Mario Vilau, una encerrona en Céret por una cuestión de principios

Mario Vilau, una encerrona en Céret por una cuestión de principios

Mario Vilau afronta este sábado uno de los compromisos más simbólicos de su temporada. El novillero catalán hará el paseíllo en Céret para encerrarse en solitario con cuatro novillos de Barcial y Partido de Resina, en una cita que va mucho más allá del reto ganadero.

Para Vilau, Céret no es una plaza más. Fue allí donde hace un año dio un paso decisivo en su carrera y donde comenzó a abrirse paso con fuerza en el circuito novilleril. Pero, además, el novillero de Hospitalet entiende esta comparecencia como una responsabilidad con la afición catalana.

“Céret fue la plaza que me lanzó hace un año, pero además es la única plaza abierta de la Cataluña francesa y estoy en la obligación profesional de ir y apostar fuerte. Es un deber moral y sentimental”, afirma Mario Vilau en la previa de una mañana marcada en rojo.

El compromiso llega en un momento de notable crecimiento para el novillero catalán, que durante el inicio de temporada ha dejado su nombre en plazas de máxima exigencia como Valencia, Sevilla, Madrid y Pamplona. Precisamente en San Fermín, Vilau salió a hombros entre gritos de “Cataluña es taurina”, una imagen que reforzó todavía más el vínculo emocional entre el torero y una afición que vuelve a verse representada en su figura.

Vilau asume la encerrona de este sábado desde una convicción muy clara. “Acepto el reto por una cuestión de principios. La afición catalana acude a Céret y siente Céret como propio. Tengo que ir y lo hago convencido de estar en una plaza que me acogió hace un año con los brazos abiertos, que me puso en boca del toreo”, sostiene.

La cita tendrá también una fuerte carga ganadera. En los corrales aguardan los novillos de Barcial y Partido de Resina, dos hierros de marcada personalidad que elevan el nivel de exigencia de una encerrona pensada para medir la dimensión del novillero en un escenario de carácter torista.

Céret volverá así a convertirse en punto de encuentro para una afición catalana que mantiene viva su identidad taurina al otro lado de la frontera. En torno a Mario Vilau se ha despertado una ilusión que conecta con una historia silenciada durante años, pero no apagada.

Este sábado, el novillero catalán no solo afronta una encerrona. También defiende una forma de estar en el toreo, una fidelidad a sus raíces y una bandera sentimental que muchos aficionados sienten como propia.

Una cuestión de principios. Una cita con Céret. Y un novillero catalán dispuesto a apostar fuerte donde la afición catalana sigue encontrando plaza abierta.