Morante de la Puebla ya se encuentra en planta después de haber pasado la noche en la UCI, tras la cornada muy grave sufrida en la Real Maestranza de Sevilla, un percance que obligó a una intervención quirúrgica de máxima complejidad.
Según ha trascendido, y tal y como explicó el cirujano Octavio Mulet, la operación fue especialmente delicada, no tanto por la urgencia como por la complejidad de las lesiones, ya que fue necesario reparar el aparato esfinteriano del torero tras la trayectoria de la cornada.
El propio Morante ha hablado desde el hospital con el periodista Vicente Zabala de la Serna, en declaraciones concedidas a El Mundo, donde ha reconocido que la noche ha sido complicada: “He pasado una noche un poco regular, de dormir poco, pero la verdad es que no he tenido muchos dolores. Tendré que estar unos días así, con nulo alimento y espero poderlo pasar con un poco de paciencia”.
Sobre el momento de la cogida, el torero no ocultó la dureza del percance: “Ha sido sin duda la cornada de más dolor que he sufrido en mi carrera. Tenía un dolor inmenso y además mucho miedo porque vi que el toro me había cogido y pensaba que estaba sangrando mucho. Cuando llegué a la enfermería y vi que el sangrado era poco, ya me relajé bastante”.
Su apoderado, Pedro J. Marques, ya había adelantado durante la madrugada que el diestro se encontraba “tranquilo, dentro de las molestias”, subrayando además su fortaleza ante este tipo de situaciones: “Está muy animado. Él encaja bien las cornadas, son cosas que pasan”.
El torero sevillano permanece ahora pendiente de la evolución médica en una zona especialmente sensible, donde el principal riesgo reside en posibles infecciones. Además, será sometido a pruebas radiográficas debido a los fuertes dolores en la espalda provocados por el pisotón del toro cuando ya se encontraba en el suelo.
La evolución en las próximas horas marcará los plazos de recuperación de un Morante que, una vez más, ha vuelto a enfrentarse a la cara más dura del toreo.

