De Justo y Rufo salvan del tedio una reanudación sin alma en Zaragoza

De Justo y Rufo salvan del tedio una reanudación sin alma en Zaragoza

Crónica
La Misericordia · Zaragoza
Cuarta de la Feria del Pilar 2026 · Jueves 15 de octubre de 2026

Ficha del festejo

Plaza
Coso de la Misericordia
Zaragoza · Aragón

Festejo
Corrida de toros
Cuarta de la Feria del Pilar

Fecha
Jueves 15 de octubre
Feria del Pilar 2026

Entrada
Cerca de tres cuartos de plaza

Ficha
Resultado

Emilio de Justo

Emilio de Justo
Grana y oro
Primer toro: Ovación con saludos tras aviso
Segundo toro: Oreja

Borja Jiménez

Borja Jiménez
Nazareno y oro
Primer toro: Ovación con saludos
Segundo toro: Silencio

Tomás Rufo

Tomás Rufo
Gris plomo y oro
Primer toro: Ovación con saludos
Segundo toro: Oreja

Desliza lateralmente para ver todos los actuantes

Los toros
Ganadería

Montalvo

Ganadería
Montalvo
Corrida desigual y condicionada en varios ejemplares por la falta de fuerzas, grande y suelta de carnes en líneas generales. Destacó especialmente el encastado cuarto, que puso la mayor emoción del encierro, así como la nobleza del sexto. El quinto titular fue devuelto y en su lugar salió «Jilguerito», sobrero de Montalvo, manso y deslucido, que fue pitado en el arrastre.

Incidencias
Tras el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional. El primer toro de Emilio de Justo fue brindado al doctor Carlos Val-Carreres.

En el ruedo
La crónica

Sergio Hueso

Firma
Sergio Hueso
Director del medio
Firma de Sergio Hueso

Emilio de Justo y Tomás Rufo pasearon una oreja cada uno en la reanudación de una Feria del Pilar marcada por una desigual y desrazada corrida de Montalvo. El cuarto puso el mayor contenido de una tarde en la que Zaragoza empezó ya a mirar hacia el esperado desembarco de Morante.

Volvió la Feria del Pilar después de dos jornadas sin toros. Martes y miércoles quedaron fuera de un ciclo que este año se ha visto claramente reducido y que parte de la afición zaragozana ha terminado bautizando, no sin cierta razón, como una “mini-feria del Pilar”. No hubo corridas, aunque las mañanas de vaquillas mantuvieron su continuidad diaria.

La reanudación tampoco ayudó demasiado a recuperar el pulso. Se lidió una corrida de Montalvo grande, suelta de carnes y, en líneas generales, con más kilos de los que su estructura y fortaleza podían soportar. Faltó raza, faltó fuerza y faltó emoción. Solo el cuarto levantó verdaderamente la tarde, mientras que el resto obligó a los toreros a tirar de oficio para intentar dar forma a embestidas sin continuidad.

El aspecto de la plaza tampoco acompañó. A estas alturas de feria empieza a apreciarse suciedad en el coso, castigado por las mañanas vaquilleras, y tampoco funcionaron durante el festejo los letreros luminosos encargados de mostrar la información de la corrida. Ni cubierta, ni letreros…

En los exteriores, sin embargo, comenzaba a respirarse ya el ambiente del fin de semana. Morante de la Puebla se dejó ver por los aledaños minutos antes del paseíllo. No es un detalle menor: sus comparecencias de mañana y pasado concentran buena parte de la expectación de una feria que aspira al «llenazo» en sus últimas jornadas.

Dentro del ruedo, el mejor argumento de la tarde lo puso Emilio de Justo con el cuarto. El extremeño se estiró a la verónica ante un toro que desde su salida mostró algo más de casta que sus hermanos. Recibió dos puyazos de escaso castigo, protestando en el encuentro con el peto, y llegó a la muleta con mayor prontitud y transmisión. De Justo brindó al público y apostó desde el inicio. Se fue más allá de la segunda raya, clavó las rodillas en la arena y comenzó a torear en redondo por la derecha, aguantando la llegada del toro y ligando una tanda que prendió rápidamente en los tendidos.

Ya en pie, pudo correr la mano con mayor relajación. Sobre la diestra aprovechó la prontitud del animal y, cuando tomó la zurda, llegaron también naturales de buen trazo, con la figura más desmayada y un toro que acudía al engaño con alegría al galope. Fue una faena de intensidad creciente y la de mayor contenido de toda la tarde. Mató de una estocada baja, suficiente para hacer doblar al toro, y cortó una oreja. El animal fue despedido con palmas.

Antes, De Justo había tenido que tirar de recursos con un primero aparatoso, suelto de carnes y pesado en sus 613 kilos. Lo saludó con gusto a la verónica y, tras brindar al doctor Carlos Val-Carreres, construyó una faena basada principalmente en la mano derecha. El toro tuvo cierto desplazamiento por ese lado, aunque siempre condicionado por su volumen y por una embestida rebrincada que exigía precisión en el toque.

Por el izquierdo acortó más, tuvo peor estilo y tendió a salirse desplazado tras el embroque. De Justo apuró las opciones con naturales de uno en uno y dejó una estocada trasera y algo caída. Ovación con saludos tras aviso, con palmas para el toro en el arrastre.

También encontró premio Tomás Rufo en el sexto, el tradicional toro de «La Jotica», que tampoco anduvo sobrado de fuerzas y perdió las manos varias veces durante el recibo capotero. Aquerenciado y frenado, protestó en el caballo, pero en la muleta permitió al toledano construir una faena de buen tono sobre la mano derecha.

Rufo encontró la clave dejando siempre la muleta puesta en la cara del toro. Así logró ligar en redondo, evitando que el animal saliese suelto entre pase y pase y dando continuidad a una embestida noble, aunque limitada por la falta de fortaleza. Por el izquierdo le costó más arrancarse, pero el torero supo medir los tiempos y provocar los viajes con toques precisos.

La labor fue creciendo y terminó de conectar con el público en unas manoletinas finales. Dejó una estocada ligeramente desprendida y cortó una oreja.

Su primero, tercero de la tarde, también tuvo momentos estimables. Rufo lo recibió por delantales y cerró con una buena media. En el caballo, el toro derribó en el primer encuentro tras enganchar al equino por los cuartos traseros. Con la muleta, el toledano consiguió dos buenas series en redondo por la derecha, gobernando la embestida con precisión y ayudándose de la voz para mantener al toro metido en el engaño.

Cuando tomó la zurda la faena perdió vuelo: el animal empezó a salirse desplazado del muletazo y dejó de completar los viajes. Una estocada baja cerró la actuación. Ovación con saludos.

Más difícil lo tuvo Borja Jiménez, que se marchó sin premio pese a poner disposición en sus dos turnos. El segundo salió más despegado del suelo, aunque también hondo, y desde el principio dejó ver su falta de fuerza. No terminó de definirse en el capote y llegó al último tercio con poco recorrido y una embestida rebrincada.

Borja comenzó sacándoselo por bajo hacia los medios y trató después de construir la faena sobre ambas manos. Por el izquierdo encontró algo más de opción, pudiendo correr la mano al natural, aunque el toro se quedaba sin recorrido antes de terminar los viajes. Insistió y dejó buenos pases de pecho como remate de las series antes de cerrar con una media estocada tendida. Ovación con saludos.

Todavía menos posibilidades encontró en el quinto. El titular fue devuelto nada más salir después de rematar contra el primer burladero y descoordinarse. En su lugar salió «Jilguerito», primer sobrero de Montalvo, que tampoco ofreció opciones. Fue suelto, manso y desentendido desde el inicio. Pasó por el caballo sin emplearse y llegó a la muleta sin raza ni intención alguna de seguir los engaños. Borja trató de sujetarlo y de provocar alguna embestida, pero el toro se negó a pasar. Hizo bien en abreviar. Media estocada tendida y silencio, mientras el sobrero fue despedido con pitos.

Galería
La tarde, en imágenes

Fotografías: Philippe Gil Mir

Zaragoza 15-10-2026 vespertina