Morante de la Puebla dejó los momentos de mayor torería de la tarde, aunque la corrida de Álvaro Núñez no terminó de acompañar. Con el primero, ‘Asustado’, un toro ofensivo por delante, fino de hechuras, suelto de carnes y despegado del suelo, apenas pudo lucirse de salida por la falta de celo, el viento y las querencias del animal. Aun así, firmó un quite por chicuelinas de enorme gusto y, ya en la muleta, trató de ordenar una embestida a media altura, que perdía celo al final de los muletazos y se descomponía en la ligazón. Lo mejor llegó al natural, con una serie de mucha exposición, ajuste y trazo, aunque el acero dejó sin rúbrica la faena. En el cuarto, ‘Billetero’, Morante detuvo la merienda pamplonesa con un ramillete de verónicas de gran categoría. El toro tuvo buen embroque de salida, pero después acusó falta de raza y entrega. En una labor de series cortas, de uno en uno y con mucha torería, el sevillano dejó muletazos de gran reunión y trazo curvo, sobre todo al natural, aunque la falta de uniformidad del toro impidió que la faena rompiera. Tras pinchazo y estocada desprendida, fue ovacionado.
Borja Jiménez volvió a mostrarse dispuesto desde el inicio. Al segundo, ‘Gavilán’, un toro muy justo de presentación para Pamplona, lo recibió con una larga de rodillas en el tercio, chicuelinas, otra larga de rodillas en los medios y una revolera. Pablo Aguado dejó después un quite a la verónica de mucho temple y Juan Carlos Rey brilló en banderillas. Borja comenzó la faena de rodillas en el centro del ruedo y prendió la plaza con pases cambiados. El toro tuvo mejor condición en la inercia que en la exigencia, y por el izquierdo tendió a coger la muleta con el pitón de dentro. El de Espartinas logró los mejores momentos al natural, corriendo la mano con largura, y cerró con alardes y molinetes, algunos de rodillas, pero la espada, trasera y contraria al tercer intento, dejó todo en silencio. En el quinto, ‘Juncoso’, más basto, alto, largo y de peor tipo, Borja comenzó sentado en el estribo y estuvo firme ante un toro manejable, pero sin entrega, que se movió sobre las manos y se descompuso cuando se le exigió. La faena se vivió con distancia en los tendidos y el mal uso del acero volvió a cerrarle la puerta al premio.
Pablo Aguado dejó dos actuaciones de buen pulso ante un lote que tuvo intención, pero poca duración. El tercero, ‘Gruñón’, fino y ofensivo por delante, no se entregó en el caballo y llegó a la muleta moviéndose sobre las manos, sin terminar de romper hacia adelante. Aguado inició con una rodilla en tierra y buscó siempre la limpieza y el temple para evitar que la embestida se descompusiera. Cuando el toro perdió movilidad, trató de ordenar cada viaje al natural, de uno en uno, logrando momentos importantes de toreo sin inercias, aunque sin rotundidad por la falta de entrega del animal. Mató de una gran estocada y fue ovacionado. En el sexto, otro ‘Gavilán’, más ofensivo, largo y con cuello, el toro humilló de salida pero fue sobre las manos y salió afligido del caballo tras una pelea dispar y un segundo puyazo trasero. La buena condición apenas duró una serie importante sobre la derecha; después perdió fuelle y la faena se vino abajo. Aguado dejó una buena estocada, algo atravesada, aunque necesitó el verduguillo tras sonar un aviso.
LA RESEÑA
Plaza de toros de Pamplona (Navarra) – Corrida de toros – Viernes 10 de julio || Sexta de la Feria del Toro 2026
Entrada: Lleno de ‘No Hay Localidades’
Se lidian toros de ÁLVARO NÚÑEZ, desigual de presentación y pobre de fondo, con toros de escasa raza, entrega y duración, y solo algunos pasajes aprovechables por la buena intención inicial de varios ejemplares.
- MORANTE DE LA PUEBLA : Ovación y Ovación
- BORJA JIMÉNEZ : Silencio y Silencio
- PABLO AGUADO : Ovación y Ovación tras aviso;

