Borja Jiménez, David de Miranda y Tomás Rufo resuelven con nota en Alicante

Borja Jiménez, David de Miranda y Tomás Rufo resuelven con nota en Alicante

Borja Jiménez abrió plaza ante “Jugador”, de Victoriano del Río, al que recibió con soltura capotera, alternando verónicas y delantales de buen aire. El toro, tras pasar por varas, fue perdiendo fondo y llegó a la muleta con una condición noble, pero muy sosa y de escasa transmisión. Había que provocarlo mucho en los cites y medir cada toque, porque su recorrido era corto y no permitía exigirle demasiado. Borja lo entendió con claridad, administró las embestidas y compuso una labor seria, sin alargar más de la cuenta, en la que logró muletazos estimables por ambos pitones. Dejó detalles de buen gusto, especialmente en una tanda rematada con cambios de mano de elegante trazo. El pinchazo previo a la estocada redujo el premio a una ovación con saludos desde el tercio.

David de Miranda encontró en “Candidato” un toro noble, pero carente de transmisión y de escaso recorrido, una condición que obligó al onubense a poner prácticamente todo lo que faltó al animal. Tras dejar detalles de buen gusto con el capote y un quite de bella factura, construyó una faena basada en la entrega, el empaque y la búsqueda constante de la emoción. Hubo pasajes de torería por ambos pitones, siempre intentando alargar una embestida que nunca terminó de romper. Miranda mantuvo el interés del público gracias a su actitud y capacidad para hacer más de lo que el toro ofrecía. Una estocada efectiva puso el broche a una labor muy valorada por los tendidos, que pidieron con fuerza la oreja. La presidencia no la concedió y el torero dio una vuelta al ruedo, mientras sonaban pitos al palco.

El tercero de la tarde, de nombre «Jaceno», fue recibido por Tomás Rufo con verónicas de buen aire, sobresaliendo un remate a una mano de gran plasticidad. Brindó una apertura vibrante de faena, de rodillas, con pases por alto y una primera tanda de derechazos en la que, al bajarle la mano y exigirle, el toro acusó su falta de fuerzas doblando las manos, aunque el toledano logró completar la serie con hondura y buen gusto. Como sus hermanos, el de Victoriano del Río evidenció escaso fondo y terminó muy venido a menos, aunque mantuvo nobleza, fijeza y buena condición cuando se le administraban las distancias. Rufo supo entenderlo perfectamente, aprovechando cuanto tenía dentro y dejando momentos de especial gusto al natural. En los compases finales intentó el toreo en redondo con circulares, lucidos pese a que el animal ya se quedaba muy corto. Cerró la faena una estocada algo desprendida que fue suficiente para cortar la primera oreja de la tarde.

Borja Jiménez encontró en el cuarto un toro de pocas fuerzas y embestida compleja, pero supo descifrarlo desde el primer momento. Tras un saludo capotero sin opciones de lucimiento, inició la faena de muleta de rodillas con la mano derecha, dejando clara su intención de apostar fuerte. La labor fue creciendo conforme avanzaron las series, apoyada en la firmeza, la colocación y una magnífica lectura de las condiciones del animal. Siempre muy tapado, ayudándose de la voz y llevándolo cosido a la muleta, el sevillano consiguió construir una faena de mérito que fue ganando intensidad. Las mejores tandas llegaron por el pitón derecho, mientras que al natural fue encontrando poco a poco el sitio y la distancia para reunir los muletazos. Una obra de capacidad, técnica y entrega que terminó conectando con fuerza con los tendidos. La estocada fue efectiva y le abrió la puerta a dos orejas

El quinto de la tarde apenas ofreció opciones desde el principio. Falto de fijeza, de corto recorrido y con una embestida descompuesta, nunca permitió el lucimiento ni con el capote ni en los primeros compases de la faena. Sin embargo, David de Miranda volvió a tirar de entrega y capacidad para construir una labor de mucho mérito. Fue sacando muletazos donde parecía imposible, tanto por el derecho como al natural, destacando especialmente una serie sobre la mano izquierda ejecutada a pies juntos, de gran ajuste y personalidad. El onubense mantuvo siempre vivo el interés del público con variedad de recursos, cambios de mano y cites de gran exposición, buscando que la faena no decayera pese a la pobre condición del toro. Remató su actuación con unas manoletinas muy ceñidas antes de dejar una media estocada que resultó suficiente. Dos orejas.

Tomás Rufo dejó una magnífica carta de presentación ante el sexto con un saludo capotero de mucho temple, rematado por una media de gran cadencia que despertó los primeros olés. El toro llegó a la muleta precedido de una lidia complicada, en la que los hombres de plata Fernando Sánchez y Andrés Revuelta sufrieron las dificultades de un animal incierto y con un punto de peligro. El toledano entendió pronto que la faena debía construirse desde el mando y la colocación. Con firmeza y seguridad fue sometiendo las embestidas por ambos pitones, siempre muy asentado y dominando los terrenos. Hubo derechazos de autoridad y naturales de excelente trazo, logrando alargar viajes que parecían imposibles. El momento de mayor calado llegó en el tramo final, cuando enlazó naturales cambiando la mano con limpieza y gusto, alcanzando la conexión más fuerte con los tendidos. Una estocada efectiva puso el broche a una labor de peso que fue premiada con una oreja.

LA RESEÑA


Plaza de toros de Alicante (Comunidad Valenciana) – Corrida de toros – Lunes 22 de junio || Cuarta de la Feria de Hogueras 2026

Entrada: Casi dos tercios de plaza

Se lidian toros de Victoriano del Río, tuvo nobleza y buena condición en varios ejemplares, pero acusó una notable falta de fuerza y fondo. Los toros se vinieron abajo con rapidez, obligando a los toreros a medir mucho las exigencias y a construir las faenas desde el oficio, destacando el cuarto por sus mayores opciones de triunfo dentro de un conjunto manejable pero falto de emoción

  • BORJA JIMÉNEZ, Ovación con saludos y Dos orejas;
  • DAVID DE MIRANDA, Vuelta al ruedo y Dos orejas;
  • TOMÁS RUFO, Oreja y Oreja;