Morante de la Puebla dejó algunos de los pasajes más toreros de la tarde. Bajo una lluvia que provocó cierto revuelo en los tendidos, recibió al jabonero que abrió plaza con verónicas templadas, de mentón hundido y trazo sedoso. Después firmó un quite por chicuelinas de enorme personalidad, rematado con una revolera en los medios. El toro mostró nobleza en los primeros tercios, aunque su embestida fue cambiando hacia la aspereza y el genio. Pasó siempre a media altura, con el viaje recto y vencido hacia dentro, especialmente por el pitón izquierdo. Morante estuvo por encima de esa condición, exponiendo en los embroques y buscando limpieza donde apenas la había. La faena tuvo más mérito que lucimiento y terminó con el toro completamente rajado en los terrenos de toriles, donde lo despachó tras un pinchazo y una media estocada bien colocada.
Nada pudo hacer ante el cuarto, un toro de mejores hechuras, pero completamente vacío, de embestida pegajosa y siempre sobre las manos. Morante comprobó pronto que no existía ninguna posibilidad de lucimiento y abrevió con buen criterio. Sin embargo, su mejor obra llegó ante el sexto, al que lidió tras la cogida de Marco Pérez. Lo esperó junto al burladero del tendido tres y desplegó un saludo capotero variado, improvisado y cargado de inspiración, pasándose al toro por la espalda, toreando por delantales y rematando con una preciosa revolera. La plaza se puso en pie durante el posterior galleo por chicuelinas, antes de que comenzara la faena sentado en el estribo por ayudados por alto. El toro de Juan Pedro tuvo mayor clase y entrega, aunque tampoco estuvo sobrado de raza. Morante consiguió llevarlo siempre cosido a la muleta, reduciendo su embestida con enorme ajuste y delicadeza. Por el derecho lo condujo muy embebido y al natural toreó encajado, despacio y con una suavidad extraordinaria. Fue una faena de gran contenido, arrebato y personalidad que levantó un alboroto en los tendidos, aunque el desacierto con los aceros, con varios pinchazos antes de la estocada, terminó dejando el reconocimiento en una rotunda ovación.
Aarón Palacio estuvo muy por encima del tercero, un toro basto, amplio de pecho y de escasa clase que salió frenado y con dificultades para desplazarse en el capote del zaragozano. Lo recibió con dos faroles de rodillas antes de que el animal sufriera un castigo excesivo en el caballo, donde Pedro Geníz metió las cuerdas y se lo llevó hasta los medios. Llegó a la muleta agarrado al piso, sobre las manos y sin ninguna entrega. El aragonés apostó siempre por el toreo bueno, dejando los vuelos en la cara para provocar una embestida que nacía y moría a regañadientes. Tuvo que buscar continuamente el pitón contrario, tirar del toro y someter su genio para lograr que completara los viajes. Por el izquierdo todavía se quedó más corto, pero Palacio aguantó las miradas del toro y consiguió arrancarle algunos naturales de mérito. Fue una faena de capacidad y firmeza ante un toro que apenas ofreció opciones. Los fallos con la espada, con varios pinchazos y aviso, dejaron sin recompensa una actuación en la que el torero estuvo muy por encima del animal.
La dimensión mayor de Aarón Palacio llegó ante el sexto, lidiado en quinto lugar después de correrse el turno. Se fue de rodillas a la puerta de chiqueros y tuvo que echar cuerpo a tierra cuando el toro salió recto hacia él. Lejos de acusar el trance, se levantó y dejó un saludo a la verónica extraordinario, toreando con enorme lentitud, dando el pecho y reduciendo con los vuelos la velocidad de la embestida. Hubo una verónica de ensueño bajo la mirada de Morante y mucha torería en las chicuelinas al paso con las que colocó al toro en el caballo. El quite por gaoneras mantuvo la misma suavidad, conduciendo las embestidas con un trazo largo y templado hasta llevárselo a los medios. El toro de Juan Pedro Domecq tuvo nobleza, humillación y mucha calidad, aunque llegó a la muleta muy justo de fuerzas y exigió un trato especialmente delicado. Palacio entendió perfectamente sus condiciones y construyó una faena medida, sin brusquedades y siempre a favor del animal. Por el derecho toreó con suavidad y ligazón, pero fue al natural donde alcanzó los pasajes de mayor profundidad, llevando la embestida cosida a los vuelos y rematando los muletazos detrás de la cadera. Cuando el toro se quedó más aplomado, se metió en terrenos de cercanías, se dejó rozar la taleguilla y cerró con circulares invertidos y muletazos hacia dentro de enorme ajuste. La estocada tuvo efectos fulminantes. Cortó una oreja y el público reclamó con fuerza la segunda, pero el presidente volvió a erigirse en protagonista y se la negó. La bronca al palco fue contundente ante una decisión que privó a Aarón Palacio de una Puerta Grande ganada de principio a fin.
Marco Pérez puso la entrega y el compromiso. Se fue de rodillas a la puerta de chiqueros, ejecutó una limpia portagayola y continuó después con un farol antes de torear a la verónica. Brindó a Morante e inició de hinojos una faena de enorme riesgo. El toro tuvo viveza y brío, encontrando por el izquierdo su embestida más larga. Marco dejó por ese pitón los mejores muletazos de su actuación, mientras por el derecho el animal repuso más y obligó al salmantino a poner todavía más determinación. El epílogo por circulares invertidos mantuvo la intensidad. Entró a matar con absoluta rectitud y fue prendido de forma violenta. La estocada le permitió cortar una oreja, con petición de la segunda, antes de ser trasladado a la enfermería con evidentes gestos de dolor y con una cornada de dos trayectorias en el muslo derecho.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Santander (Cantabria) – Corrida de toros – Sábado 25 de julio – Corrida de la Beneficencia || Última de la Feria de Santiago 2026
Entrada: Lleno de ‘No hay localidades’
Se lidiaron toros de Juan Pedro Domecq, corrida desigual, con toros de poca raza y fondo, varios de condición áspera o deslucida, y un sexto de calidad y humillación, aunque justo de fuerzas
- MORANTE DE LA PUEBLA : Ovación, Silencio y Ovación en el que mató por Marco Pérez
- MARCO PÉREZ : Oreja con petición de la segunda y Herido
- AARÓN PALACIO : Silencio tras aviso y Oreja con petición de la segunda y dos vueltas al ruedo

