Vilau rompe el silencio de una Misericordia olvidada durante casi un año

Vilau rompe el silencio de una Misericordia olvidada durante casi un año

Crónica
La Misericordia · Zaragoza
Primera de la Feria del Pilar 2026 · Sábado 10 de octubre de 2026

Ficha del festejo

Plaza
La Misericordia
Zaragoza

Festejo
Novillada con picadores
Primera de feria

Fecha
Sábado 10 de octubre
Feria del Pilar 2026

Entrada
Un tercio de plaza

Ficha
Resultado

Mario Vilau

Mario Vilau
Primer novillo: Ovación con saludos
Segundo novillo: Vuelta al ruedo tras petición

Jesús Yglesias

Jesús Yglesias
Primer novillo: Silencio
Segundo novillo: Silencio

David Sejas

David Sejas
Primer novillo: Vuelta al ruedo
Segundo novillo: Silencio tras aviso

Desliza lateralmente para ver todos los actuantes

Los novillos
Ganadería

Los Maños

Ganadería
Los Maños
Novillada de juego desigual, con un primero de notable calidad, noble, repetidor y con buen ritmo especialmente por el pitón derecho. El tercero mostró movilidad y temperamento, con mayores exigencias, mientras el cuarto acabó enseñando un fondo manso. El quinto resultó el ejemplar más deslucido del encierro y el sexto ofreció también opciones, especialmente cuando fue llevado con suavidad por el pitón izquierdo.

Incidencias
Tras el paseíllo sonaron los acordes del Himno Nacional. El público ovacionó a Mario Vilau con motivo de su reaparición tras la grave cornada sufrida en El Hoyo de Pinares el pasado 27 de septiembre. Miguel Ventosa “Venturita” saludó montera en mano tras parear al sexto.

En el ruedo
La crónica

Sergio Hueso

Firma
Sergio Hueso
Director del medio

La Misericordia volvió a abrir sus puertas después de una larga espera y Mario Vilau, en su reaparición, puso el mayor contenido a una tarde en la que David Sejas dejó también una imagen de crecimiento ante una desigual novillada de Los Maños.

Había ganas de toros en Zaragoza. La Misericordia volvía a abrir sus puertas 362 días después del último festejo de la Feria del Pilar de 2025, después de una temporada en blanco hasta bien entrado octubre. San Jorge había pasado de largo, sin festejos como consecuencia de la ausencia de empresa y del prolongado proceso que rodeó al pliego de la plaza. Por eso, esta primera tarde del Pilar tenía algo más que el significado habitual de una apertura de feria. Era, prácticamente, empezar de nuevo.

Y el encargado de poner mayor contenido al regreso fue Mario Vilau. También él llegaba a Zaragoza con verbo de reaparición. Apenas habían transcurrido unos días desde la grave cornada sufrida en El Hoyo de Pinares y el catalán volvió a vestirse de luces para hacer el paseíllo en una plaza que esperaba toros desde hacía casi un año. Frente a él, una novillada de Los Maños, hierro aragonés que regresaba a La Misericordia después de su última corrida completa en el coso, lidiada en el Pilar de 2022.

La tarde de Vilau tuvo, por encima de resultados, el valor de la firmeza. Al primero lo recibió de rodillas antes de encontrarse con el novillo de mayor calidad del encierro, un ejemplar que terminó ofreciendo las embestidas más importantes de la tarde. Fue especialmente bueno por el pitón derecho, por donde humilló, repitió con ritmo y permitió al catalán conducirlo en redondo con suavidad y buen pulso, dejando algunos de los muletazos de mayor entidad del festejo.

El de Los Maños tuvo clase, nobleza y continuidad, virtudes que Vilau supo aprovechar en varias series templadas sobre la diestra. Menos rotundo resultó por el izquierdo, por donde acortó algo más el viaje y perdió parte de aquella profundidad, aunque sin borrar la notable condición de un novillo que destacó por encima del conjunto del encierro. La espada y, especialmente, el posterior uso del verduguillo rebajaron el eco de una faena que encontró respuesta en los tendidos y terminó con Vilau saludando una ovación.

Fue con el cuarto cuando su tarde terminó de tomar cuerpo. Otra vez se fue de rodillas a tablas y volvió a enseñar desde el capote que no había venido a Zaragoza únicamente a cumplir con una reaparición. El novillo sacó después su fondo manso y tendió a desentenderse al final de los viajes, especialmente por el pitón derecho.

Ahí apareció la insistencia de Vilau, dejando la muleta en la cara para sujetarlo y buscando coser las embestidas cuando el animal pretendía romper la continuidad. No todo tuvo el mismo ajuste —al natural toreó por momentos más al hilo de lo deseable—, pero la faena mantuvo interés por la actitud del novillero y su voluntad permanente de construir.

Un pinchazo antes de la estocada dejó el premio en manos del palco. Hubo petición, no llegó la oreja y Vilau recorrió el anillo en una vuelta al ruedo que certificó su condición de nombre más destacado del primer festejo del Pilar.

También salió reforzado de la tarde David Sejas, aunque por caminos diferentes. El aragonés afrontaba una fecha especialmente señalada, su debut con picadores en La Misericordia ante sus paisanos, y su lote terminó mostrando dos versiones que permitieron comprobar igualmente la evolución del propio novillero durante el festejo.

El tercero tuvo más temperamento que sus hermanos y ya enseñó en el caballo que llevaba dentro mayores exigencias. Llegó a la muleta con movilidad, pero también con complicaciones, y terminó acortando progresivamente los viajes y midiendo en los embroques. Sejas, todavía con la lógica falta de oficio de quien comienza este camino, no logró descifrar por completo aquella embestida ni alcanzar siempre el ajuste necesario, pero nunca volvió la cara. Su firmeza y disposición encontraron el reconocimiento del público en forma de vuelta al ruedo.

Más asentado apareció frente al sexto. Volvió a iniciar de rodillas, primero con una larga cambiada de recibo y después marchándose hasta los medios para comenzar la faena con las dos rodillas en tierra en una clara declaración de intenciones. Hubo deseo de llegar al tendido, pero esta vez también mayor templanza.

El último de Los Maños tuvo calidad, especialmente cuando Sejas consiguió llevarlo con suavidad, y los mejores momentos llegaron sobre la mano izquierda, donde el aragonés dejó muletazos de buen pulso. Su segunda actuación tuvo más poso, más seguridad y una administración mejor de los tiempos que la primera.

Los aceros, con dos pinchazos antes de la estocada, cerraron cualquier posibilidad de premio, pero Sejas terminó la tarde ofreciendo una imagen más hecha que la mostrada apenas unas horas antes. Su actuación concluyó en silencio tras aviso.

Menos argumentos encontró Jesús Yglesias en su paso por Zaragoza. Su primero tuvo presencia y algunas opciones, aunque nunca terminó de entregarse del todo. El novillero construyó principalmente al natural, pero le faltó ganar terreno hacia dentro, ajustar distancias y mandar sobre una embestida que acababa desentendiéndose de los muletazos. La faena transitó sin alcanzar verdadera transmisión y el acero puso fin a una primera actuación silenciada.

El quinto le planteó un escenario bastante más ingrato. Desordenado ya durante los primeros tercios y complicado en banderillas ante una desastrosa lidia por parte de los de plata, el novillo terminó por enseñar con claridad su mansedumbre durante la faena de muleta. Embestía a oleadas, salía suelto y acabó convirtiendo cualquier intento de ligazón en una búsqueda continua por el ruedo.

Yglesias no encontró la fórmula para sujetarlo ni terminó de ofrecer los recursos necesarios para imponerse a aquellas dificultades. Una estocada cerró el capítulo más deslucido del festejo entre los pitos que acompañaron al novillo camino del desolladero. Silencio.

Galería
La tarde, en imágenes

Zaragoza 10-10-2026