FOTO: Marcos Sanchidrián
La tarde dejó una conclusión clara: Jorge Oliva tiene cosas que decir. Ya lo había demostrado frente al tercero, un novillo de mejores hechuras, más volumen y buena respuesta, al que brindó al torero local Javier Herrero. El segoviano le dio distancia, lo citó de frente y toreó desde una colocación muy pura, con el pecho ofrecido y una naturalidad que conectó pronto con la plaza. La faena tuvo temple, limpieza y ese poso clásico que no necesita alharacas. Cerró primero a dos manos y, después de pinchar, volvió a rematar por manoletinas ajustadas antes de dejar una estocada hasta los gavilanes. Cortó una oreja de peso. En el sexto volvió a crecerse, esta vez ante la papeleta menos agradecida: el titular salió acalambrado y fue devuelto tras una larga espera, y en su lugar apareció un sobrero de Beteta orientado, peligroso y sin apenas garantías. Oliva no se alivió. Lo lidió con solvencia sobre las piernas, lo puso donde pudo y lo mató por arriba con la habilidad de quien sabe resolver. La plaza reconoció una actuación que, más allá del resultado, reforzó su nombre.
Salvador Herrero tuvo que tirar de firmeza con el lote más incómodo. El segundo, de mucha arboladura, soltaba un derrote feo al tomar la muleta, especialmente en los primeros compases. Áspero, sin clase y difícil también a la hora de descabellar, exigió al salmantino mucha exposición para arrancarle muletazos limpios. En el quinto, un burraco más alto y largo, encontró algo más de materia, aunque el novillo fue de más a menos dentro de cada tanda: empezaba con recorrido y fijeza, pero se acortaba y se venía por dentro a medida que avanzaba la serie. Salvador Herrero firmó ahí una faena seria, limpia y de profundidad por ambos pitones, hasta que el animal le avisó en varias coladas y terminó propinándole una fuerte voltereta en el cierre. El descabello le cerró la puerta a un premio mayor y el torero acabó en la enfermería.
Gonçalo Alves abrió el festejo con un novillo jabonero, astifino y amplio de cuna, protestado de salida al aparecer acalambrado de los cuartos traseros. El presidente aguantó con buen criterio y el animal, tras arrancarse con alegría al caballo, pareció recuperarse. Tuvo nobleza y cierta clase, aunque anduvo justo de fuerza y terminó partiéndose un pitón en el tramo final de la faena. El portugués no logró prender la mecha y fue silenciado. Tampoco terminó de conectar con su segundo, un burraco bien hecho, corto de manos y de buena condición, con recorrido, duración y nobleza. Lo brindó al matador de toros Roberto Martín Jarocho, pero su labor, más técnica que expresiva, no alcanzó la temperatura que pedía el novillo ni llegó de verdad al tendido.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Cuéllar (Segovia) || Última de la Feria de Ntra. Señora del Rosario 2026
Se lidiaron toros de Aurelio Hernando con desigual comportamiento, destacando por opciones y fondo el tercero y el cuarto, y con un sexto bis de Beteta muy peligroso que reforzó la imagen de Jorge Oliva
- GONÇALO ALVES : Silencio y Silencio tras aviso
- SALVADOR HERRERO : Silencio tras dos avisos y Ovación tras aviso
- JORGE OLIVA : Oreja y Ovación;

