ligazón, temple, exigencia y una naturalidad que hizo crujir la Maestranza. Incomprensiblemente, la música no llegó a sonar. El toro, castigado en varas, perdió pronto el fondo y la intensidad, dejando al sevillano sin continuidad para llevar la faena más lejos. Quedaron entonces muletazos aislados, pero cargados de personalidad, ajuste y torería, con Morante claramente por encima de un animal que terminó apagándose. Estocada y gran ovación.
Daniel Luque recibió con enorme suavidad a Pastelero, de 496 kilos, aprovechando la bondad de un toro que humilló para mecer la verónica con gusto y despaciosidad. Tras un breve paso por el caballo, Borja Jiménez dejó también su sello en un ajustado quite por chicuelinas. Luque comenzó la faena apretando de verdad, sometiendo por bajo y llevando muy lejos la embestida en un inicio de mando y firmeza. Sin embargo, el toro se apagó demasiado pronto. Conservó la nobleza, pero perdió recorrido y cualquier atisbo de transmisión. El de Gerena trató de sostener la obra con ambas manos, muy vertical, templado y toreando a cámara lenta, aunque la faena terminó diluyéndose por la falta de emoción de su oponente. Estocada, descabello y silencio.
Borja Jiménez dejó sentimiento y relajación a la verónica con Manejador, nº 70 y de 498 kilos, antes de que el toro pasara prácticamente de puntillas por el caballo. Con la muleta quedó pronto al descubierto el problema: el animal tenía movilidad, pero muy poco fondo y ninguna transmisión. Borja trató de sostenerlo desde la disposición, toreando vertical y buscando siempre alargar unas embestidas que apenas ofrecían continuidad. Hubo oficio y voluntad, pero faltó materia para construir una faena con verdadero vuelo. El sevillano tuvo que remar frente a la apagada condición de su oponente y, para colmo, hizo guardia con la espada, cerrando definitivamente cualquier opción de premio. Silencio.
Chelito, nº 89 y de 529 kilos, apenas permaneció en el ruedo. Morante de la Puebla advirtió desde los primeros compases de posibles problemas de visión y trasladó su apreciación al callejón. La situación se enredó cuando el toro acudió al caballo antes incluso de entrar plenamente en su jurisdicción, provocando una fuerte protesta en los tendidos. Tras la intervención del delegado gubernativo y las conversaciones con la presidencia, el palco terminó aceptando la devolución solicitada por el torero. En su lugar salió Fiero, nº 106 y de 505 kilos, que tampoco ofreció mejores perspectivas. Morante apenas dibujó tres lances antes de desistir y el sobrero recibió dos puyazos muy fuertes que terminaron de mermarlo. El sevillano, que había salido con la espada preparada, lo tanteó brevemente, no vio opciones de faena y decidió abreviar. Mató con habilidad entre los pitos del público.
LA RESEÑA
Real Maestranza de Caballería de Sevilla || Última de la Feria de San Miguel 2026
Entrada: Lleno de ‘No hay localidades’
Se lidiaron toros de Garcigrande,
- MORANTE DE LA PUEBLA : Ovación y pitos;
- DANIEL LUQUE : Silencio
- BORJA JIMÉNEZ : Silencio

