Talavante inventa el triunfo en una tarde sin fondo en Sevilla

Talavante inventa el triunfo en una tarde sin fondo en Sevilla

Crónica
Real Maestranza de Caballería de Sevilla
Segunda de la Feria de San Miguel 2026 · Viernes 25 de septiembre de 2026

Ficha del festejo
Plaza
Real Maestranza · Sevilla

Festejo
Corrida de toros

Fecha
Viernes 25 de septiembre

Entrada
Lleno de “No hay billetes”

Ficha
Resultado

José María Manzanares
José María Manzanares
Primer toro: Silencio
Segundo toro: Silencio

Alejandro Talavante
Alejandro Talavante
Primer toro:
Oreja
Segundo toro: Ovación tras dos avisos

Juan Ortega
Juan Ortega
Primer toro: Silencio
Segundo toro: Silencio

Desliza lateralmente para ver todos los actuantes

Los toros
Ganaderías

Puerto de San Lorenzo

Ganaderías
Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto
Corrida marcada por la falta de poder, raza y transmisión. Puerto de San Lorenzo lidió segundo, tercero y cuarto, mientras que La Ventana del Puerto hizo lo propio con primero, quinto y sexto. Manzano, segundo, pese a su condición mansa, conservó la clase suficiente para permitir la faena premiada de Talavante. El quinto, Pardillo, tuvo chispa y genio, aunque también acusó una marcada mansedumbre. El resto ofreció escasas posibilidades, con varios ejemplares faltos de fuerza y fondo.

En el ruedo
La crónica

Alejandro Talavante cortó la única oreja de una tarde condicionada por la falta de poder y transmisión, mientras Juan Ortega dejó el toreo más bello con el capote y José María Manzanares se estrelló contra un lote de escasas posibilidades.

Alejandro Talavante cortó la única oreja de una corrida de El Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto marcada por la falta de poder, raza y transmisión. El extremeño encontró caminos donde apenas los había y sostuvo el interés de una tarde en la que Juan Ortega dejó el toreo más bello con el capote y José María Manzanares se estrelló contra un lote de escasas posibilidades.

La primera oreja —y finalmente la única— llegó en el segundo. Manzano fue un toro manso, con tendencia a buscar la querencia de chiqueros, pero guardó la clase suficiente para que Talavante pudiera inventarse una faena a su medida.

El inicio, mezclando pases por alto, trincherillas y remates de enorme plasticidad, marcó el tono de una obra personal que terminó trasladándose hacia tablas. Allí, cuando el toro quiso abandonar la pelea, el extremeño volvió a encontrar soluciones y sostuvo la faena con imaginación y expresión. Una buena estocada puso en sus manos una oreja.

Todavía tuvo más mérito su disposición frente al quinto. Pardillo tuvo chispa y genio, pero también una marcada condición mansa. Talavante salió decidido y encendió la Maestranza desde una primera tanda a derechas de largura y ligazón.

La faena tuvo intensidad, inventiva y momentos de notable estética en los terrenos de chiqueros, incluido un inesperado cambiado por la espalda que congeló los tendidos. La espada, con una media trasera y el posterior descabello, impidió aumentar la cuenta. Fue despedido con ovación tras dos avisos.

La gran belleza de la tarde llegó antes de que apareciera la muleta. Juan Ortega se rompió con el capote ante Cuba en un recibo extraordinario por su lentitud y expresión. Verónicas, tafalleras y una media de rodillas en los medios pusieron en pie a la plaza, antes de un galleo hacia el caballo cargado de torería.

El toro, sin embargo, padeció una evidente descoordinación de los cuartos y se derrumbó nada más comenzar la faena. Ortega buscó soluciones sin encontrarlas y fue silenciado.

Con el sexto volvió a dejar muestras de su concepto. Brindó a Manzanares y abrió con una tanda relajada, vertical y de enorme naturalidad, pero Ligantesco careció del fondo imprescindible para dar continuidad a aquellas primeras sensaciones.

Ortega consiguió arrancarle algunas perlas, aisladas entre demasiadas embestidas sin entrega. Tras fallar con los aceros, terminó en silencio.

Tampoco encontró toro José María Manzanares. Bohemio tuvo buen son de salida y permitió un estimable recibo a la verónica, pero su falta de poder terminó condicionándolo todo. El alicantino trató de administrarlo y dejó algunos derechazos de buen trazo antes de ser silenciado.

Menos posibilidades ofreció Cartuchero, cuarto sin emoción ni entrega frente al que Manzanares insistió sin encontrar respuesta. Volvió a escuchar silencio.

Galería
La tarde, en imágenes