Un año y un día después, Cristiano vuelve a mandar en casa

Un año y un día después, Cristiano vuelve a mandar en casa

Crónica
La Misericordia · Zaragoza
Segunda de la Feria del Pilar 2026 · Domingo 11 de octubre de 2026

Ficha del festejo

Plaza
La Misericordia
Zaragoza

Festejo
Corrida de toros
Segunda de feria

Fecha
Domingo 11 de octubre
Feria del Pilar 2026

Entrada
Plaza llena

Ficha
Resultado

Sebastián Castella

Sebastián Castella
Azul marino y oro
Primer toro: Oreja
Segundo toro: Ovación con saludos tras petición y aviso

José María Manzanares

José María Manzanares
Nazareno y oro
Primer toro: Silencio
Segundo toro: Silencio

Cristiano Torres

Cristiano Torres
Azul rey y oro
Primer toro: Dos orejas
Segundo toro: Oreja

Desliza lateralmente para ver todos los actuantes

Los toros
Ganadería

Puerto de San Lorenzo

Ganaderías
Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto
Se lidiaron toros de La Ventana del Puerto —primero y tercero— y Puerto de San Lorenzo, en una corrida desigual y en el límite de raza, con varios ejemplares faltos de entrega y fondo. Destacó la nobleza del tercero y del sexto, especialmente por el pitón derecho, mientras que el segundo resultó prácticamente inválido y frenado.

Incidencias
Tras el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional. La plaza registró un ambiente de gran expectación y acompañó con fuerza el triunfo del torero aragonés. Sebastián Castella actuó en sustitución de Alejandro Talavante.

En el ruedo
La crónica

Sergio Hueso

Firma
Sergio Hueso
Director del medio

Cristiano Torres cortó tres orejas en una Misericordia llena y volvió a convertir Zaragoza en su escenario un año y un día después de tomar allí la alternativa. Sebastián Castella paseó un trofeo, mientras José María Manzanares se marchó de vacío ante una desigual corrida de Puerto de San Lorenzo y La Ventana del Puerto.

Zaragoza volvía a parecer Zaragoza. La primera corrida de toros de la Feria del Pilar 2026, en vísperas del día grande, reunió en La Misericordia una entrada de plaza llena y recuperó un ambiente que el coso llevaba demasiado tiempo echando de menos. Había expectación, público y ganas de toros. Y en medio de todo aquello, Cristiano Torres jugaba en casa con una fecha marcada en rojo: regresaba al mismo ruedo en el que había tomado la alternativa el 10 de octubre de 2025, exactamente un año y un día después, para cerrar ante los suyos una temporada de crecimiento y máxima responsabilidad.

Lo hizo a lo grande. Torres volvió a demostrar que Zaragoza no es para él una plaza cualquiera. La tarde tuvo desde el principio el pulso de las ocasiones importantes y el aragonés entendió perfectamente el escenario. Frente al tercero, de La Ventana del Puerto, levantó la temperatura primero con un quite por gaoneras desde los medios y después con un inicio de faena de enorme exposición, de rodillas en la primera raya y cambiándose los viajes por delante y por detrás. A partir de ahí, el toro nunca terminó de entregarse del todo y mostró una embestida descompuesta, especialmente por el pitón izquierdo, pero Torres consiguió gobernarlo por la derecha con firmeza, mando y una actitud que terminó imponiéndose a las dificultades.

La faena creció precisamente por esa capacidad para no dejarse ganar terreno. Cuando parecía que el toro podía romper definitivamente hacia la defensa, Torres volvió a encontrarlo sobre la diestra y arrancó una última serie de intensidad que terminó de volcar al tendido. La estocada, algo desprendida, hizo rodar al animal prácticamente al instante y desató una petición incontestable. Dos orejas que pusieron La Misericordia en pie y dejaron al maño a un paso de repetir la imagen que había protagonizado un año antes.

El sexto terminó de abrirle la puerta grande. Otra vez eligió comenzar de rodillas y volver a cambiarse el toro por delante y por detrás, en una declaración de intenciones que mantuvo el tono de una tarde marcada por la entrega. El de Puerto de San Lorenzo ofreció su mejor condición por el pitón derecho, por donde humilló y permitió a Torres ligar el toreo en redondo con mayor limpieza. Más exigente fue el izquierdo, que obligó al aragonés a bajar la mano y someter una embestida menos ordenada. Con el toro ya perdiendo fondo, cerró por circulares invertidos por la espalda y dejó una estocada algo delantera, suficiente para asegurar la muerte. La petición encontró respuesta en el palco y Cristiano Torres paseó la tercera oreja de su tarde, asegurando una puerta grande de enorme significado en el mismo ruedo donde un año y un día antes había comenzado su etapa como matador de toros.

Después de una temporada importante, Torres llegaba a Zaragoza para cerrar el año con categoría y terminó haciéndolo con autoridad. No fue únicamente cuestión de trofeos: hubo entrega, compromiso con el público y capacidad para crecer ante toros que no siempre facilitaron el camino. En una plaza prácticamente llena y con el ambiente de las grandes ocasiones, el torero aragonés volvió a convertir La Misericordia en su escenario.

También dejó argumentos Sebastián Castella, que entraba en el cartel por la vía de la sustitución de Alejandro Talavante y afrontaba así el primero de sus dos paseíllos en esta Feria del Pilar. El francés abrió plaza ante un toro de La Ventana del Puerto justo de fuerzas pero noble y con ritmo cuando pudo desplazarse. Castella lo recibió con buen tono y, tras un destacado tercio de banderillas, brindó la faena al Dr. Carlos Val-Carreres, cirujano de la feria y figura homenajeada en este ciclo, cuya escultura será descubierta el próximo viernes en los aledaños de la enfermería.

Fue una faena de impacto inmediato. Castella comenzó con estatuarios desde la segunda raya, muy quieto, dejando llegar al toro hasta la cintura antes de firmar un ajustadísimo cambio por la espalda que encendió la plaza. La primera serie con la derecha fue el punto más alto de su actuación, toreando en redondo a un animal que respondió entonces con nobleza, ritmo y transmisión. Al natural perdió recorrido y el toro fue apagándose poco a poco, pero el francés mantuvo el interés hasta cerrar entre molinetes y un pase de las flores improvisado. Una estocada baja no impidió la concesión de una oreja.

En el cuarto volvió a mostrar oficio y solvencia. El toro viajó rebrincado y sin terminar de completar los muletazos, pero Castella encontró en el pitón izquierdo la vía más clara para ordenar la embestida. No le dudó, bajó la mano y consiguió dejar varias series al natural de buen tono, sosteniendo una faena que no pudo alcanzar mayores cotas por la condición del animal. Menos recorrido encontró por el derecho y el conjunto quedó sin finales, aunque la labor tuvo firmeza y mando. Una estocada tendida y algo trasera le permitió saludar una ovación.

Más gris resultó la tarde de José María Manzanares, que regresaba a La Misericordia después de su última comparecencia de 2024, cuando cortó una oreja. Esta vez su lote apenas le permitió encontrar continuidad. El segundo llegó a la muleta prácticamente parado y sin recorrido, obligando al alicantino a provocar unas arrancadas que casi nunca llegaron. Manzanares tampoco terminó de cruzarse y planteó buena parte de los cites al hilo del pitón, hasta que la falta absoluta de opciones aconsejó abreviar. Fue silenciado tras una suerte suprema desacertada.

El quinto tampoco terminó de ofrecerle un escenario mucho más favorable. Fue un toro poco entregado, al que hubo que llamar constantemente y conducir con mucha precisión para lograr que avanzase. Manzanares construyó casi todo sobre la mano derecha, porque por el izquierdo el animal mostró peor estilo, pero faltó ajuste y la faena nunca llegó a encontrar verdadera altura. Un pinchazo agarrado y el posterior golpe de cruceta pusieron punto final a una tarde en la que el alicantino se marchó de vacío.

Galería
La tarde, en imágenes

Zaragoza 11-10-2026 vespertina