Las finales se ganan aprovechando el momento en el que aparece la oportunidad. Manuel León tuvo la suya en el tercero y no la dejó escapar. Hasta entonces había habido actitud, dificultades y dos jóvenes dispuestos a jugarse el triunfo del V Memorial Iván Fandiño. Pero fue cuando apareció el segundo eral de Dolores Aguirre cuando la balanza comenzó a inclinarse definitivamente hacia el lado de León. Allí hubo novillo y también hubo torero.
La declaración de intenciones llegó incluso antes. Manuel León se fue a la puerta de chiqueros para recibir de rodillas al tercero. El eral salió recto y obligó al joven a echar cuerpo a tierra antes de que, ya incorporado y en el tercio, pudiera recomponer la escena con un buen ramillete de verónicas. Íñigo Norte intervino posteriormente en quites por el mismo palo. La final comenzaba también a adquirir ese punto de competencia que necesitaba.
León brindó a un particular en los tendidos y encontró delante un eral de Domingo Hernández con clase y recorrido. Esta vez no se trataba únicamente de imponerse a las dificultades, sino de torear. Y el joven lo hizo con gusto, llevando la embestida en redondo y acompañándola con naturalidad. La faena fue creciendo hasta encontrar por el izquierdo sus momentos de mayor expresión. Una serie final de naturales, templados y metiendo los riñones, terminó por marcar diferencias.
Los molinetes pusieron el cierre antes de una estocada un punto tendida que resultó suficiente. Dos orejas para Manuel León y ovación para el buen eral en el arrastre. Más allá de la aritmética, aquella fue la faena que terminó dando sentido a su victoria.
Porque León ya había demostrado antes que también sabía competir cuando las condiciones eran mucho menos amables. El primero, con el hierro de Dolores Aguirre, se quedó muy corto y repuso constantemente sobre las manos. El joven brindó desde los medios y tiró de actitud ante un animal que por el derecho se venía dormido y por el izquierdo reducía todavía más sus viajes.
Hubo que consentir mucho y exponerse todavía más. El eral comenzó a hacer hilo en la muleta y terminó arrollando a León contra el suelo. El joven no se arrugó. Se levantó y volvió inmediatamente a la cara de un animal que ya hacía prácticamente todo con mal estilo y al que le costaba un mundo pasar. No era una faena para el lucimiento, sino para medir la disposición. León respondió desde ahí. Al segundo intento dejó una estocada y necesitó posteriormente un certero golpe de descabello. Oreja para Manuel León y palmas para el eral en el arrastre.
Con tres orejas en dos actuaciones de registros diferentes, León había presentado una candidatura difícil de discutir. Primero tuvo que imponerse y después pudo expresarse. Esa combinación terminó convirtiéndose en el principal argumento para que su nombre quedase unido a la quinta edición del Memorial Iván Fandiño.
Íñigo Norte también tuvo su oportunidad y nunca dejó de buscarla. El segundo, de La Quinta, humilló y colocó bien la cara de salida. Manuel León intervino en quites por chicuelinas de mano baja desde los medios antes de que Norte brindase al público.
El eral tuvo mayor disparo por el pitón derecho, aunque Norte no terminó de cogerle el pulso por ese costado. Por ello, la faena fue desplazándose hacia el izquierdo, donde el animal pasaba andando y obligaba a construir de uno en uno. Hubo momentos en los que quiso atropellar y el joven respondió con genio, hasta que en uno de esos encuentros el eral lo tropezó y terminó arrollándolo.
Norte regresó a la cara, pero la faena ya había perdido continuidad. La suerte suprema terminó de alejar cualquier posibilidad de premio y fueron necesarios varios golpes de cruceta. Ovación para Íñigo Norte y leves palmas para el eral en el arrastre.
Quedaba el cuarto y con él la última posibilidad de discutir una final que León había puesto muy cuesta arriba. El eral de Victoriano del Río salió más suelto que sus hermanos y tardó en fijarse en el capote de Norte. Cuando finalmente lo hizo, echó las manos por delante. León volvió a intervenir en quites por verónicas desde los medios, manteniendo hasta el final el tono competitivo de la mañana.
Norte sabía que necesitaba atacar y comenzó de hinojos en los medios. El eral continuó saliendo suelto hasta que consiguió meterlo en el canasto para dejar una primera serie en redondo todavía de rodillas. Ya en pie aparecieron varios derechazos en paralelo a tablas y posteriormente una serie al natural. No hubo una embestida suficientemente sostenida para construir una obra de mayor dimensión, pero sí disposición para buscar el triunfo hasta el último momento.
Cerró de nuevo de rodillas, esta vez por molinetes, antes de dejar media estocada al segundo intento. Oreja para Íñigo Norte y ovación para el eral de Victoriano del Río en el arrastre. Norte había respondido, pero para entonces León ya había puesto la final en otro nivel.
El V Memorial Iván Fandiño terminó encontrando un vencedor que mostró las dos caras que exige una competición de estas características. Manuel León supo fajarse cuando tocó pelear y torear cuando apareció la clase. Aguantó una voltereta frente al primero, regresó sin dudas a la cara y, cuando el tercero le permitió expresarse, dejó los naturales de mayor gusto de la mañana.
Tres orejas certificaron el resultado. Pero la diferencia estuvo más allá de los trofeos: León entendió cuándo había que tragar y cuándo había que torear. Y cuando llegó el momento de decidir el V Memorial Iván Fandiño, fue él quien dio el paso al frente.
LA RESEÑA
Plaza de toros de ‘Vista Alegre’ – Bilbao (Vizcaya, España) – Viernes 28 de agosto 2026 || Final del V Memorial Iván Fandiño dentro del marco de las Corridas Generales durante la Aste Nagusia
Se lidiaron erales de Dolores Aguirre Ybarra (1°), La Quinta (2°), Domingo Hernández (3°) y Victoriano del Río Cortés (4°).
- Manuel León, Escuela Taurina de Badajoz: Oreja y dos orejas.
- Iñigo Norte, Escuela Taurina de Salamanca: Ovación con saludos y oreja.
Detalles:
Manuel León se alza triunfador del V Memorial Iván Fandiño.

